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Movimientos lentos, redondos y armónicos fortalecen cuerpo y mente
 
Tai Chi: meditación en movimiento
Para algunos, ponerse en forma va más allá de levantar pesas, correr kilómetros por la calle o por una cinta corredora, transpirar hasta desaparecer o moverse al son de la estridencia musical de algunos gimnasios. Ejercitar la mente y tomar conciencia del cuerpo también importa y el Tai Chi es un gran aporte para ello.
 
Carla González C.
 

No todos ejercitan su cuerpo de la misma manera. Así mientras algunos se ponen en forma en los gimnasios, recorriendo distancias kilométricas trotando o aprendiendo coreografías frente a un espejo, sobre un step o con accesorios como pelotas, mancuernas y bandas elásticas, otros eligen un camino más pausado y de encuentro consigo mismo.

Esta alternativa la ofrecen disciplinas como el Tai Chi o el “desarrollo de lo esencial supremo” y que tiene que ver en pocas palabras con “la búsqueda de la serenidad en el movimiento”, lo que permite no sólo un trabajo profundo a nivel mental y por ende espiritual, sino que además fortalecer el cuerpo.

Pero, ¿cómo una actividad que trabaja con la mente también trae beneficios físicos? Al respecto Trinidad Fariña Vicuña, fundadora de la Escuela Tradicional de Tai Chi y Chi Kung clásicos y maestra e instructora de ambas disciplinas, afirma que todos los años que tiene este también llamado “arte interno”, permiten conocer acerca de todas sus virtudes.

Para ella es justamente el alcance que el Tai Chi tiene a nivel espiritual lo que lo hace importante para el cuerpo, pues según menciona, “muchos tienen relativamente una buena salud física, pero no son personas felices y no logran estar en paz consigo mismos o con su entorno. Eso tiene que ver directamente con la relación con lo espiritual. El trabajo es entonces, desde dentro hacia fuera”, dice.
 
“En el taoísmo se habla de tres tesoros que poseemos los seres humanos: la vitalidad, la energía y el espíritu. El primero es justamente todo lo relacionado con el ejercicio físico, en este caso, con las formas de esta disciplina, muy beneficiosa para la salud”, cuenta Trinidad Fariña.

 

Según comenta Trinidad, está demostrado que esta disciplina “ayuda a mejorar y mantener la salud de los órganos, los tejidos, los diferentes sistemas, músculos, tendones, etcétera”. Además, dice que incrementa la energía y que definitivamente se trata de un ejercicio físico.

Por otro lado, comenta que a pesar de todo aquello relacionado con el cuerpo –  y que quizás es lo que más se refuerza actualmente en la práctica del Tai Chi – está la disposición del aprendiz.

En relación a eso, cuenta que “se dice que los antiguos maestros miraban el corazón de sus discípulos para así enseñar técnicas más avanzadas y eso tiene que ver con la disposición del ser humano con respecto a la responsabilidad de su vida espiritual. Eso es lo que falta en este momento, hacerse absolutamente responsable de todo lo que pasa en nuestra vida, porque en general tendemos a culpar a la economía, la pareja, los hijos y siempre estamos esperando que eso cambie para entonces estar bien”, dice.

 

Tai Chi, el “boxeo de la sombra”
 

Reconocido como un “arte marcial interno”, el origen del Tai Chi tiene directa relación con el movimiento físico y de hecho era utilizado en la antigüedad como una forma de combate, porque según cuenta Trinidad Fariña, “trabaja directamente desde la energía”. A pesar de aquello, subraya que ése no es el objetivo principal de esta práctica, sino más bien la mantención de la salud.

Quizás es por eso que también se le denomina “el boxeo de la sombra”, pues tiene relación con “la lucha contra esos aspectos que oscurecen la luz, tu conciencia y que privan de estar en una relación armónica y gentil contigo mismo y tu universo, cosa que hoy estamos perdiendo a causa del estrés y por el apuro en lograr cosas”, sostiene.

 
 
Y justamente a causa de la pérdida de la gentileza y la calma de la que habla Trinidad es que el Tai Chi refuerza lo contrario mediante los movimientos corporales con los que trabaja. Se trata de movimientos lentos, redondos y armónicos, los que según sus palabras “ayudan a encontrarte con una energía más amorosa”.
 
A diferencia de otras artes marciales, en el Tai Chi no existen cinturones. Esto, explica la directora de la Escuela Tradicional de Tai Chi y Chi Kung clásicos es porque aquí “no hay combate, porque con un solo golpe pueden matar a alguien. Así de fuerte es”, asevera.
 

Lo anterior puede sonar un poco contradictorio si pensamos en que la práctica de esta disciplina se caracteriza más bien en la lentitud de los desplazamientos que realiza. En ese sentido, la maestra afirma que “en esta práctica se busca la perfección de los movimientos para que cuando se necesite del golpe, éste sea completamente certero”, aun cuando subraya que ésa no es la finalidad que tiene la disciplina.

