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En los adultos mayores, la actividad física es fundamental
 
En forma durante la edad de oro
Llegar a la tercera edad, para muchos, es sinónimo de quietud y de diferentes problemas físicos, los que de a poco van coartando la agilidad de años anteriores. Estar quieto no permite mantener al cuerpo en forma y por eso la realización de ejercicios es primordial incluso para el bienestar de la mente.
 
Carla González C.
 

A medida que pasan los años, muchas personas van dejando la actividad física para pausar cada vez más su vida hasta llegar al punto de sumirse en el sedentarismo y los achaques propios de la edad.

Y si para los que estaban acostumbrados al deporte el estar quietos puede resultar todo un cambio, peor aún será para aquellos que nunca ejercitaron su cuerpo, pues son ellos quienes finalmente tendrán más problemas a la hora de continuar con sus actividades diarias, las que en su gran mayoría implican movimiento, coordinación y equilibrio.

Es por eso que la actividad física en los adultos mayores – tal como en cualquier otra etapa de la vida – es fundamental no sólo para tener un cuerpo en forma, sino que además para prevenir enfermedades típicas de la llamada “edad de oro”, como la diabetes, la artritis, la hipertensión y las patologías cardiacas, entre otras.
 
La imagen del abuelito con muletas y de la abuelita en silla de ruedas debe quedar atrás. Si los ancianos no tienen grandes problemas de salud, pueden acceder – siempre bajo supervisión médica – a un programa de ejercicios que les permitirán estar activos y saludables.

 

Al respecto, la profesora de educación física y especialista en acondicionamiento físico, Úrsula López (www.gimnasiaadomicilio.cl), comenta que la tercera edad es sin duda “una etapa especial del ser humano”, esto pues “en la mayoría de los casos ya no hay presiones de tipo laboral y los hijos ya han dejado el hogar”, lo que da paso al ocio y a la necesidad de mantener activos el cuerpo y la mente, ocupando este nuevo tiempo libre que antes resultaba tan esquivo.

Además, menciona que es en este periodo de la vida donde se hacen presentes enfermedades que finalmente se vuelven comunes, como las llamadas enfermedades crónicas y asevera que en ese sentido, “está comprobado que mantener una actividad física en forma regular, ayuda considerablemente a reducir los niveles de azúcar en la sangre y a regular la presión arterial, así como también a mejorar la movilidad y elasticidad de las articulaciones”.

En esta misma línea, la profesora indica que mantenerse en forma también está directamente relacionado con lo social y cultural, pues la mayoría de estas actividades se realizan en grupo y con esto, los abuelitos sin duda obtienen beneficios al relacionarse y establecer vínculos con otras personas de su edad, cosa que claramente contribuye en su calidad de vida.


En ese sentido, dice que al momento de llegar a la tercera edad y por ende, dejar de lado ciertas preocupaciones permite que la mente “se relaje”, cosa que no debe llegar a convertirse en enfermedades como el Alzheimer. Por eso, afirma, “el ejercicio físico junto con la estimulación de hormonas como las endorfinas – que nos producen la sensación de bienestar – son una herramienta fuerte para mantener la mente activa y en situación de alerta”.

 

“Usted nunca es demasiado viejo para estar en forma”
 

La cita anterior corresponde al astronauta norteamericano ya retirado, John Glenn, cuya experiencia en el espacio – donde pudo ver que por la falta de gravidez ocurrían muchos fenómenos similares a los que ocurre con las personas mayores – permitió la creación del documento “Ejercicio: una guía del Instituto Nacional sobre el Envejecimiento y la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio” de los Estados Unidos.

Este instrumento de trabajo fue tomado por el Comité Nacional para el Adulto Mayor en Chile y se tradujo al español para así entregarlo (en 1999 y en el marco del año internacional del adulto mayor) a las personas de la tercera edad de manera que aquí en nuestro país también esta parte de la población pudiera tener acceso a estos ejercicios.
 
 
El secretario ejecutivo del Comité Nacional para el Adulto Mayor, Manuel Pereira, comenta en el prefacio del documento que “la gran meta que se propone (este paper) está referida a poder acceder a un envejecimiento saludable y con éxito” (noviembre de 2001)
 

A grandes rasgos, esta guía de ejercicios muestra los beneficios de la actividad física e intenta que la población comprenda que todas las personas – exceptuando a quienes se encuentran enfermos y discapacitados para realizar movimientos – pueden y deben ejercitar su cuerpo.

Además, presenta los tipos de ejercicios que se pueden llevar a cabo en cuanto a áreas como la resistencia, fortalecimiento, equilibrio y flexibilidad, entre otros.

Con respecto a la idea de que todo adulto mayor puede ejercitarse, Úrsula López reafirma lo anterior y dice que “todos pueden hacer actividad física, sólo hay que ver cuál es el ejercicio apropiado para cada tipo de persona. Lo importante es practicar con supervisión”, sostiene.

 

Sí a las caminatas; no al impacto
 

Con respecto a los ejercicios que abuelos y abuelas pueden realizar durante esta etapa de sus vidas, la profesora de educación física menciona que “los aspectos más importantes que hay que trabajar son la movilidad articular, la elongación y los ejercicios de tonificación muscular”.

Así comenta que los ejercicios más recomendados son “los sin impacto como las caminatas, el yoga, el pilates y la natación”. Por otro lado, entre las actividades no recomendadas, asegura que son los ejercicios de impacto – aquellos donde se corre riesgo de lesión – los que no se aconsejan.

En este contexto, dice que “todo va a depender del estado físico de la persona y cual es el hábito en relación a la actividad física. Si ha hecho deporte toda la vida lo más probable es que su condición física sea muy buena y pueda tener un nivel mayor de exigencia. Si recién comienza a ejercitar su cuerpo, son recomendables actividades suaves como el taichi”, indica.
 
Punto Vital Marzo 2011 ©
 
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