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Una historia con diferentes lecturas

¿Conoces a Anita?

“Anita” (2011) es una película argentina de excelente factura. La sencillez de su puesta en escena y lo profundo de su contenido, entregan al espectador la posibilidad de reflexionar acerca de varios temas. Algunos de ellos son la inclusión y nuestra capacidad de adaptarnos a las adversidades.
 
Carla González C.

Pese a haber pasado inadvertida frente al público chileno, la cinta dirigida por Marcos Carnevale (Elsa & Fred, Tocar el Cielo), fue de mucha importancia para el cine trasandino (tanto que fue declarada “obra de interés social” por la Legislatura de Buenos Aires), pues tal como lo mencionan medios como El Clarín, la cinta “aúna temas tan frondosos como esquivados por la pantalla grande”.

En este caso, los temas a los que hace alusión el diario argentino tienen que ver con la discapacidad intelectual y, en otro plano, las consecuencias de un atentado, en el que se intenta reproducir cuál es la sensación del ambiente más allá de las persecuciones y los efectos especiales.

La historia gira en torno al ataque ocurrido en la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) el 18 de julio de 1994, hecho que se produjo tras la explosión de una camioneta cargada con explosivos y que dejó como resultado innumerables destrozos y el fallecimiento de 85 personas.

Es en ese contexto donde nace la historia de Anita (Alejandra Manzo), una joven con Síndrome de Down que está al cuidado de su madre, Dora (Norma Aleandro), viuda que entrega su vida al cuidado de su hija y con quien mantienen una pequeña tienda de artículos de librería y regalos en el barrio de Once.

La rutina era de todos los días hasta el momento del atentado. Para no cerrar la tienda – todo un trámite – Dora decide ir sola a buscar el dinero de su pensión a la AMIA y dejar por lo tanto a Anita en el local. Luego de darle todas las indicaciones (que se cuide y que por ningún motivo se suba a la escalera), sale no sin antes decirle que cuando “la aguja grande esté en el doce” ella volvería.
 
“Anita muestra una capacidad superior. Es que en el pensamiento del director, Anita es el símbolo de la incomprensión que muchos sin discapacidades tampoco logran comprender. Entre los seres humanos, ¿cuál es la incapacidad mayor?” (Espacio, Tiempo de Comunicación, 2010).

Lo anterior claramente no sucede y tras haber recibido la onda expansiva que dejó la explosión, Anita sale desde los escombros de la tienda – un poco aturdida – y se deja llevar por la masa que en busca de ayuda, deambula por las calles buscando una explicación al hecho que acaban de vivir.

Es allí donde empieza esta suerte de travesía en la que la protagonista de la película resulta sin querer inserta y donde es muy interesante constatar cómo una persona con Síndrome de Down – y que a los ojos de los “normales” es limitada en su pensamiento – tiene la capacidad de adaptarse tan bien a todas las situaciones que le tocan vivir.

Dentro de este “viaje” en busca de su “mami”, la protagonista se cruza con varios personajes (un poco comprometido Félix, una mujer coreana malas pulgas, Nori, enfermera que traspasa la frontera de las emociones y su propio hermano, Ariel), que quizás a ojos del director, tienen de alguna forma relación con algunos de los prototipos de personas que existen; ninguno de ellos por cierto con esta capacidad incomparable de transitar por las experiencias abiertos a todo lo que pueda suceder.

Aunque el espectador no lo quiera, “Anita” es una película que conmueve y que permite reflexionar frente a varias cuestiones que actualmente dejamos pasar. La comprensión por quien tiene otras capacidades, el compromiso que podemos adoptar por el otro, abrirnos a las emociones y ser más transparentes y menos rígidos ante la vida son algunas de las lecciones que podemos rescatar de éste, un filme bello dentro de su temática a veces oscura y pesimista.

En Chile, Bendito Teatro
Hace 5 años que  esta compañía de teatro conformada por actores y jóvenes con síndrome de Down y otras discapacidades intelectuales se encuentra trabajando y su directora, la actriz Carolina Carrasco, cuenta que éste ha sido un “gran y hermoso desafío”, pues para ella “hay talento en nuestros actores y eso se puede potenciar a través de la actuación”.

La idea, cuenta, es montar una obra al año y esto gracias al apoyo de la Universidad Finis Terrae ha podido concretarse además claro, del trabajo del elenco. “La mayoría de los actores escriben los textos de la obra, yo los edito y complemento y los que no saben escribir me cuentan sus ideas. La mayoría lleva 3 ó 4 obras en el cuerpo, por lo que su desarrollo personal es maravilloso”, cuenta.

Para la actriz, experiencias como ésta han permitido que los jóvenes “se sientan escuchados y respetados en su diferencia”, agregando que esto es “fundamental para cualquier ser humano; sentirse valorados en su forma única y particular de expresión no verbal”, permitiéndoles “desarrollar su autonomía, su capacidad de hacerse responsables de su rol como actor, etcétera”.

“Al ver nuestros montajes, puedes ver toda la perfección de las personas con Síndrome de Down, su trabajo, humor, fuerza, inteligencia, sensibilidad, sabiduría, generosidad, libertad y respeto. Si escucháramos más y si abrazáramos la diferencia como parte de nosotros mismos, nuestra sociedad sería más simple y amable”, menciona.

Bendito Teatro comenzó con los ensayos el pasado 12 de marzo para así comenzar con la preparación del montaje D.E.L.A.L.M.A., el que será estrenado a fines de este año.

(En Twitter @benditoteatro)

Tráiler, “Anita” (2011) 

 
Punto Vital Abril 2012 ©
 
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