Entonces, como se trata de una actividad que permanentemente transita entre el cuerpo y la mente, sus ejercicios van acorde con ello. Es por eso que entre las acciones que se llevan a cabo están la atención y concentración para ejecutar movimientos precisos, el control sobre la respiración y otros aspectos internos, los que según Trinidad “llevan a la mente a estar enfocada en algo diferente a los pensamientos que tenemos a diario”, es decir, ayuda a vivir en el aquí y el ahora.

En ese contexto, la maestra cuenta que actualmente hemos perdido lo que en el taoísmo se llama “Chi de fuego”, lo que nos lleva a estar permanentemente pensando cosas negativas en vez de “ocupar esa energía pensando en cómo solucionar los problemas. En ese sentido afirma que “con esta práctica nos enfocamos a mirar lo que está bien”.

 

Ejercicio físico anaeróbico
 

Trinidad Fariña enfatiza en que éste es un “ejercicio físico” y por lo tanto, ayuda a poner al cuerpo en forma. Lo diferente con otras actividades es que en el Tai Chi se refuerzan además aspectos internos de la persona y que en su conjunto permiten lograr objetivos como bajar de peso o lograr una figura más estilizada.

Con respecto a este tema, menciona que entre las contribuciones más importantes de la práctica de este arte interno están la de mejorar la salud de las articulaciones – conocido es su aporte en personas con padecimientos como la artritis, artrosis y osteoporosis – lograr una mejor postura de la columna vertebral, favorecer una mejor tonicidad muscular, posibilitar la flexibilidad, incrementar la habilidad corporal, dar mayor fuerza en las piernas, mayor conciencia del cuerpo, entre otros.
 
     
“Los practicantes de Tai Chi, hombres y mujeres de todas las edades, con estado físico débil o fuerte, realizan estos movimientos muy lentos para favorecer la circulación de la energía vital o Chi”, menciona Trinidad.
 

En este mismo contexto, la instructora dice que el hecho de que los movimientos se hagan lentos también es beneficioso en varios sentidos, uno de ellos es el respeto por el cuerpo, pues al moverse pausado, asegura, no existe posibilidad de lesiones al no forzar las articulaciones, los tejidos ni los órganos.

Por otro lado, menciona que la virtud de poder desbloquear la energía que al estancarse, produce enfermedades, permite al Tai Chi ser muy importante en personas con patologías como el asma, problemas en los tendones y con la presión arterial, crisis de pánico, problemas psicológicos, déficit atencional, entre otros.

En cuanto a quién puede practicar Tai Chi, la instructora dice que efectivamente cualquier persona puede realizarlo, pero enfatiza en que hay que tener mucha paciencia y perseverancia. “Cualquier persona podría hacerlo si es que se lo propone”, menciona y es que advierte que para algunos podría resultar imposible porque “están tan estresados y quieren los logros tan de inmediato que no se dan el tiempo”, dice.

Para Trinidad, el Tai Chi ayuda a darse cuenta de que el cuerpo “es un instrumento para estar bien y no una carta de presentación”. De allí que menciona que “hay gente que se siente muy angustiada porque está gorda y no tiene buena facha y hacen lo imposible para lograr un mejor aspecto externo. En cambio, si uno está pasado de peso, no tienes una regia facha, pero se está en gratitud con uno mismo, logra sentirse mejor”.

Eso se trabaja mucho en el Tai Chi, es decir, se lleva a la persona a amar su cuerpo en las condiciones en que está, pero no se trata – dice la maestra – de conformarse, sino de ser responsable y cuidarse alimentándose bien y haciendo actividad física, pero “no martirizarse ni llegar a prácticas violentas porque no se está con la apariencia requerida por el medio”, enfatiza.

“El Tai Chi es una disciplina que apunta a ser feliz y a estar en armonía”, dice Trinidad y por eso – y específicamente con respecto a objetivos que se buscan en la actividad física, como bajar de peso - dice que “la práctica llevará a la persona a disminuir kilos, pero por sí sola y no porque lo busque”.

 

Trinidad Fariña menciona que existen dos estilos de Tai Chi: el estilo Yang y el Chen.

Estilo  Yang: “se caracteriza por sus movimientos suaves y relajados, que incrementan el fluido de la energía vital y desarrollan la coordinación y la concentración de la mente, provocando un estado de meditación en movimiento”.

Estilo Chen: “es el más antiguo y del cual nacen todos los estilos de Tai Chi. Se caracteriza por combinar movimientos suaves y relajados con rápidos despliegues de energía, que lo hacen especialmente atractivos para personas que buscan un método efectivo de combinar equilibrio mental y vitalidad física”.

Fuente: Escuela Tradicional de Tai Chi y Chi Kung.
 
Punto Vital Julio 2011 ©
 
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