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El ejercicio es una potente herramienta para mejorar nuestra calidad de vida
 
Toda una vida para ejercitar
Si bien no hay un límite de edad para comenzar o terminar con la actividad física, sí hay que tomar en cuenta la etapa que cada uno está viviendo. Así, niños, adultos y ancianos tienen libre acceso – según sus capacidades – a mantenerse en constante actividad y así poder potenciar el cuerpo de manera acorde a sus necesidades.
 
Carla González C.
 

¿Cuándo una persona debe comenzar a ejercitar su cuerpo?, ¿a qué edad debiera dejar de hacerlo? ¿Y si padece de alguna enfermedad, cómo lo hace? Ésas y otras dudas e incluso quejas como la de no tener tiempo ni un lugar cercano donde poder practicar alguna actividad física, son algunas de las cosas que se pueden escuchar a diario entre algunas personas.

Y es que a pesar de que la práctica de deportes o de cualquier tipo de actividad física al parecer ha ido aumentando junto con el interés de la gente, el índice de obesidad y de quienes se manifiestan abiertamente como individuos sedentarios no disminuye y por lo tanto, es importante conocer cómo podemos desenvolvernos dependiendo de la etapa en que nos encontremos en la vida.

De esta manera, desde simples juegos para niños hasta la utilización de escaleras, bicicletas y nuestros propios pies serán de gran ayuda para quienes quieran mejorar su calidad de vida y así - de una vez por todas – comenzar a despegarse del sillón y del control remoto.

Al respecto el profesor de educación física y entrenador personal, Juan Carlos Olivares, sentencia que en relación a la actividad física, “no hay una edad límite” ni para comenzar ni para terminar con ella, por lo tanto una persona puede intentar ejercitarse desde su niñez hasta cuando el cuerpo le permita la movilidad.

A pesar de lo anterior, el profesional subraya la idea de que igualmente hay que tener en cuenta ciertas recomendaciones, pues así como hay personas que conviven diaria y perfectamente con el ejercicio, también hay otras que siendo sedentarias o ya muy entradas en años, deciden cambiar sus hábitos y ponerse en forma.

 

Nunca es tarde para ponerse en forma. Sin embargo, a pesar de no existir un requerimiento de edad o algún tipo de exigencias, sí hay que tomar en cuenta el estado físico en el que nos encontramos “antes de”, sobre todo si la persona es sedentaria, tiene lesiones anteriores o pertenece a la tercera edad.

 

“La actividad física es una potente herramienta que en cualquier momento de la vida puede impactar de manera positiva en la condición física de una persona”, sentencia Olivares y añade que sólo nos falta una especie de reencanto por el ejercicio, pues aunque existen todas las instancias para realizar deporte, aún las personas se sienten ajenas al tema.

 
Deporte en la niñez: como en un juego
 

¡Qué mejor época que la niñez para ejercitarse! Y es que toda la energía con la que cuentan los pequeños puede ser muy bien utilizada para un sinfín de actividades, las que no necesariamente tengan al deporte propiamente tal como hilo conductor.

“Los chicos vienen con una carga de energía impresionante”, sentencia el entrenador y manifiesta que en esta etapa más que hacer rutinas específicas, se recomienda realizar actividades que tengan que ver con el desarrollo de la psicomotricidad, la relación entre reacción y estímulo, su desenvolvimiento en el entorno y con quienes lo rodean, principalmente a través del juego.
 
     

Es por eso, que el profesor dice que lo mejor es hacer actividades de tipo general, “que involucren un alto valor social como elemento de reconocimiento y maduración de valores”. De esta forma, menciona que desde el punto de vista físico, es recomendable la realización de actividades diversas.

Así, el manejo de elementos como balones o cuerdas será de gran ayuda para “estimular los patrones motores básicos como correr, saltar o lanzar”, sentencia. Sin embargo, resalta que a esta edad no hay que exigir demasiado y por lo tanto no se debe ejercitar bajo mucho esfuerzo. “La estructura física del niño aún no está preparada para ello”, manifiesta.

Si hablamos de lugares del cuerpo para potenciar durante la niñez, Juan Carlos Olivares dice que según su opinión, una de las cosas más importantes es la parte postural, “sobre todo ahora porque los niños son cada vez más sedentarios y claramente su aparato muscular relacionado con la postura es más débil”, menciona.

Entonces, la actividad a desarrollar para los niños tendrá que ver con temas como la coordinación, la técnica, equilibrio, etcétera, donde todo el trabajo repercuta directamente en el área muscular.

 
El cambio en la adolescencia
 

A media que el cuerpo va madurando desde el punto de vista muscular y cardiorrespiratorio, la persona puede comenzar a aumentar la intensidad en la actividad física o realizar un entrenamiento específico según sus intereses.

En esta etapa, el entrenador menciona que son varios los elementos con los que la persona debe trabajar para mejorar su condición física (entre ellos la coordinación, fuerza y velocidad) y por ende, habrán diferentes ejercicios con los cuales sentirse más cómodos.

De esta manera, actividades que involucren principalmente la coordinación como deportes de lanzamiento, el impacto de algún objeto mediante el movimiento de una raqueta y trabajos que impliquen la parte cardio - respiratoria, serán los más recomendados.

Con respecto a este último, el profesional dice que “hay un quiebre importante en la actividad física cuando se pasa de la niñez a la adolescencia, ya sea por más horas de estudio o porque no hay grandes espacios físicos donde entrenar, cambios hormonales, cierta introspección, etcétera”, explica.

