Alimentación En Forma Cuerpo y Mente Salud Estética Sexualidad Emprendedores Suscríbase
+ CUERPO Y MENTE

 
 
Personas que buscan la soledad y se sienten cómodas sin compañía

Querer estar solo es legítimo

La mayoría conoce la soledad desde el lado negativo. Sin embargo, el estar solos también tiene beneficios y hay quienes – la mayor parte de las veces incomprendidos – disfrutan más así que en compañía. ¿Preferir la soledad es saludable?
 
Carla González C.

Navidad, año nuevo, cumpleaños, tomarse algo en una cafetería o pasar una tarde caminando por el parque. Éstas y otras actividades son siempre concebidas “de a dos” o en grupo, pero nunca solos, pues eso implicaría la asociación con términos como la amargura, la tristeza e incluso el abandono.

¿Por qué la soledad es sinónimo de tristeza?, si al contrario, existen personas que gozan de esos momentos solitarios y que incluso trasladan a instancias que son por tradición dedicadas a grupos de personas como la familia. ¿Pasar una navidad solo y aun así disfrutarlo? Para muchos, eso sería una locura; para otros, una experiencia incomparable.

El ser humano está hecho para vivir en sociedad y es de allí quizás donde se desprende la idea de que la soledad es negativa desde todas sus aristas. ¿Será entonces que aquellos que gustan de estar solos padecen de alguna enfermedad o se trata de antisociales o ermitaños que rehúyen de cualquier contacto interpersonal por algún motivo hasta ahora desconocido?
 
El temor a la soledad a veces lleva a la persona a tomar decisiones poco acertadas como estar imperiosamente en pareja o dentro de un grupo sin compartir ningún tipo de interés con esas personas.

Al respecto la psicóloga clínica y terapeuta floral del Centro Psicológico Psicoalwa (www.psicoalwa.cl), Cecilia Rodríguez Díaz, afirma que para hablar de la soledad hay que tener en cuenta su definición y además contemplar este tema como algo diverso, “una vivencia subjetiva y personal”.

Así, la terapeuta menciona que en esta variedad de aristas se pueden percibir temas como el de “estar en soledad, pero no sentirse solo o estar rodeado de gente, pero aun así sentirse desolado” y aunque también tiene una connotación positiva, dice que la soledad la mayor parte de las veces es relacionada con la “carencia de redes o vínculos cercanos y con relaciones deficientes, superficiales y en las que no se pueden generar lazos importantes”.

Lo anterior se relaciona muy bien con los tiempos en los que estamos viviendo. Para la psicóloga, hoy es “muy difícil mantener relaciones importantes”. Además, menciona que está en medio el tema del individualismo, el que según su opinión ha mermado la calidad de las relaciones interpersonales.
 
Desear, tener o quedar solo

Por otro lado, es válido preguntarse acerca de qué soledad estamos hablando, esto pues según Cecilia Rodríguez el tema es bastante transversal habiendo incluso tipos de soledad, cuya esencia dependerá de la causa del por qué una persona prefiere estar sola a estar junto a otras personas.

En ese sentido, comenta que existen personalidades “que son mucho más evitativas, personas más tímidas y con más temores, lo que dificulta su capacidad para relacionarse porque tienen temor a ser rechazados, a equivocarse o salir lastimados. Entonces, evitan los grupos, salir con otros y conversar, lo que claramente conlleva a que se vaya quedando solo”, dice.

 
 
Contrarios a ellos están los individuos que prefieren la soledad porque sienten una cierta omnipotencia frente al resto y se sienten autosuficientes y por lo tanto no necesitan al otro, pues la soledad los fortalece. De ellos, la especialista dice que se puede apreciar una clara “desvalorización del otro” al no requerir de su compañía.
 
“Existen personas a las que aparentemente les gusta la soledad, a las que no les importa demasiado pasar una temporada lejos de sus seres queridos, personas que hasta buscan aislarse de los demás (…) a veces nos cuesta trabajo entenderlas, aunque a veces nos gustaría ser como ellas y tener la misma capacidad de disfrutar de la soledad” (Lara Durand, psicóloga miembro de la Sociedad Psicoanalítica de México).

