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Pese a ser un proceso de largo aliento, el deporte es el mejor remedio para reducir grasa
 
¿Ejercicio o bisturí?
La dicotomía presente a través de lo que ‘debemos ser’ tanto a nivel de salud como de imagen, nos coloca frente a un camino pedregoso en el que las soluciones se presentan distintas y atractivas día a día. El afán por conseguir la solución rápida a nuestros complejos puede verse a un corte de bisturí o a una gota de sudor de distancia.
 
Carla González C.
 

Son innumerables los agentes que participan en nuestra vida diaria y que afectan directa o indirectamente nuestro desarrollo en la sociedad. Así, mientras algunos están ejercitándose para lograr un estado físico saludable, otros no esperan más y entran a pabellón para someterse a una cirugía plástica que les cambia la vida en un par de horas.

¿Qué es mejor, la cirugía o el deporte? Gran pregunta que pareciera tener una respuesta obvia o por lo menos abierta según las inquietudes de cada uno. Y así como cada año proliferan más las consultas por cirugías estéticas, está comprobado que realizar actividad física es mucho más beneficioso que entrar de bata y en una camilla a un pabellón, esto, porque los resultados de lo primero son mucho más efectivos a largo plazo que los del segundo.

Claro, es más sano tomar conciencia de que es a través de la ejercitación del cuerpo, una alimentación adecuada y el abandono de ciertos vicios, donde el organismo se sentirá en equilibrio y acorde para un buen desempeño, cosa que no se consigue mediante una cirugía, la que por sí sola, no trae efectos beneficiosos más que el meramente estético, e incluso esto último puede ser también parte de una discusión, pues para conservar el nuevo estado escultural, las prácticas alimenticias y el ejercicio constante deben ser rutina obligada para mantenerse.

Como mencionábamos, son tantos los agentes que intervienen en cómo la sociedad puede llevar su vida, que viéndolos en su conjunto (y analizándolos dentro de la realidad chilena) permiten hacerse una idea acerca de lo que enfrentamos y la manera en que podemos, o queremos, resolverlo.

El profesor de la carrera de educación física de la Universidad Católica Silva Henríquez (UCSH), Patricio Lourido Núñez, intenta asir todos estos datos y entregarlos de manera en que no resulte tan fatalista su interpretación. Y es que las cifras no avalan el deseo por llevar una vida más saludable: 35% de obesidad infantil, 90% de sedentarismo, 30% de adultos mayores para el Chile del 2015 y el alto número de muertes por enfermedades cardiovasculares, son algunos de los datos que se suman a la lista.

Con esto, el futuro no es muy auspicioso y Lourido lo explica diciendo que los chilenos aún no estamos conscientes de que la salud es un tema de capitalización, que puede y debe verse a largo plazo y no como se hace hoy en que todos los temas referentes a la prevención se hacen bajo una mirada sujeta al presente, sin insertar hábitos que provengan desde los inicios: la enseñanza pre escolar.

A raíz de esto, el profesor de la UCSH menciona que mejorar la calidad de vida haciéndola más saludable de la mano del deporte, la buena nutrición y hábitos de higiene, “tienen que ver con una apuesta a futuro, a una especie de medicina preventiva para generar una población más sana”.

 

Un cuerpo objeto
 

A través de la historia, el ser humano ha dado indicios de cómo su visión con respecto al cuerpo  - visto desde fuera como una cáscara que recubre el alma y la mente – cambia constantemente dependiendo de los factores socioculturales imperantes.

De esta forma, y haciendo una especie de flashback, los griegos notaron la belleza del cuerpo y propusieron que mediante la ejercitación, las personas podrían alcanzar estados como la agilidad y el bienestar. De allí que surgieron las olimpiadas, tema que resume este culto a la hermosura como resultado del trabajo corporal.

Saltándonos algunos siglos, los renacentistas también serán recordados como cultures del cuerpo, dedicándoles las más diversas obras de arte donde pinturas y esculturas resaltan la belleza en piezas que tienen a mujeres de caderas anchas como las protagonistas, siendo consideradas como las más deseadas por los hombres de aquellos años.

Y luego, en el siglo XX, podemos citar a grandes figuras del cine como Marlene Dietrich y Marilyn Monroe, mujeres que no pasaron a la historia precisamente por tener un cuerpo esbelto, sino más bien fue una sutil voluptuosidad la que las hizo hermosas divas del séptimo arte.

