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El deporte es beneficioso, pero se debe tener ojo con el estado de salud de la persona
 
Anorexia y deporte: una relación posible
La actividad física es un tema importante en quienes padecen de anorexia, pues se tiende a pensar en ésta como un factor que impide superar el trastorno. Sin embargo, investigaciones recientes expresan que el ejercicio controlado y sólo en algunos pacientes sería beneficioso para lograr un mejor entendimiento con el propio cuerpo.
 
Carla González C.

“Estaba obsesionada. Antes corría hasta quedar agotada, sólo para perder grasa y adelgazar. Ahora lo hago por alegría y para estar bien físicamente”. Así comentó la inglesa Harriet Smith cuando se le preguntó por su relación con la actividad física, esto luego de haber estado sumamente grave a causa de la anorexia, la que le hizo llegar a los 31 kilos con una altura de 1.75 metros.

La joven de 26 años es un claro ejemplo de lo que sucede cuando una persona está padeciendo de este trastorno alimenticio, el que se caracteriza por esas ansias incontrolables por bajar de peso y sentirse – incluso si se está en los huesos – con una figura gruesa y poco atractiva.

En ese sentido, el deporte es un factor que tiende a verse como poco recomendable, ya que sería de alguna manera un aliciente para mujeres y también hombres anoréxicos (recordemos que en los últimos años ha habido un aumento de hombres que consultan por este trastorno), quienes ven en la actividad física una posibilidad para poder quitarse los kilos que para ellos están de sobra a través de largas jornadas de ejercicios, sobre entrenamiento, etcétera.

La revista española Consumer Eroski informó en una de sus ediciones que especialistas habían observado “un nuevo tipo de anorexia relacionada con el exceso de deporte” que afectaría a “aquellas personas que ingieren menos calorías que las que necesitan y realizan un excesivo ejercicio físico”.

A pesar de lo anterior, existen estudios que confirman que practicar deportes no sería negativo en estas personas, al contrario, les ayudaría a mejorar su condición física, su relación con el cuerpo y abrir un espacio en donde además se potencien las relaciones interpersonales, la participación en grupos, entre otros.

Así lo indican proyectos como “Polimorfismos genéticos y anorexia nerviosa, aplicadores de marcadores genéticos a la respuesta a la actividad física”, estudio español a cargo de la profesora de la Universidad Europea de Madrid, Catalina Santiago, quien menciona que este trabajo “pretende demostrar cómo el ejercicio físico y la genética son herramientas eficaces para el tratamiento de la anorexia nerviosa aportando, gracias al deporte reglado, mejoras en la evolución de la patología y de la calidad de vida de las pacientes”.

Es así como la investigadora comenta que a través de este estudio se pretende que en complemento al tratamiento psiquiátrico, se indique a un grupo de pacientes, “determinados ejercicios muy pautados que pueden ayudar a controlar y recuperar la masa corporal” de todas ellas para luego centrarse en el factor genético y cómo éste puede aportar a la recuperación.

El ejercicio no es para todos

La médico psiquiatra y especialista en trastornos alimenticios del Centro Aida (www.centroaida.org), doctora Daniela Gómez, afirma que el tema de la actividad física y su relación con la anorexia es un tema controvertido en relación a si es o no beneficio para aquellas personas que tienen anorexia.

Según la especialista, la discusión que se arma en torno a este tema no es ajena a otras divergencias con respecto a este trastorno alimenticio, pues asegura que similar es lo que sucede con el uso de productos como los laxantes, de los cuales se dice que no se pueden usar, pero “cuando se empieza a alimentar a aquellas pacientes que no han comido en mucho tiempo y por lo tanto su intestino no está acostumbrado a recibir comida, uno tiene que prescribirlos de igual manera”, menciona.
 
     
“Siempre está la discusión acerca de si es bueno o malo el uso de medidas que en algún minuto te obsesionaron, pero que podrían por otro lado ser beneficiosas”, menciona la doctora Daniela Gómez.

Frente a si realmente es útil o no incorporar el ejercicio en la rutina de los anoréxicos, la especialista dice que esto “depende de los pacientes porque hay algunos que tienen una anorexia muy grave con un índice de masa corporal muy bajo y están en un estado de desnutrición severa. Ellos evidentemente no podrán hacer actividad física”, resalta

En este contexto, explica que la restricción tiene que ver con que “uno no les puede dar un aporte calórico muy alto porque si no se produce un síndrome de realimentación (iniciar la alimentación en  forma abrupta) que no puede equilibrarse con deporte, de hecho algunos especialistas indican que la actividad física aquí debería ser cero y que incluso ni siquiera deberían caminar”, indica.

Sin embargo, cuenta que en aquellos y aquellas pacientes cuyo índice de masa muscular es un poco más alto y que ya se encuentran en tratamiento para recuperar el peso, “se ha visto que la actividad física sí les permite empezar a sentirse mejor. De hecho, algunas personas están dispuestas a transar un montón de metas por hacer ejercicio, incluso cambiar su pauta alimentaria por una acorde a alguien que hace deporte”.

Esto, “les permite además empezar a contactarse con su cuerpo, algo súper importante en este tipo de tratamientos porque gracias a eso les es posible darse cuenta de las formas físicas, los espacios que ocupan, sus dimensiones y proporciones, etcétera”, dice.

En cuanto a los tipos de actividades que los especialistas permiten en estos casos, la psiquiatra afirma que no se trata de cualquier ejercicio y mucho menos aquellos considerados extremos o que comprometan demasiado, por ejemplo, el área cardiovascular.
Es así como ingresan en esta lista “con luz verde” el yoga (en sus manifestaciones más lentas y reposadas), la natación (especialmente gimnasia suave en el agua) y el pilates, todas ellas “siempre supervisadas por alguien que sepa de trastornos alimentarios y que no exija demasiado esfuerzo físico de parte del paciente.

En cuanto a las metas 100% físicas del ejercicio en los anoréxicos, la doctora Gómez afirma que se intenta “recuperar y fortalecer masa muscular. Además, está el aprender que ganar peso no tiene que ver con ganar grasa, sino que también músculo”.

Lo anterior está directamente relacionado con aquellos centros deportivos o gimnasios donde no se cuenta con los profesionales adecuados para este tipo de requerimientos. Al respecto, la médico comenta que “al no tener cultura de trastorno alimentario, los personal trainer comienzan a ejercitarlas de manera excesiva porque además de encontrarlas súper bien porque están flacas, les piden que ganen músculos. Además las pesan y aquí los pacientes no deben conocer su peso; saber cuántos kilos tienen claramente los perjudica”, asegura.

Para la especialista, el hecho de que una o un paciente comience a comer de nuevo y al mismo tiempo haga ejercicio y que la combinación de ambos dé como resultado un cuerpo de aspecto y salud sanos es un motivo para sentirse más seguros y con una mayor autoestima.

Punto Vital Junio 2012 ©
 
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