Por último describe a la “soledad circunstancial”, la que puede llegar a la vida de una persona por diferentes causas. En ese sentido, la terapeuta dice que estar solos por alguna razón – la muerte, separaciones, etcétera – no es algo que se busca y por lo tanto subraya la idea de vivir los duelos y comprender que esas pérdidas no tienen por qué separar a la persona de otras relaciones igual de importantes.

Cualquiera sea la razón por la cual una persona quiera y prefiera estar sola, Cecilia afirma que en todas “hay un trasfondo y muchas razones”.
 
La soledad también es saludable

Pensar la soledad como algo negativo, explica Cecilia Rodríguez, tiene mucho que ver con la génesis del ser humano como un ser social que necesita de familia, amigos y en general un entorno. Es entonces desde ese punto de vista en que “es difícil pensar la plenitud o la felicidad total sin esas redes y desde ahí quizás proviene la idea de que estar solo no es bueno”, comenta.

Sin embargo, estas ansias de soledad también pueden ser saludables, si pensamos en ello como una experiencia armoniosa que no traspase los límites. Al respecto, la psicóloga menciona que este equilibrio debe darse entre “los momentos que dedicamos a nosotros mismos y los que dedicamos a expresar y comunicarnos con el resto”.

Aquí, dice, la relación con uno mismo es primordial. Saber reconocer los estados anímicos por los que se está atravesando, disfrutar de los momentos en que no se tiene a nadie al lado y saber qué hacer estando solo son algunas de las claves que debemos tomar en cuenta para poder disfrutar de la soledad.
 
Buscar el silencio, reconciliarse con la soledad y escuchar nuestro interior son algunas de las recomendaciones que se hacen con respecto a cómo podemos aprender a disfrutar de nosotros mismos estando solos.

“Si hay algo importante a lo que debemos seguir es a nuestra intuición y darnos siempre un espacio para preguntarnos cómo estamos, si estamos bien y en armonía con esta soledad o más bien si es necesario establecer más vínculos”, menciona Cecilia Rodríguez, quien además comenta que si finalmente no estamos a gusto con ninguna de las dos alternativas, es imperioso generar estrategias que nos permitan tener una mejor calidad de vida, ya sea con más compañía o mayores espacios de soledad.

Para la especialista, el mirarse y conectarse con uno mismo es algo que nos hace falta y por eso quizás estar solos causa tanto miedo e incluso para algunos se vuelve una experiencia poco placentera. Después de todo, según cuenta, hay muy poco autoconocimiento y por eso es enfática al señalar que “sería ideal que desde el colegio se enseñara lo que es la inteligencia emocional, el escucharse uno mismo y preguntarse cosas. Todo eso está muy relacionado con los espacios de soledad”, manifiesta.

Y cuando habla de espacios para la soledad, la psicóloga indica que no se trata de pensar en momentos sólo igualables a los que se viven yéndose a la cordillera Himalaya, al contrario, asegura que existen muchas instancias – todas parte del cotidiano – perfectas para estar solo.

Lo primero, dice, es practicar y saber qué es lo que preciso como individuo para estar en soledad. “Si lo que necesito es estar solo para descansar, entonces podré leer un libro, ver una película, salir a comer, darme un baño de tina, hacer yoga, etcétera. Pero si lo que necesito es soledad para conectarme conmigo mismo, lo importante es generar un espacio que sea cómodo y más allá de las actividades, la idea es tener una actitud y un deseo por escucharse”, dice.

Así, dice que actividades tan cotidianas como el cocinar pueden ser de ayuda para gozar de la soledad y sacar provecho de ella. Lo importante asegura, es estar en el presente y concentrado en lo que se está viviendo y no con la mente puesta en otro lado. Para Cecilia ésa es una conducta meditativa (tal como lo sería una meditación budista), pues hay una “disposición y un deseo de estar ahí para mí. Aquí y ahora”.

Hay mucho temor a la soledad

Por otro lado están aquellos que no pueden bajo ninguna circunstancia estar solos. Con respecto a ellos, la psicóloga de Psicoalwa dice que en estos casos “aparecen muchos rasgos de dependencia”, donde la persona al no conocerse casi en lo absoluto se entrega y se somete al otro “pasando éste a ser el ser fundamental” de la relación.
 
Punto Vital Diciembre 2011 ©
 
Artículos Relacionados
Enfrentándose a uno, al mundo y al silencio
Mindfulness: una experiencia de atención plena
Un constante (auto) engaño