Todo esto corresponde a cambios de paradigma con respecto a la forma que tenemos de ver el cuerpo humano. Al respecto, el docente de la UCSH menciona que actualmente existe una concepción con respecto a la imagen entendida desde afuera: “hay una idea de pensar el cuerpo como un objeto que es posible manipular y por ende modificar” afirma argumentando que las personas hoy no son conscientes de que uno es el cuerpo y que se es en él en forma integral.

Otro de los temas que Lourido Núñez comenta es la proliferación de centros de estética pensados “para que en diez sesiones, usted mejore algún atributo físico que no le agrade”, dice ironizando acerca de la situación. La idea de hacer con el cuerpo lo que uno quiera es inquietante, pues impacta directamente sobre lo que somos como seres humanos, involucrando una clara unidad entre estas estructuras.

“Si bien hay un discurso acerca de la vida saludable, el modo en cómo el sujeto se apropia de su cuerpo o de lo que esto representa, pareciera que va por el lado de la imagen, el marketing y la utopía de lo que se entiende por hombres y mujeres bonitos”, sentencia Patricio Lourido.

 
Verdaderas y falsas alternativas
 

Patricio Lourido afirma que frente a la posible imagen de la persona obesa enfrentándose a un entorno de personas tonificadas y esculturales que podrían frecuentar los gimnasios, existe una nueva mirada que tiene que ver con la amplitud de estos lugares hacia otras terapias o técnicas que también están al servicio del cliente y que no implica una mayor competitividad entre individuos.

Según el docente, los actuales centros de salud - otrora gimnasios – abren sus puertas para que disciplinas como el yoga, pilates o la hidrogimnasia, actividades que están alejadas del tradicional entrenamiento en máquinas para desarrollar muscularmente al individuo, son un claro ejemplo de que la búsqueda por llevar un estilo de vida saludable y equilibrado es cada vez más cotizado. “El sujeto ya no busca sólo el fortalecimiento del cuerpo, sino que también busca prácticas que no siempre tienen que ver con las tradicionales y que se proyectan hacia una satisfacción tanto mental como corporal”, enfatiza.

A lo anterior, el profesor de educación física hace hincapié en la necesidad de poseer tiempo libre, ya que es en esos momentos donde realizar cualquier tipo de actividad física cobra relevancia para el bienestar del cuerpo y la mente.

Pese a esto, Patricio Lourido comenta que para que una práctica deportiva sea efectiva, lo ideal es ejercitarse tres veces a la semana y lamentablemente en Chile, país con más horas de trabajo y menos producción, el tiempo libre se reduce al sábado y domingo, “entonces lo importante es ir buscando nuevos mecanismos que nos permitan ir adaptándonos a las condiciones de vida laboral, familiar y personal, para que así nos alcance el tiempo para todo”, afirma.

Otro de los alcances que vale la pena mencionar es que luego de una cirugía, la rehabilitación física es primordial para conseguir en muchas ocasiones, el alta médica. Al respecto, el docente dice que hoy, la actividad física se está entendiendo como parte de la medicina, es decir, como una forma de recuperación, una ‘medicina’ a la que se suma la alimentación, la que muchas veces se convierte en una verdadera terapia curativa frente a algunas patologías.

Por último, el profesional sienta bases acerca de algunos mitos con respecto a la forma en que las personas podrían reemplazar una cirugía con ejercicios en la misma zona afectada. Por ejemplo, para evitar la liposucción en el abdomen, lo lógico sería dar énfasis a través de abdominales. Sin embargo, y según Lourido, “efectivamente hay ejercicios para provocar cierto efecto en ciertas áreas del cuerpo, pero la reducción de grasa necesita de acciones de carácter integrado”.

Es así como productos que prometen reducir ciertas estructuras con tan sólo un movimiento son falsas en su gran mayoría. “No es tan así”, afirma el docente y agrega: “la presencia de ciertos componentes nocivos para el organismo se trabajan en forma global, integradora”.

La idea es tener la perseverancia como para seguir un proceso de actividad física, el que sin duda alguna, será mucho mejor retribuido por el cuerpo que una visita al pabellón por una cirugía estética. Gastar la energía que se consume, tener buenas prácticas alimenticias y despejar la mente frente a malos estímulos sociales, son la clave que no entrega el bisturí, que sólo lo hará por un tiempo, pero ¿y después qué?

 
Punto Vital Abril 2008 ©