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La danza jazz es una interesante conjugación de técnicas reunidas en un baile
 
Exprésate libremente, arma tu propio estilo
Una manera entretenida para mantenerse en forma es practicando danza jazz, estilo de baile que nació de la raza negra del siglo XIX, en medio de la esclavitud de esa época. Paradójicamente, una de las características más destacables de esta expresión artística es la libertad con la que puede practicarse.
 
Carla González C.
 

Estamos acostumbrados a entender al jazz como un género musical donde las palabras ‘jazz quartet o jazz band’ son las más reiteradas junto con la imagen de los músicos tocando enérgicamente frente a un público que chasquea sus dedos, lo que se convierte en quizás el único referente que se tiene de este vocablo. Sin embargo, existe otro concepto que incluye al jazz, pero desde otra perspectiva: la del baile.

La danza jazz es un arte popular que nace en el siglo XIX en medio de una raza negra oprimida bajo el yugo de la esclavitud. En medio de las prohibiciones, el pueblo creó movimientos y ritmos que se sumaron a lo que los entendidos llaman una revolución de la danza establecida, donde el baile pasó a convertirse en una manera de expresión muy potente.

A pesar de que los primeros movimientos fueron acompañados de la música jazz que hoy todos conocemos, con el paso del tiempo el ritmo se fue modificando hasta hoy, donde este estilo de baile puede ser complementado con una multiplicidad de melodías. Pop, folclore, hip - hop y clásica son algunas de ellas.

La profesora de danza del centro cultural y artístico Círculo Abril, Solange Villalobos Ibáñez, afirma que la danza jazz tiene mucho de espectáculo y de hecho los grandes shows de Broadway, los musicales en el cine y en Chile, las grandes presentaciones de antaño en programas como Martes 13, tenían a este baile como protagonista de sus coreografías.

La profesional explica que la danza jazz no es una técnica, sino un estilo y es por eso que permite la incorporación de variadas prácticas. En cuanto a los pasos de baile, Villalobos comenta que “se rigen por una base académica que la entrega el ballet, pero como es un estilo, puede incorporar características de varias técnicas como el baile moderno, ballet clásico, swing, rock and roll, etcétera. De todo eso, si lo juntas como en una juguera, saldrá una coreografía”, sentencia.
 
Un baile para pasarlo bien
 

Solange Villalobos dice que la danza jazz, adoptada como hobbie o como profesión, es un “estilo de vida” y agrega que para muchas personas resulta mucho más satisfactorio practicar de esta forma una actividad física que yendo a un gimnasio, “(este baile) es mucho más completo y no sólo involucra la parte física sino que también la parte mental y espiritual”, explica.

Siguiendo con este tema, la profesora de danza destaca que en el estilo de la danza jazz no existe ni la rigidez del baile académico ni el esquema mecánico de una clase de aeróbica. “En el jazz se crea un grupo donde se trabaja en conjunto, no como en un gimnasio donde hay más rotación de gente”, asevera.

 

“La danza jazz no sólo contribuye en el movimiento, sino que también te ayuda a pensar, a mejorar la concentración y a despejar la mente”, asevera Solange Villalobos.

 

Dentro de las consecuencias que trae la danza jazz, la que puede ser practicada por todos aquellos que deseen pasarlo bien y sentirse a gusto consigo mismo, Solange dice que existen muchos beneficios, tanto físicos como emocionales, pues se trata de un completo ejercicio para el cuerpo. Entre ellos, menciona que ganar personalidad, adoptar una buena actitud, ayudar a corregir problemas posturales como la escoliosis y lordosis y mejorar la parte abdominal, la elongación, coordinación y disociación de movimientos, son algunos de los más destacables.

Así como existe libertad en la música que se utiliza, en las técnicas que se agregan al estilo y los pasos que se van practicando, los movimientos también tienen libre albedrío para actuar. Al respecto, la profesional cuenta que hay giros, contracciones, movimientos pendulares, ejercicios en el suelo, improvisaciones, dibujos espaciales y otros más de los que se puede ir nutriendo este estilo de baile.
 
Antes del jazz, el acondicionamiento
 

Una de las etapas previas al baile que sin duda, es muy importante para evitar desgarros y tendinitis, es el precalentamiento. Aquí, la profesora de Círculo Abril menciona que lo ideal es partir con acondicionamiento físico, donde en aproximadamente quince minutos se prepara el cuerpo con abdominales y ejercicios de potencia.

Luego, viene el trabajo de stretching o elongación, “porque para bailar también se necesita levantar una pierna y para eso se requiere de una musculatura elongada”. De esta forma, el bailarín está listo para el ejercicio de técnica de la danza jazz la que culminará con una coreografía.

“No es llegar y moverse”, advierte eso sí Villalobos y argumenta su aseveración diciendo que no es fácil ser bailarín de jazz, pues hay que estar dispuesto y con ganas de aprender en todo momento. “Hay que tener claros los conceptos de danza académica y de todo el resto de los bailes para así poder aplicarlas de la manera correcta”, sentencia.
 
Punto Vital Octubre 2008 ©
 
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