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Carla González C.

Regular la expresión de ciertos genes a nivel individual es una de las acciones que pueden realizar los nutrientes que cada día absorbemos a través de la dieta. A partir de esta premisa nace la nutrigenómica, una nueva rama de las ciencias llamadas ómicas “que estudia el efecto de la nutrición a nivel molecular y genético”, con el cual podrían tratarse las enfermedades relacionadas con el metabolismo.


A pesar de que la palabra nutrigenómica es poco conocida en el ámbito popular, sí se ha hablado mucho acerca de las dietas personalizadas, donde cada uno de los individuos podría tener un menú totalmente distinto al de otra persona y así poder tratar ciertas enfermedades de manera exclusiva, según los requerimientos y necesidades del organismo.

Los estudios acerca de la nutrigenómica y noticias al respecto de ella son posibles de hallar fácilmente en Internet. Sin embargo, hay una especie de vacío en donde no hay más información al respecto o mejor dicho, no es posible encontrar tan fácilmente datos recientes acerca de estas investigaciones.

Para conocer algo más acerca de esta ciencia y de sus actuales estudios, el bioquímico y profesor del Departamento de Nutrición de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, Doctor Francisco Pérez Bravo, comenta que los estudios en nutrigenómica han seguido avanzando fuertemente, pero que se ha publicado poco al respecto porque “el tema se está trabajando a nivel de consorcios de investigación y en el mundo hay sólo seis, donde cada uno se concentra en una patología en particular”.

 

El Doctor Francisco Pérez Bravo afirma que la nutrigenómica tiene como objetivo ver “qué nutrientes son capaces de regular a algunos genes” y como ejemplo cita al consorcio alemán, quienes fijaron sus estudios en los síndromes metabólicos y por lo tanto están atentos en identificar sólo los genes asociados a este tipo de enfermedades.

 

Lo anterior se podría tomar como una razón del por qué aún no se observan resultados concretos. Al respecto el profesional dice que “existen varios estudios piloto en el mundo  que mostrarán sus deducciones recién en el año 2010 ó 2011. Ahí podremos ver resultados duros al respecto”, sentencia.

Como complemento a lo anterior, el profesor Pérez Bravo manifiesta que actualmente hay dos proyectos en Europa donde se está trabajando con familias de riesgo. Uno es el llamado “Diógenes” (denominación abreviada para dieta, genes y obesidad) y el “Diabecity” (resultado de la combinación de las palabras diabetes y obesidad).

Estos estudios tienen como misión poder observar cómo se comportan los genes de estas personas cuando entran en contacto con una serie específica de alimentos, los cuales serían regulados a través de sus nutrientes. El valor de los resultados está en ver cómo y de qué forma evoluciona la enfermedad de estos individuos.

 

Una posible solución a enfermedades nutricionales

Así como la diabetes y la obesidad, el profesional de la Universidad de Chile manifiesta que “la mayoría de las patologías que están asociadas a la nutrición” podrían ser tratadas de manera efectiva a través de la nutrigenómica.

De esta manera, las deficiencias de hierro o zinc y donde los pacientes no responden satisfactoriamente a dietas especiales para estas carencias; la hipertensión, donde se podrán estudiar los genes transportadores de sodio y potasio; las dislipidemias y todos los problemas que tienen que ver con hipercolesterolemia y triglicéridos altos y la osteoporosis y su directa relación con el calcio, son algunas de las enfermedades posibles de tratar.
   

A la consulta frente a una posible interpretación de la nutrigenómica como una tecnología relacionada con la manipulación genética o de los alimentos, el bioquímico es enfático en descartar de plano la idea diciendo que “aquí no hay modificación, simplemente se está mirando el mecanismo de cómo el nutriente regula a un gen”, explica.

Al mismo tiempo, sentencia que esta ciencia ómica tiene detractores, pero no por el tema anterior, sino que principalmente por la mala interpretación de los datos. “Eso es lo que la nutrigenómica ha tratado de salvaguardar lo más posible porque a la gente no se le puede dar falsas expectativas, por lo tanto no puedes decirles que todas sus enfermedades se van a solucionar con esta regulación de genes con nutrientes. Eso sería ofrecerle más de la cuenta”, confiesa.

En esta misma línea, el especialista dice que lo anterior es muy notorio sobre todo cuando se hace una búsqueda acerca del tema a través de la red, donde en algunas páginas se suele manifestar que la nutrigenómica sería la panacea y que mediante una dieta ciento por ciento individual, podría ayudar a las personas a lograr la recuperación total de sus enfermedades.

