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Actividad moderada y nunca caer en el sedentarismo son las claves para estar en forma después de las vacaciones
 
En forma después de las vacaciones
Volver de las vacaciones puede abrir la puerta del sedentarismo al que estábamos acostumbrados o al contrario, causar incertidumbre acerca de cómo retomar una rutina que se vio desplazada por los días de descanso, comidas desordenadas y largas horas de sueño. Comenzar moderadamente y mantenerse siempre en actividad puede ser la forma de empezar.
 
Carla González C.
 

Extensas o breves, las vacaciones son sin duda el mejor momento que se tiene para descansar después de un arduo año de trabajo. Es por eso que muchas veces la tranquilidad y la anhelada desconexión permiten olvidar la rutina que se dejó en la ciudad, pero al mismo tiempo nos deja con la sensación de que al volver, el sedentarismo o la falta de una actividad física serán a lo menos, una inquietud.

A pesar de que algunos mantienen siempre una buena alimentación y la práctica diaria de actividad física, otros sin embargo, se desligan de toda “atadura” para entregarse a aquellos placeres de los cuales muchas veces se terminan arrepintiendo. Después de todo, no por nada se suele mencionar que luego del descanso, los veraneantes llegan a sus casas con 3 ó 4 kilos de más.

Teniendo en cuenta lo anterior, es necesario conocer la forma de volver a retomar una rutina de ejercicios para volver a la normalidad. Y por otro lado, si nunca se tuvo el hábito, conocer algunas maneras de ejercitarse cuando estamos nuevamente inmersos en rutinas como la oficina, los trámites y el ajetreo citadino.

Al respecto el profesor de educación física y ergónomo, Pedro Varas Molanphy, dice que cuando las personas vuelven a la rutina, deben comenzar con actividades moderadas, donde en ningún momento se tenga la sensación de incomodidad. “Siempre debemos sentirnos cómodos con lo que estamos haciendo”, sentencia.

Además de lo anterior, el profesional destaca que una de las formas de regular la actividad a la que nos deseamos someter es “manteniendo la respiración controlada”, es decir, no elevando el proceso respiratorio porque de hacerlo, significará que el ritmo del trabajo realizado es mucho mayor al que nuestro organismo soporta y debiera ejercer.

En relación a las zonas del cuerpo que es necesario mantener en forma – y por lo tanto ejercitar constantemente – Varas sostiene que éstas tienen que ver con factores como la movilidad, donde se aconsejan ejercicios de estiramiento donde todo el cuerpo se vea involucrado, “pensando el cuerpo como un plano de frente y otro de espalda y así elongar ambas áreas”, explica.

En esta misma línea, comenta que sólo la elongación puede ser parte de una actividad para retomar el movimiento del cuerpo, pero que todo dependerá del estado inicial de la persona que se someterá a ella. Y es que no será lo mismo que un deportista elongue sus músculos a que alguien que tenga una conducta más bien sedentaria desarrolle la misma acción.

 

El profesor de educación física, Pedro Varas Molanphy, sentencia que hay músculos específicos que siempre hay que mantener. Estos son los abdominales y los glúteos. “Son músculos estabilizadores y si una persona los tiene bien tonificados, estará previniendo cualquier tipo de problema en la espalda”, comenta.

 
“Somos muy eficientes transformando la comida en grasa”
 

La imagen del oficinista que pasa sentado durante la mayor parte del día frente a su computador es mucho más real de lo que se caricaturiza y a pesar de que no todos realizan labores que les impiden ponerse de pie, la mayoría de los trabajos requiere de la utilización de esta tecnología que al final de cuentas va creando – desde pequeños – individuos sedentarios casi por naturaleza.

Para Pedro Varas, estos son casos especiales, donde será necesario realizar cierto tipo de movimientos que les permitan ejercitar lo más posible y así intentar no caer en la inmovilidad.

Con respecto a este tema, el profesor de educación física afirma que “una persona que está todo el día frente al computador está sufriendo tres cargas distintas: una física, por estar todo el tiempo sentado; una carga mental por el trabajo en sí y una carga ambiental, que tiene que ver con el tipo de iluminación, la radicación de la pantalla, y muchos otros”, cuenta.

 
     

Por esta razón – y esto se desliga completamente al regreso de vacaciones, pues es algo que se debe hacer constantemente – el ergónomo sentencia que aquellas personas deben buscar pausas durante la jornada. “Deben buscar espacios en los cuales puedan pararse del asiento, caminar y activar el cuerpo estirando las zonas que no está trabajando, mirar por una ventana, recrear la vista, reírse un rato, etcétera”, manifiesta.

Otra de las imágenes a las que estamos acostumbrados y que se relacionan directamente a la forma en cómo afrontamos un nuevo año, es que existen muchas personas que se toman en serio el deporte y la actividad física en general solamente durante los meses previos a las vacaciones. Entonces, será a partir de agosto o septiembre donde gimnasios y recintos deportivos reciban un número mayor de entusiastas que buscan estar en forma para el verano.

