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La doble cara de los antibióticos
El mal uso que se hace de los antibióticos, tanto en seres humanos como en la alimentación animal y la agricultura, puede tener consecuencias fatales para la salud pública. Médicos y expertos de todo el mundo llevan años tratando de crear conciencia sobre una realidad que puede devolver a la humanidad a la situación que se encontraba antes del descubrimiento de la Penicilina en 1928.
 
Ernesto López Iriondo
 

Los antibióticos son las medicinas que se utilizan en el tratamiento de infecciones causadas por bacterias. Su función es matar o impedir el crecimiento de las bacterias que están causando la infección. Normalmente es inofensivo para la persona (o animal) que lo ingiere, aunque en ciertas ocasiones puede producir reacciones adversas o afectar a la flora bacteriana normal del organismo.

Todos hemos tomado antibióticos alguna vez en nuestra vida y, tras cumplir el tratamiento estipulado por el médico, la infección ha desaparecido y hemos recuperado nuestra salud. Gracias a estos medicamentos muchas enfermedades que hasta hace 80 años eran mortales hoy en día son perfectamente curables. Hasta ahí todo bien. El problema surge porque, al igual que todos hemos tomado antibióticos, todos hemos abandonado alguna vez el tratamiento antes de tiempo (por sentirnos totalmente bien), o nos hemos automedicado al percibir fiebre, que relacionamos siempre con infección y ésta con antibiótico.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), este uso abusivo e inadecuado de los antibióticos esta haciendo que las bacterias se vuelvan más fuertes y resistentes a ellos, lo que supone “uno de los mayores problemas de salud pública. “Si se siguen utilizando de forma incorrecta los antibióticos, algunos virus que hoy en día no suponen ninguna amenaza para la salud serán incurables dentro de 10 años”.

En un reciente comunicado de la OMS respecto a este tema, David Heymann, director del departamento de enfermedades infecciosas, quiso hacer un llamamiento “para que el mundo entero se movilice y haga un mejor uso de estas poderosas armas mientras exista la oportunidad de hacerlo y antes de que retrocedamos a la era anterior a los antibióticos”.

Enrique Saldías, técnico en Microbiología Industrial y Alimentos (y dueño de Apiherbal) se suma a este llamado y afirma estar en contra “del uso no racional de antibióticos. Éstos deben ser recetados y controlados por especialistas, tanto su uso en humanos como en animales y también en el tema agrícola”, dijo a Punto Vital. “Los antibióticos están dirigidos a la eliminación de bacterias, por lo tanto se debe identificar la bacteria, saber a qué (antibiótico) es sensible y en qué concentración, para finalmente saber durante cuánto tiempo será necesario suministrarlo”. Después es responsabilidad del usuario seguir al pie de la letra las recomendaciones médicas.

 

“Si se siguen utilizando de forma incorrecta los antibióticos, algunos virus que hoy en día no suponen ninguna amenaza para la salud serán incurables dentro de 10 años”

Organización Mundial de la Salud

 
¿Cuál es el riesgo?
 

El riesgo es alto. Como afirma la OMS, si se continúa con el mal uso de los antibióticos, determinadas bacterias y virus pueden hacerse resistentes a ellos, lo que obligará a descubrir nuevos fármacos que puedan combatirlos y, hasta entonces, enfermedades que hoy en día son perfectamente curables pueden volver a ser mortales. Por ejemplo, si un paciente no toma la dosis completa de fármacos que permita eliminar del todo la infección, los microbios desarrollarán resistencia con mayor rapidez y cada vez será más complicado atacarlos.

“Las bacterias mutan, es posible que en una población de 1x10 elevado a 8 todas mueran con un determinado antibiótico, pero basta con que sobreviva una para que toda su descendencia sea resistente a éste. Esto es lo que obliga a desarrollar nuevos antibióticos”, afirma Saldías. “El hombre olvida rápidamente. No hace tantos años en que las muertes por enfermedades infecciosas eran elevadas. Hasta que Alexander Fleming descubre la penicilina en el año 1928. No existe verdadera conciencia del aumento de microorganismos resistentes a los diversos antibióticos, lo que nos lleva de nuevo al inicio, a quedar a merced de las enfermedades infecciosas”.

 
     

Un informe de la OMS asegura que “todas las principales enfermedades infecciosas están desarrollando resistencia a los fármacos”. Según Heymann, antes el tratamiento de la gonorrea (infección de transmisión sexual bastante común) era económico, ya que una dosis de penicilina era suficiente para curarla. Sin embargo, los países pobres dejaron de tratar a los enfermos y en la actualidad “el 60% de las infecciones gonorreicas son resistentes a varios medicamentos y deben ser tratadas con derivados de la quinolona, fármacos especiales” cuyo costo por dosis es mucho mayor.

 
Antibióticos en animales y agricultura
 

Pero la OMS no sólo está preocupada por el mal uso de los antibióticos en seres humanos, sino también en la alimentación animal y la agricultura. Según Rosamund Williams, directora del programa sobre resistencias a antibióticos de la OMS, un 50% de los antibióticos se dedica a usos distintos de los médicos, entre ellos para el engorde artificial del ganado y para combatir las plagas en agricultura. Esto hace que los antibióticos pasen a la cadena alimenticia y contribuyan a la resistencia de los antibióticos.

“Cuando un agricultor trata una mastitis en uno de sus animales lecheros con una batería de antibióticos”, cuenta Saldías, “y a esa leche no se le hacen los análisis pertinentes para detectar la presencia de éstos, la leche será consumida tal cual y quienes la beban estarán ingiriendo antibióticos sin necesitarlos. Debe crearse conciencia sobre este tema ya que es posible que, sin saberlo, al comer un trozo de carne, pollo u otro alimento estemos tomando antibióticos sin necesitarlos”. La OMS recomienda eliminar progresivamente el empleo de esos antibióticos y usar en los animales sustancias distintas de las empleadas en medicina.

 
Un 50% de los antibióticos se dedica a usos distintos de los médicos, entre ellos para el engorde artificial del ganado y para combatir las plagas en agricultura. Esto hace que los antibióticos pasen a la cadena alimenticia y contribuyan a la resistencia de los antibióticos
 
¿Qué podemos hacer?
 

Como individuos la respuesta es clara. No tomar antibióticos sin que éstos hayan sido recetados por un especialista, ingerir siempre la dosis estipulada y no interrumpir nunca el tratamiento antes de tiempo, aunque nuestra enfermedad parezca haber desaparecido.

Además, según Saldías, puede ser bueno buscar alternativas naturales ante ciertas enfermedades, antes de recurrir a la toma de antibióticos. “De ser posible debemos utilizar otros productos y métodos de control bacteriano antes de recurrir a los antibióticos” afirma. “El propóleo, por ejemplo, se comporta comparativamente como un antibiótico con un gran número de microorganismos. (Ver publicación tesis en página Web www.apiherbal.cl)

El matico o (buddleja globosa), se comporta con efectos desinfectantes y cicatrizantes y, antiguamente también en el aseo íntimo femenino, para controlar flora no deseada. Los aceites esenciales de muchos vegetales se comportan como antisépticos o bactericidas. Podemos citar, como ejemplo, eucaliptos, tomillo, alcanfor, lavanda, sándalo, cedro”.

 
 
Punto Vital Mayo 2007 ©