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La aplicación de Reiki en tratamientos traumatológicos ha tenido muy buena acogida 
 
"Somos energía pura"
Sobrellevar el dolor que causa una enfermedad es una tarea que puede ser suavizada con la aplicación de tratamientos naturales como el Reiki, que a través de la superposición de las manos del terapeuta, provoca una sensación de bienestar que incluso puede llevar hasta la total recuperación.
 
Carla González C.
 

La relación médico – paciente tiene mucho que ver en el proceso de recuperación de las personas. Enfermedades consideradas incurables, han sido resueltas gracias a una buena comunicación con los facultativos, quienes asumen una posición mucho más humana, involucrándose con sus pacientes de una forma más positiva y menos endiosada como se ha planteado a través de los años.

Además de la relación anteriormente descrita, la reacción que puede adquirir una persona frente a cierto tratamiento será distinta a la de otro paciente y por lo tanto, habrá ciertos individuos quienes influenciados además por el medio, tomarán éste u otro camino hacia la recuperación.

La evolución tiene que ver con el grado de ‘modificación’ que sufre cada persona. Al respecto, la traumatóloga Vajna Sturiza Gjuranovic menciona que este concepto tiene que ver con la llamada fenomenología, “es cómo me veo modificada por lo que tengo en frente: delante de mi padre, soy hija; frente a mi hijo, soy madre, etcétera”. De esta forma, el paciente también podrá ‘modificarse’ frente al médico y la respuesta del enfermo dependerá en gran medida de cómo el facultativo sea capaz de llevar los hilos del tratamiento.

Hay pacientes que “piensan que es sólo el médico es el que los debe tratar, olvidándose de la participación activa que deben tomar también en el proceso de recuperación”, agrega Sturiza, sintetizando luego la idea de que la medicina complementaria tiene mucha relación con la capacidad de compromiso que asuma el paciente en el tema de la curación o “proceso autocurativo”.

 
El Reiki como canal de sanación
 

Actualmente, el interés médico por incorporar terapias alternativas a sus tratamientos es cada vez más evidente y en muchos lugares ya se están dejando de lado los prejuicios que anteriormente se tenían por este tipo de tratamientos.

En el caso del Reiki – método utilizado también en traumatología – la doctora Sturiza dice que con el paso de los años, lo convencional se ha ido abriendo mucho más a lo complementario y que en el caso específico de las recuperaciones frente a trastornos en huesos y articulaciones, donde todo tiene que ser absolutamente demostrable, los resultados también han sido beneficiosos.

Armonía, tranquilidad y una eventual recuperación o disminución de los síntomas son algunas de las cualidades que se han podido reconocer gracias al tratamiento de pacientes con la terapia del Reiki, método de sanación natural que consiste en la ‘transmisión’ de energía a través de la superposición de las manos del terapeuta sobre el cuerpo del paciente.

 
     

De esta forma, tendinitis, fascitis plantar, epicondilitis (especie de tendinitis en el codo), torceduras e incluso una fractura de muñeca, han podido ser tratados y recuperados gracias al Reiki.

La doctora cuenta que en su experiencia como especialista, este último caso es uno de los más emblemáticos: “me tocó tratar a una paciente de 52 años con una fractura de muñeca que me derivó un traumatólogo, eminencia en cirugía de mano”. El tema es que a pesar de haber sido operada, la fisura en su articulación no había logrado consolidarse dejando como resultado una muñeca totalmente deformada y dolorosa.

Luego de un año, donde la paciente sólo mantuvo consigo una férula para sostener el hueso y resistir el dolor, volvió a pabellón donde nuevamente – y a pesar de que la operación fue un éxito – la fractura no se fortaleció. “La paciente estaba angustiada, no quería entrar nuevamente a cirugía”, relata Sturiza y comenta que a raíz de eso, comenzaron con sesiones de Reiki, con la convicción de que esta terapia podía contribuir al tratamiento.

Así, con una reunión semanal, la paciente comenzó a tener menos dolores. “Sacamos radiografías y scanner y luego de dos meses, el hueso estaba pegado”, afirma y prosigue: “para mí, es un caso realmente maravilloso, emblemático y totalmente objetivable”, esto último es quizás lo más relevante, pues en esta área de la medicina, el poder ver, palpar y certificar los resultados, es primordial.

Vanja Sturiza subraya en lo beneficioso que resulta esta terapia en la traumatología y pone énfasis en aquellos casos de pacientes que han sido operados en variadas ocasiones y donde los dolores en ocasiones, pueden resultar intolerables. “Es una alternativa muy saludable”, sentencia.

Frente a la posibilidad de una conexión entre las patologías traumatológicas – que suelen considerarse netamente físicas – con factores psicológicos, emocionales o, para categorizarlos en un solo grupo, internos, la especialista afirma que quizás hay ciertos factores afectivos que se relacionen con el proceso de recuperación. “Se ha ido demostrando que en todas las enfermedades hay un factor mental y emocional que influye, primero, en generar la enfermedad y segundo, en cómo evoluciona la patología”, sentencia.

 

En el caso específico de la traumatología, la doctora comenta que los traumatismos están directamente relacionados con la personalidad, donde los amantes de los riesgos, la adrenalina y los deportes extremos, son los más propensos a fracturas, además por supuesto de aquellas personas estresadas o muy cansadas. “La gente cuando se cae o le ocurre algún traumatismo, es porque en ese momento había algo que no andaba bien, tenía su mente en otra cosa y no hubo una correlación entre el pensamiento, el sentimiento y la acción, lo que lo lleva a tener más riesgos”, sostiene.

Volviendo a la forma en que el Reiki incide en la recuperación de los pacientes, la médico traumatólogo manifiesta que si bien suele sentirse calor en las zonas donde se colocan las manos, algunas personas tienen la sensación contraria, por lo que el grado de la temperatura no tendría gran relevancia, no por lo menos como sí la tiene la energía que se transmite en cada sesión: “Reiki está conformado por dos sufijos: rei y ki, donde el primero significa la energía universal y el segundo es la energía vital. Por lo tanto la palabra Reiki tendría como significado energía vital universal dirigida espiritualmente”, explica.
 
     

Según este concepto, la profesional concluye en que la tarea del Reiki es armonizar todos nuestros centros energéticos: “creo que a la larga puede ser relacionado con la medicina física cuántica, es decir, somos energía y por lo tanto influenciables”, enfatiza.

Aquel paciente que se somete a las sesiones de Reiki, las que variarán según el tratamiento, entrará en un estado de relajación que le permitirá aquietar su respiración, bajar el pulso y entrar en una suerte de estado de meditación. En esta línea, Sturiza menciona que “en este estado, seguramente debe sentir las manos, produciéndose algo que energéticamente lo armoniza y lo cura”, afirma.

Por último, la traumatóloga sentencia que, como médico, lo recomendable es que a los tratamientos convencionales se les complemente con algunas disciplinas naturales como el Reiki, que permitirá controlar el dolor y mejorar así la recuperación del paciente. “El resultado será mucho mejor, ya que enfrentarán de mejor manera la enfermedad, tiene la capacidad de relacionarse mucho mejor con el médico tratante y todo eso gatillará un mejor resultado”, sentencia.

 
Punto Vital Agosto 2008 ©
 
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