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Laxantes y diuréticos pueden convertirse en un arma de doble filo
 
Para una eliminación responsable
Laxantes y diuréticos muchas veces pueden resultar negativos para quienes no controlan su uso. Apoyarse en ellos para, por ejemplo bajar rápidamente de peso, es un error que los especialistas recalcan además de lo negativo de la automedicación, hábito que puede acarrear incluso una adicción a este tipo de medicamentos.
 
Carla González C.
 

La automedicación siempre ha sido tema criticado tanto por los médicos como por las personas que sienten que con el tiempo, los fármacos han invadido la vida de muchos quienes ante cualquier incomodidad se echan una pastilla a la boca para sentir que el “bienestar” está un poco más cerca.

Algunos de esos medicamentos son los laxantes y los diuréticos, sustancias que ayudan a eliminar fácilmente heces, agua y sodio de nuestro cuerpo y así controlar algunos trastornos como la constipación, hipertensión arterial, insuficiencia cardíaca y renal, entre otros.

A pesar de este beneficio, estos fármacos son altamente demandados por quienes sufren de trastornos alimenticios como la anorexia y la bulimia, quienes los ingieren constantemente para así lograr una disminución del peso corporal más eficiente y rápida. Lo mismo pasa con quienes buscan la solución fácil ante un sobrepeso que bien podría solucionarse con una dieta equilibrada y actividad física.

Para conocer más acerca de estos medicamentos, sus cualidades y posibles riesgos, el médico gastroenterólogo de Clínica Ciudad del Mar, doctor Iván Aguancha, menciona que en primer lugar los laxantes “son sustancias que se utilizan para favorecer la defecación, ya sea estimulando la formación de heces más voluminosas - lubricando el intestino para que las heces progresen - o reteniendo agua y electrolitos en el intestino aumentando de manera importante el agua a nivel colónico”.

Por otra parte, sentencia que la función de los diuréticos es la de “eliminar agua y sodio por la orina”, cualidad que ayuda principalmente a los pacientes con problemas como la hipertensión arterial y otros trastornos en los cuales sea necesario una mayor eliminación de líquido.

 
Actualmente, algunos laxantes y diuréticos se venden sin receta médica, por lo que pueden ser adquiridos fácilmente en farmacias y supermercados. “Los laxantes se venden como pan caliente”, tituló ya en 2004 el diario Las Últimas Noticias.
 

Según el especialista, ambos medicamentos deberían consumirse sólo bajo indicación médica, sin embargo, indica que en el caso de los laxantes, “pueden usarse inicialmente sin prescripción, pero no por más allá de diez días”.


La idea es utilizarlos sólo (y en el caso de los laxantes) para tratar temas como la constipación y preparación de un examen endoscópico, radiológico o cirugía. En el caso de los diuréticos en tanto, el gastroenterólogo indica que se recetan en casos de hipertensión arterial, insuficiencia cardiaca y renal, síndromes edematosos, edema pulmonar agudo y cirrosis hepática, entre otros. “Los diuréticos no deberían ser usados nunca sin indicación médica”, recalca.

 
Pérdida de peso: un mal uso
 

Con respecto a la utilización de ambas sustancias para “ayudarse” a perder peso más rápida y fácilmente, el doctor Iván Aguancha dice que la mayoría de las veces son quienes padecen de trastornos como la anorexia y la bulimia los que más las ingieren.

En relación a los diuréticos por ejemplo, el médico menciona que a través de ellos, “efectivamente se pierde peso”, pero recalca a su vez que “no disminuye el volumen de grasa, sino de agua”, resultados que por lo demás sólo se presentan en forma momentánea y generando con ello “graves problemas para la salud”.

 
 
Tanto laxantes como diuréticos no pueden ser consumidos por todas las personas. Así lo indica el médico de Clínica Ciudad del Mar, quien afirma que los ancianos y los niños menores de 10 años no deben ingerir estos medicamentos, pues “son más propensos a sufrir los efectos adversos”.
 

Frente a la idea de generarse una adicción a estos fármacos, el doctor Aguancha menciona que lamentablemente es posible que la persona acostumbre su organismo a estas sustancias. Tal como mencionó anteriormente, reitera que bulímicos y anoréxicos – aquí también menciona a algunos deportistas – son asiduos a laxantes y diuréticos, todo por conseguir la pérdida de peso.

Otra instancia en la que se abusa de, en este caso los laxantes, es lo que el gastroenterólogo menciona como “la constipación imaginaria” y que explica como “los pacientes que creen imperioso presentar deposiciones todos los días y que consideran anormal no presentarla”.

En este sentido, recalca que “ritmo normal de la deposición va desde tres veces al día, hasta una cada tres días”, eso si, siempre prescindiendo de esfuerzo físico o sangramiento rectal.

Por otro lado, indica que el abuso de estas sustancias – las que no pueden ingerirse en caso de obstrucción intestinal, enfermedades inflamatorias del colon, apendicitis, dolor abdominal de origen desconocido, náuseas, vómitos o fiebre – pueden producir múltiples efectos negativos y perjudiciales para la salud de las personas.

De esta manera, algunas de las consecuencias que se producen a causa de la ingesta excesiva de laxantes son:

1) Efectos agudos:
- Pueden producir diarreas acuosas con severa pérdida de agua.
- Dolor cólico.
- Diarrea en hijos de madres lactantes.
2) Efectos crónicos:
- Pérdida de la función normal del intestino cuando se usa excesivamente.
- Mala absorción de nutrientes.
- Colon catártico.
- Constipación después de la catarsis.
- Pigmentación oscura de la mucosa rectal.

En cuanto a los diuréticos, algunos de sus efectos negativos son:

- Calambres musculares.
- Mareos.
- Dificultades auditivas en adultos mayores (presbiacusia por ototoxicidad)
- Debilidad.
- Malestar estomacal.
- Vómitos.
- Visión borrosa.
- Cefalea.
- Agitación.
- Estreñimiento.

 
También existe una vía saludable
 

El doctor Iván Aguancha cuenta que otro camino que puede tomarse para conseguir tener un resultado similar al de diuréticos y laxantes es el de los alimentos.

A partir de aquello dice que si bien los diuréticos prescritos por los médicos no pueden ser reemplazados por productos naturales, sí menciona que “es conocido cierto efecto diurético natural” en alimentos como la alcachofa, el apio, los espárragos, la manzana, pera, berenjena, uvas, melón y sandía.

A su vez, sentencia que “una dieta balanceada con alto contenido de fibra” es perfecta para reemplazar a los laxantes comerciales. Es así como el especialista aconseja consumir “frutas crudas enteras – ideal con cáscara – como la naranja, pomelo, kiwi, mandarina, ciruela, uvas, frutillas e higos” y a su vez, evitar las manzanas, plátanos y membrillos, pues estos podrían aumentar la constipación.

 
     

También serán buenos en esta tarea los productos que contengan salvado de trigo, cereales, panes, harinas y arroz integral.

 
Punto Vital Octubre 2009 ©
 
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