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La actividad física es un gran aporte para la mujer antes del parto
 
Gimnasia prenatal, embarazadas en forma
El embarazo es un periodo que la mujer debe aprovechar para seguir ejercitando su cuerpo. Salvo contadas excepciones y siempre bajo supervisión médica, todas las embarazadas tienen permiso para practicar actividad física.
 
Carla González C.

Atrás quedó la imagen de las embarazadas como mujeres que debían ralentizar su vida entera casi como si estuvieran padeciendo de alguna enfermedad. Hoy, aquellas que quedan esperando guagua continúan trabajando y realizando sus actividades y más aún, un grupo cada vez mayor se interesa por la actividad física, sin duda un plus dentro de esta etapa.

La llamada gimnasia pre natal es algo que cada vez se considera más – tanto por las futuras madres como por los médicos – ya que entrega innumerables beneficios no sólo a la salud de la mujer, sino que también a la del niño en gestación.

Lo bueno de considerar la práctica de algún deporte o actividad recreativa es que puede ser ajustada según la persona, su relación anterior con el deporte y el tipo de embarazo que lleva. Aquí sólo quedan exentas de la práctica aquellas consideradas “en riesgo”, ya sea por su edad, condición física, padecimiento de alguna patología o por presentar placenta baja, es decir, cuando ésta “se inserta en la zona uterina cercana al orificio por donde saldrá el bebé en el momento del parto”.
 
El equipo del centro chileno Reaktiva dice que “la gimnasia pre natal es una gimnasia médica, cuyo objetivo es prevenir y tratar los síntomas que se producen durante el embarazo, como dolores de espalda, hinchazón de manos y pies, pubalgias, etcétera. Además ayuda a controlar el peso y a tener un embarazo mucho más activo”.

AEl profesor de educación física y coordinador general de Vive Activo, Ramiro González Ruz afirma que “el embarazo trae consigo muchos cambios anatómicos y fisiológicos que deben enfrentarse de una u otra forma”.

Por otro lado, asegura que la gimnasia pre natal no lleva mucho tiempo aplicándose. “Recordemos que antes se recomendaba que las embarazadas guardaran reposo, pero luego se fue descubriendo que habían otras cosas que ellas podían hacer y que causaban mayores beneficios que estar siempre acostadas”, dice.

De esta manera, el instructor comenta que “el ejercicio cumple un rol fundamental dentro de los cambios anatómicos, incluso más que en los fisiológicos porque todo el trabajo específico que uno pueda desarrollar en la mujer ayudará a hacer más llevadero todo este proceso, disminuyendo las dolencias físicas que esto trae”.

Dentro de los cambios anatómicos (osteomusculares) que pueden ser trabajados con la gimnasia, Ramiro llama “punto crítico” a la zona baja de la columna, asegurando que aquí “se deben trabajar muy bien los desequilibrios musculares que se generan y al mismo tiempo, hacer una compensación a través de algunos ejercicios. Es por eso que el tono muscular en varias zonas juega un rol muy importante”, asegura.

Para el profesor, “la mujer en general, teniendo un buen embarazo no debiera tener ninguna limitante en cuanto a actividad física. La única podría ser el desarrollo de ejercicios de fuerza máxima y rebote. El resto puede ser trabajado sin problemas e idealmente luego del tercer mes de embarazo hasta que se sienta bien y en condiciones de continuar ejercitándose”, asegura.

De esta forma, dice que tanto el yoga, el pilates o la gimnasia acuática como otras actividades más tradicionales como los abdominales e incluso el trote están permitidos. “Cualquier tipo de actividad física que sea bien guiada será buena”, sostiene.

La idea – tal como se recomienda a la población en general – es que la práctica de actividad física se realice idealmente tres veces a la semana, siendo los momentos de descanso y el consumo de agua, factores sumamente importantes.

También pone énfasis en que no importa si la futura mamá no haya hecho antes ejercicio, es decir que pase de ser una mujer sedentaria a una embarazada activa. Lo que sí es importante es que cuente con la autorización de su médico. “El que hayan ejercitado antes claramente es bueno, pero también lo es tomar la decisión de comenzar en esta etapa”, opina.

Embarazadas, ¡al agua!

Mejorar su condición física, relajarse, sentirse libres y más livianas, sociabilizar con otras mujeres en la misma condición e incluso sentirse más empoderadas con respecto al parto y sus derechos como paciente en un recinto hospitalario. Esas son algunos de los beneficios que reportan las mujeres embarazadas que practican gimnasia pre natal en el agua.

Desde el tercer mes hasta incluso bordeando las 38 semanas de embarazo puede ser practicada esta actividad, la que básicamente consiste en la realización de ejercicios que impliquen desplazamiento en el agua, utilización de elementos como mancuernas, pelotas, flotadores, etcétera, movimientos de relajación de la pelvis, la toma de la conciencia respiratoria, entre otros.
 

La terapeuta corporal e instructora de hidrogimnasia para embarazadas del Centro Rayuela, Carmen Thomas Noemi, menciona que a diferencia de los ejercicios tradicionales, los realizados en el agua, permiten entrar en este medio “totalmente regresivo” que además permite a la madre entrar en contacto con la guagua de una manera mucho más íntima y natural.

Por otro lado, cuenta que ejercitar en el agua es muy beneficioso porque “no tiene impacto y por lo tanto se pueden hacer muchos ejercicios que fuera de la piscina no podrían desarrollarse, es un ambiente protegido, cálido (se trabaja en recintos temperados) y se pone siempre énfasis en el trabajo respiratorio”.
Esto último es recalcado por Carmen Thomas, quien afirma que ciertos ejercicios que tienen que ver exclusivamente con la respiración, son muy positivos. “El agua (también el yoga) ayuda a obtener un mejor control respiratorio, que luego al llegar al trabajo de parto, es fundamental”, dice.

Para la instructora, “el agua es un elemento transicional que no sólo ayuda en lo físico, sino que también en lo emocional. Las mujeres basta que se metan al agua para que de a poco comiencen a conectarse con el estado de embarazo. Además es muy positivo para aliviar dolores de articulaciones, drenar líquido retenido, mantener el movimiento articular, contribuir al mantenimiento de la continencia, estimular la producción de endorfinas, aliviar la fatiga, etcétera”.

Por otro lado, dice que la actividad acuática – y en general toda actividad física – permite controlar la ansiedad, problema de muchas embarazadas, quienes tienden a comer más de lo que deberían. En estos casos, dice Carmen, lo bueno de practicar deportes permite aminorar esa ansiedad y por ende, aumentar sólo el peso correspondiente a un embarazo normal.

Punto Vital Julio 2012 ©
 
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