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Saltar sobre un mini trampolín es un excelente ejercicio cardiovascular
 
Con todo el poder del salto
Si bien no es la más popular, la práctica del power jump se ha ido ganando de a poco un espacio importante dentro de las actividades pertenecientes al fitness. Sólo se necesita de un trampolín, música y muchas ganas de sentir el verdadero “salto de poder” de esta actividad que trae interesantes beneficios.
 
Carla González C.
 

Muchas de las actividades que hoy se desarrollan en los gimnasios tuvieron su origen en la rehabilitación de personas con algunos padecimientos de tipo físico. Así, Pilates, fitball y aquaspinning son algunas de las alternativas que hemos comentado en números anteriores.

Otra que se suma a ellas es el Power Jump, actividad física que consiste en la utilización de un pequeño trampolín, en el cual se pueden dar saltos y con ellos lograr un muy buen trabajo de tipo cardiovascular, el que permite entre otras cosas, tonificar, quemar grasa, mejorar la postura, mejorar el equilibrio y la coordinación, entre otros.

Al respecto, el dueño del gimnasio Bardi – Fernando Bardi – afirma que el Power Jump tiene su origen en el sistema neozelandés del Body System, “sistema de capacitación de profesores que contiene varios tipos de clases”, donde uno de ellos es éste, el del trampolín.

En este mismo contexto, señala que esta actividad fue creada específicamente en Brasil, donde antes de pasar a la categoría del fitness, la plataforma estaba dirigida específicamente a la rehabilitación de pacientes post operados de afecciones como las de cadera o rodilla. “Como los brasileros le ponen música a todo, empezaron a desarrollar las atenciones con ella; luego se inició el programa de actividad física como tal”, cuenta.

Por otro lado, la instructora de fitness y personal trainer del gimnasio Sésamo, Patricia Mayer, menciona que en un comienzo, los saltos que se hacían sobre estas camas elásticas eran de tipo ornamental – algo simple – y luego fueron tomando forma y adaptándose a los gimnasios “para realizar saltos, movimientos y coreografías sólo con el trampolín o con la incorporación de elementos como las mancuernas, fierros, discos, entre otros”, manifiesta.

 
El requerimiento básico para practicar el Power Jump es el trampolín, implemento no muy grande (más o menos 15 cm. de alto y 1mt 20 cm. de diámetro) que debe estar compuesto por una estructura metálica redonda con resortes y recubierta con una lona resistente capaz de soportar el impacto de un peso máximo aproximado de noventa kilos.
 
De menos a más
 

CoFernando Bardi comenta que una de las cualidades del Power Jump es que la intensidad del trabajo puede ser perfectamente regulada por quien guíe la clase. Así, tanto los alumnos amateurs como los avezados podrán ejercitarse de igual manera, cada uno por supuesto según sus condiciones físicas.

Además dice que el hecho de rebotar sobre esta lona especialmente creada para esta actividad no incide en el impacto que puede tener el propio peso en el cuerpo, es decir, “sobre el trampolín, uno puede realizar una actividad súper fuerte sin dañar las articulaciones”, asevera.

Patricia Mayer en tanto, comenta que dentro de los múltiples beneficios que esta actividad trae consigo, la primera es que a través de ella, la persona puede pasarlo muy bien. “Las clases de Power Jump son muy entretenidas y los alumnos están saltando todo el tiempo, lo que produce una alegría natural. Es como volver a ser niño”, menciona.

En cuanto a lo bueno que puede resultar para el cuerpo, la instructora menciona que éste es sin duda un ejercicio ciento por ciento cardiovascular. “Éste es un trabajo fuerte donde al ritmo de la música, la persona se mantiene siempre bailando y saltando, siguiendo la coreografía y los movimientos que haga el profesor”, dice.

Otras gracias que se pueden obtener del Power Jump son en palabras de Patricia Mayer, la tonificación y el fortalecimiento muscular, “tanto a nivel lumbar como también en las piernas, los cuádriceps, músculos isquiotibiales y rodillas”. También – agrega – “mejora el equilibrio, la coordinación e incluso los músculos faciales, ya que uno se mantiene sonriendo o haciendo muecas durante la clase”, asevera.

 
La personal trainer del gimnasio Sésamo afirma que al contrario de lo que piensa, el Power Jump no sólo beneficia a las piernas; incluso los abdominales pueden ser potenciados. “Algunos ejercicios se hacen acostados sobre el trampolín, apoyando la zona lumbar. Ahí se pueden ejercer abdominales, ya sea con las piernas extendidas, levantadas o semi flectadas”, menciona.
 

Con respecto a la quema del porcentaje de grasa, Fernando Bardi dice que en una clase intensa de una hora (lo normal es que sea de 45 minutos), se pueden quemar perfectamente mil calorías, pero recomienda que lo mejor es ponerse a disposición del instructor que guíe la clase, pues si bien cada sesión está ya predeterminada, es posible dar opciones a quienes no tengan las mismas capacidades de un alumno ya experimentado en el ejercicio.

Así, agrega a los beneficios antes mencionados, que el Power Jump permite “eliminar la grasa de la cintura para abajo, porque el trabajo en el trampolín es similar a un masaje linfático, que potenciará mucho los glúteos, las piernas y el abdomen”.

Con respecto a lo anterior, Bardi indica que aquí no se trata de saltar sobre la plataforma, sino más bien “asimilar el rebote del trampolín. Entonces, se utiliza la misma musculatura o al menos una muy parecida al del spinning, lo que beneficia ayudando en la postura y el equilibrio de las piernas”. 

Y para hablar de precauciones en el Power Jump, ambos instructores dicen que lo primero que un especialista debe transmitirle a su clase es la pérdida del miedo al trampolín, pues según cuentan, muchas personas no se atreven a practicar esta actividad por temor a caerse.

 

Es por eso que aseguran que aquí no se corre peligro alguno, pero aún así dicen que lo mejor es tomar precauciones tan simples como colocar a los alumnos nuevos y sin experiencia más cerca del profesor para que éste supervise sus movimientos.

“A los que se inician en la actividad o a quienes tienen algún problema de salud, lo mejor es que se coloquen delante – frente al profesor – para que así se les pueda corregir posibles errores en los movimientos”, destaca Fernando Bardi. A esto la instructora de Sésamo dice: “la idea es no dejar a nadie desplazado”.

En esta misma línea, sentencia que como en todo ejercicio, el Power Jump también debe contemplar secciones donde se elongue, pre caliente y prepare el cuerpo. “Al final de la clase hay un momento de trabajo localizado, donde pueden potenciarse los abdominales y el trabajo de brazos, todo esto usando el trampolín como herramienta”, define.

 
     
Con respecto a posibles contraindicaciones, Patricia Mayer indica que quienes sufren de vértigo y crisis de pánico (también las mujeres embarazadas y las que tienen problemas de mastitis) esta actividad no es recomendable.
 
Punto Vital Febrero 2010 ©
 
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