Para hablar de esta realidad, Pedro Varas comenta que es un “problema complicado”, pues los seres humanos “estamos hechos para la época de las cavernas, donde no había refrigerador y conseguir alimento era muy difícil. Por eso somos muy eficientes transformando la comida en grasa”, argumenta.

Asimismo, agrega que aquellos que tienen la dinámica de visitar los gimnasios sólo durante una época determinada, “están aumentando la grasa en forma periódica, echando a perder su organismo”, pues no realizar ninguna actividad física, luego retomar algún deporte y después volver al reposo, es una pésima forma de llevar una rutina.

 

“Hay gente que llega a los 30 años y ya está reventado. Por eso, lo ideal es mantener una actividad física permanente, después de todo estamos hechos para eso”, sentencia el ergónomo.

 
La oficina también sirve para ejercitar
 

Los puestos de trabajo no sólo están disponibles para la productividad, sino que también pueden transformarse en espacios donde la gente pueda además ejercitar su cuerpo, distraerse y despejar la mente para descansar y volver al desarrollo de sus actividades.

Con respecto a este tema, el instructor dice que tanto en grupo como en forma individual, es posible realizar actividades físicas que entreguen beneficios al organismo y permitan a su vez equilibrar los asuntos laborales con la búsqueda de una mejor calidad de vida.

Al respecto, sentencia que existe la llamada ‘gimnasia de pausa’ donde profesionales de la educación física asisten a los lugares de trabajo y guían a los trabajadores en ejercicios de flexibilidad, fuerza, velocidad – reacción, juegos recreativos, dinámicas grupales, entre otros.

Se trata de una gimnasia laboral que se realiza en el mismo espacio donde se desempeña diariamente cada uno de los trabajadores, por lo tanto, la idea es desarrollar movimientos que no permitan transpirar en demasía, pues al fin y al cabo, luego de la actividad cada uno vuelve a su puesto. “El organismo no llega a altos niveles de esfuerzo, lo que permite que uno pueda volver a concentrarse en lo que estaba haciendo”, describe Varas Molanphy.

Así, el profesor cuenta que existen diferentes dinámicas de trabajo donde por ejemplo, “un compañero estira y da masajes al otro, se trabaja con pelotas, ejercicios de fuerza con elástico, todo en un espacio reducido”, comenta.

En cuanto a la dinámica de grupo, el especialista comenta que lo que en un principio es un ambiente frío, tenso y de individualidad aparente, luego se vuelve un lugar distendido donde todos los integrantes se sienten más compenetrados unos con otros y además un poco más descansados y con la energía suficiente para continuar con sus labores.

 

Lo recomendable – en el caso de la gimnasia de pausa – es practicarla todos los días, una vez en la mañana y otra por la tarde y no menos de tres veces por semana. “Es algo que se debiese implementar en todas las empresas”, opina Pedro Varas.

 

Por otro lado, el entrenador da una suerte de tip, donde indica qué consideraciones se deben tener al momento de volver a ejercitarse después del descanso, y en el caso de los sedentarios, cómo iniciar una actividad física sin lesionarse o sobre exigirse.

Lo primero que el profesional menciona es estar atento a pequeñas molestias que puedan generar luego otras complicaciones. De esta forma, “si una persona está digitando en su computador y siente que le empiezan a molestar los antebrazos, debe parar de escribir y mover los dedos de las manos y tratar de estirar esa zona antes de que el músculo se canse”, sentencia.

También se refiere a las malas posiciones – sobre todo en quienes permanecen sentados gran parte del día – donde el dolor de espalda, hombros y cuello a veces es una constante. “Se debe parar la actividad antes de que se produzca el cansancio, ya que cuando ocurre, empiezan los procesos inflamatorios y la persona puede pasar la semana entera con dolores”, manifiesta.

“Lo más importante es escuchar al organismo, prevenir y estar muy atento. Lo óptimo es ejercitar todos los músculos de forma moderada, pues la idea no es matarse haciendo deporte”, concluye.

 

Algunos de los beneficios que el profesor Pedro Varas atribuye a la actividad física son:

- Liberación de endorfinas, que funcionan como una especie de “anestésico que como efecto colateral produce optimismo, ayudando a las personas a salir, por ejemplo, de una depresión”.

- Irrigación de la piel, producida por la apertura de los capilares durante un ejercicio. “Al haber irrigación, la piel se nutre y se deshace de las toxinas, lo que es mucho más efectivo que ponerse cremas”, asegura.

- Al trabajar, el sistema circulatorio “se destapa”, llevándose el colesterol malo del organismo.

- A través de la tonificación muscular, el ejercicio ayuda a que la estructura corporal “se defienda de la fuerza de gravedad y de las posturas viciadas que se suelen adoptar mientras se trabaja”.

 
Punto Vital Marzo 2009 ©
 
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