Olivares sentencia que de lo homogéneo que podrían resultar las actividades físicas en los niños, en la etapa de la pubertad cada género tendrá áreas de su cuerpo que potenciar y por lo tanto, cada uno se relacionará con lo que lo haga sentir más cómodo.

De este modo manifiesta que “no hay que desconocer el aspecto hormonal, donde los hombres tendrán un mayor desarrollo de su masa muscular y por lo tanto buscarán ejercicios que potencien esa parte”, explica y continúa diciendo que “en cambio las mujeres, tenderán a relacionarse con ejercicios de coordinación, generalmente realizados en grupo y cuya intensidad es menor a la de los varones”.
 

Para Juan Carlos Olivares, es bueno que desde la adolescencia se comiencen a trabajar los músculos (tanto en hombres como en mujeres). “La estadística dice que tenemos muy altos índices de sedentarismo, entonces claramente la recomendación es que hagan actividades que tengan trabajo de sobrecarga. Una buena tonicidad no sólo tiene que ver con la estética, sino que también tiene repercusión directa sobre el aparato músculo esquelético y el metabolismo muscular”, sentencia.

 
Los adultos y el ejercicio
 

Llega la adultez y con ella la rutina laboral, la formación de una familia y el poco tiempo que se le da a actividades personales y recreativas, factores que también marcan un cambio en lo que a estar en forma se refiere.

En ese sentido, el profesor de educación física comenta que hay que destacar que entre los 20 y los 30 años “está el peak donde una persona que no tiene mayor entrenamiento regular puede alcanzar su mejor estado físico”, pues a partir de los 35 – denuncia - hay un descenso en esta condición para después de los 50 años, detectar un deterioro importante que es normal por el paso del tiempo.

Contrariamente a lo anterior, Juan Carlos Olivares dice que “una persona que ha tenido hasta esta edad una conducta regular de actividad física, puede lograr que el deterioro se detenga e incluso puede lograr un alargamiento de su buen estado. Estamos hablando de una buena calidad de vida”, define.

Como se trata de un largo periodo de tiempo, el especialista dice que para poder explicar de mejor manera acerca de cómo proceder para estar en forma, hay que establecer ciertos grupos específicos de personas con características similares.

Es por eso que comenta por ejemplo acerca de las mujeres que han tenido hijos como uno de esos grupos y al respecto menciona que “claramente hay una pérdida importante de la calidad muscular y condición física, pero esto no es limitante para ejercitarse, sólo hay que tener en cuenta las precauciones de cómo abordar el ejercicio”, recalca.

En general, Olivares menciona que durante la adultez, las actividades se vuelven menos sociales, así es que la inscripción en los gimnasios y la práctica de ejercicios individuales como la bicicleta elíptica, las pesas y la trotadora serán la tónica de esta etapa.

En cuanto a las trabas que impiden la realización de algún deporte, el profesional dice que lamentablemente, el tiempo y el dinero son dos de los factores que se manifiestan presentes y que además – según su opinión - faltan más proyectos y actividades recreativas para reencantar a las personas en este tema.
 
Tercera edad: un cambio de hábito
 

El envejecimiento es un proceso natural en todo ser humano. No obstante, no es una excusa para dejar de moverse, pues la actividad física en esta etapa de la vida es tanto o más importante que en las anteriores, pues no sólo resguarda la integridad corporal, sino que también mantiene la mente fresca y las ganas de continuar desenvolviéndose en el mundo.

Para estas personas, el profesor de educación física recomienda que los ejercicios más importantes que se puedan llevar a cabo, sean los que involucren movimientos de equilibrio, coordinación y mejoramiento de la capacidad cardio - respiratoria. “A esta edad hay muchas caídas y eso repercute después en que la persona esté enyesada, inmóvil, deprimida, etcétera”, cuenta.
 
     

“El cuerpo está hecho para moverse”, afirma el especialista y por lo tanto en la medida en que haya invalidez, habrá enfermedad – patologías hipocinéticas – lo que sumado a una baja o nula condición física hará muy necesario el movimiento en los niveles antes descritos, además de la inclusión de actividades de orden social y emocional, también relevantes en esta etapa. 

En cuanto a acciones y zonas del cuerpo específicas, el entrenador dice que será fundamental ejercitar el tren inferior, que es en definitiva “todo lo que sostiene al cuerpo”. Así, el tratamiento de piernas consiste en actividades como las caminatas (con una intensidad que demuestre esfuerzo), subir y bajar escaleras en forma controlada, entre otros, las que tendrán un impacto importante en todo el resto del organismo.

 

En el caso de las caminatas – ejercicio que quizás es el más practicado durante la tercera edad – el profesional dice que hay que tratar de que éstas sean en una superficie regular, pues además de la condición física general, en esta etapa de la vida también hay otros aspectos que se van deteriorando, por ejemplo, la visión. “Son aspectos que se tienen que evaluar a la hora de hacer un programa de entrenamiento”, sentencia.

 

En resumen, Juan Carlos Olivares insiste en que “no hay límites” para estar en forma – a no ser de que se tenga algún tipo de impedimento – y que lo único que cada una de las personas debieran tomar en cuenta es la creación de objetivos realistas que se ajusten a su vida cotidiana.

“La actividad física es un conducta y ésta debe ser regular”, sentencia y recalca que mientras más temprano comencemos a ejercitarnos, será finalmente como tener un cheque a fecha que luego, con el transcurso de los años, podremos cobrar y cuya utilidad nos permitirá tener sin duda, una mejor calidad de vida.
 
Punto Vital Marzo 2009 ©
 
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