“Se pueden leer artículos muy sensacionalistas que hablan de dietas a medida, lo que podría llegar a ser una realidad, pero la oferta tan temprana de esto podría resultar dañina para la disciplina metodológica, pues la gente puede hacerse falsas expectativas como ya ha pasado con muchas otras cosas”, advierte.

 

Antes que la cura, la prevención

Acostumbrados a buscar soluciones a nuestras enfermedades y que las investigaciones estudien sobre poblaciones enfermas de manera paliativa, la nutrigenómica “tiene la gracia” como lo define el Doctor Pérez de “trabajar con gente que no está enferma porque se está tratando de entender el mecanismo por el cual se regulan los genes y que podrían dar lugar a la aparición de una enfermedad”.

Por lo tanto, el trabajo se realizará sobre esquemas de prevención y no de tratamiento, lo que a juicio del profesional, “es algo muy bueno” y que sin duda marca un precedente en la manera científica de cómo tratar a los pacientes.

En relación a la respuesta de los médicos especialistas en nutrición, el bioquímico afirma que actualmente hay una muy buena acogida por parte de estos profesionales, quienes durante los dos últimos años han comenzado a hablar de la nutrigenómica en congresos y encuentros. “Las personas están interesadas en conocerla y aunque es difícil de manejar - como toda tecnología nueva - se requiere del paso de los años para que la gente se familiarice con ella”, sentencia.

Con respecto a la manera en que se realizan los estudios y el tipo de alimentación que se utiliza, el Doctor Francisco Pérez manifiesta que hay dos formas en las que se procede. La primera, es en base “a dietas normales” a través de las cuales se pesquisa cómo reaccionan algunos genes en particular a partir de la acción de, por ejemplo, una alimentación vegetariana u otra con alto contenido de grasa, entre otras.

La segunda en cambio, habla del procedimiento en base a dietas suplementadas. Éstas se llevan a cabo cuando ya se observó que hay algunos genes que no se activaron y por lo tanto, sólo se suplementa con los componentes que hagan falta.

 

Frente a la posibilidad de que la nutrigenómica se vuelva un sistema insostenible, esto por su condición de individualista, el profesional de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile reconoce que “ése es el mayor de sus riesgos” y agrega que “lo ideal cuando uno habla de dietas personalizadas o dietas a medida es referirse a poblaciones y no a individuos y eso es lo que la nutrigenómica ha tratado de dejar en claro”, determina.

 

La realidad en Chile

A pesar de que existen consorcios que abarcan casi la totalidad del globo y que se encuentran estudiando acerca de la nutrigenómica, la realidad chilena – más bien la de Latinoamérica – es lamentablemente muy distinta, pues no cuenta aún con una asociación de investigadores agrupados en pro de estos estudios.

“Hay consorcios alemán, neozelandés, el de la comunicad europea, holandés, japonés y el de Estados Unidos, pero nosotros en Latinoamérica aún no poseemos uno, teniendo tan buena investigación en países como México, Brasil, Argentina y aquí en Chile. Creo que es una tarea pendiente”, admite.

De esta manera, los esfuerzos que hoy se hacen en países como el nuestro son netamente personales y hoy pueden apreciarse investigaciones chilenas acerca de enfermedades como la diabetes a través del estudio de genes relacionados con el estrés oxidativo.

 

Algunos datos interesantes acerca de la nutrigenómica:

- Las enfermedades que pretende atacar la nutrigenómica son las relacionadas a la salud gastrointestinal e inmunidad, la regulación del peso corporal, el estado mental y rendimiento psíquico, patologías cardiovasculares, salud ósea, rendimiento y forma física y el cáncer relacionado con la dieta.

- El único gen que ha probado ser muy eficiente en estudios de nutrigenómica es el PPAR, cuya sobre expresión está ligada a las dislipidemias.

Asociado al metabolismo de los lípidos, se dice que éste es “un buen gen” porque cumple con tener una buena variabilidad genética (es un gen común), es regulado por nutrientes – en este caso a través de los ácidos grasos Omega 3 y 6 – y tiene un correlato clínico, es decir, “al intervenir sobre él con una dieta, ocurre un cambio donde en este caso, puede bajar los triglicéridos o subir el contenido de una proteína”, cuenta el Doctor Pérez Bravo.

- Los consorcios que existen actualmente se dedican a trabajar sobre enfermedades particulares. Es así como hoy se está estudiando sobre patologías como el síndrome de Crohn (Nueva Zelanda), el síndrome metabólico (Holanda), enfermedades complejas y su interacción con la regulación genética (Alemania), entre otras.

 

Punto Vital Marzo 2009 ©


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