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Movimiento, respiración y meditación son algunas de las claves para un buen ejercicio
 
Qigong: bienestar para mente, cuerpo y alma
Llamado fuente de la juventud, el Qigong es una técnica de ejercicios originarios de China que combina movimientos suaves, respiración profunda y concentración mental. El significado de su nombre tiene que ver con la energía vital y lo que se obtiene luego de una actividad, es decir, es una “técnica de trabajo de la energía vital del individuo”.
 
Carla González C.
 

Aprender a conocernos, ser responsable de nuestros actos, ser selectivo y tomar lo que nos sirve y aprender de ello, son algunas de las indicaciones que se deben seguir al momento de elegir al Qigong (se pronuncia ‘Chi Kung’) como técnica de trabajo, la que para ser efectiva debe además pasar por un proceso que implique esfuerzo y tiempo.

Esta disciplina milenaria se divide en tres ramas, las que llegan al ser humano como métodos de salud, de ejercicio y de búsqueda espiritual. De esta manera, el Qigong puede ser utilizado como medicina integrativa para el tratamiento de enfermedades, actividad física que ayudará a mantener el cuerpo en forma y como una ayuda para lograr estados de meditación profundos, los que sin duda contribuyen beneficiosamente a tener una mente más clara y libre de trastornos.

El profesor de Qigong y director de la Escuela Latinoamericana de Medicina Tradicional China, Luis Pedreros, menciona que esta disciplina cuenta con cientos de ejercicios diferentes, pero que todos ellos están unidos por los tres aspectos principales de la técnica: movimiento, respiración y meditación. “Esto implica que se ejecutan ciertos movimientos, con el objeto de coordinarlos con una respiración específica. Esto sumado a la concentración, obtiene un resultado objetivo, no son ejercicios casuales”, manifiesta.

Para explicar de mejor manera lo anteriormente señalado, Pedreros afirma que las tres características pueden diferir según el ejercicio, pues hay algunos que pondrán atención en la parte física del individuo y otros que darán énfasis en la concentración de la mente o en la respiración. “Por lo tanto, las combinaciones son infinitas”, asegura.

 
El profesor de Qigong, Luis Pedreros, dice que no cualquier movimiento puede integrarse dentro de esta técnica. Menciona que lo importante es tener conciencia de ellos para dirigirlos de buena forma y respirar correctamente para lograr un buen resultado.
 
El Qigong como tratamiento
 

El profesor de Qigong afirma que este método milenario es un verdadero apoyo para la medicina científica. “Es como la kinesiología de la medicina china”, destaca, pero hace la salvedad de entender que la diferencia estará en la manera en cómo los orientales entienden, clasifican y diagnostican las enfermedades, lo que para el especialista son totalmente aplicables en la prescripción de esta actividad.

Luis Pedreros se arriesga a decir que “para cada una de las patologías que un ser humano puede presentar, hay un ejercicio”.  Así, reafirma la idea comentando que gracias a los movimientos que integran la disciplina y la concentración de la mente, “se puede tener un efecto sobre la apertura y mejoramiento de la endorfina y por lo tanto contribuir a controlar el dolor y mejorar su calidad de vida”.
 
     

Siguiendo con este mismo tema, el director de la Escuela Latinoamericana de Medicina Tradicional China asegura que en ciertos casos – subraya que no en todos - “hay una relación entre los procesos de vida y las enfermedades”, donde hay que atacar directamente al origen del trastorno para así conseguir también una sanación “del exterior”.

“La energía vital va donde la mente la dirige y la respiración la mantiene”, sentencia el profesor para comentar acerca de una de las técnicas pertenecientes al Qigong y que de alguna forma concluye en que la idea de este método es dirigir correctamente la energía vital, la que posteriormente ayudará a entre otros, conocerse uno mismo, usar el sentido común, enfrentar calmadamente ciertas situaciones, entre otros.

En cuanto a las cualidades que posee el Qigong como ejercicio físico – y que es el más utilizado según Luis Pedreros – están la tonificación, el endurecimiento corporal, mantención del buen estado anatómico, elongación, etcétera. En esta misma línea, insiste en que hay un ejercicio para cada objetivo y por lo tanto, como persona, se debe estar al tanto de qué es lo que se requiere para así poder efectuar los movimientos correctos y en sus frecuencias y rutinas adecuadas.

 
Una persona para cada movimiento
 

En cuanto a las posibles contraindicaciones, Pedreros parte con la premisa de que “no hay enfermedades, sino personas enfermas”, por lo que extiende esa aseveración a los ejercicios diciendo que “no hay un ejercicio para cada persona, sino una persona que realiza un ejercicio”. El profesor afirma entonces que para poder tener buenos resultados hay que hacer valer el sentido común y ser selectivo en la elección de los movimientos.

“La persona debe tener cuidado en no dañarse y actuar en forma natural, es decir, si estás cansado, descansa y si estás muy introspectivo, ábrete” recomienda. Así, la idea es practicar una rutina que sirva a las necesidades de cada individuo, “es algo que implica tiempo, esfuerzo y perseverancia”, menciona.

Algunas indicaciones que entrega el instructor y que se deben tomar en cuenta cuando se está dentro de una rutina de Qigong son no comer inmediatamente después de hacer los ejercicios, escoger el tipo de movimiento que se adapte mejor a la condición de cada uno y acompañar el proceso con una alimentación sana con medidas adecuadas y en los horarios que corresponde.

La definición de los movimientos del Qigong es tan específica que también atañe a las estaciones del año por las que atravesamos. Al respecto, el guía comenta que la primavera es la época propicia para establecer nuevos proyectos, para crear, desarrollar ideas y crecer internamente.

De allí que los ejercicios recomendados para este tipo de proceso serán los de apertura y expansión, es decir, estiramiento de brazos emulando el florecimiento de los árboles, elongaciones, respiración más profunda para oxigenar mejor el organismo, entre otros. “Yo también pertenezco al universo, por lo tanto también debo florecer e integrarme”, concluye Pedreros.

 

Algunos beneficios que posee el Qigong son:

- Activa el flujo de energía vital a lo largo de los meridianos.

- Fortalece los órganos internos.

- Aumenta la longevidad, manteniendo la salud y el vigor del cuerpo y la mente.

- Controla el estrés, promoviendo una actitud equilibrada y relajada.

- Controla el flujo de la energía, regula y equilibra su funcionamiento en el cuerpo.

- Su correcta práctica ayuda a regular el equilibrio del sistema nervioso.

- Estimula la función normal de los órganos internos.

- Ayuda al tratamiento de problemas respiratorios, digestivos y reumatológicos.

- Estimula la concentración.

- Produce un estado de meditación activa y tranquilidad mental.

Fuente: Escuela Latinoamericana de Medicina China.
 
Punto Vital Octubre 2008 ©
 
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