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A pura fruta


Carla González C.

Las frutas tienen innumerables cualidades y su consumo periódico es una de las cosas que se recomienda para llevar una mejor alimentación y calidad de vida. La terapia de frutas o frutoterapia además de contribuir en un mejoramiento de la nutrición, ayuda a tratar enfermedades tal como si de medicamentos se tratase.


Actualmente, el incentivo por consumir frutas y verduras es tema obligado para autoridades de salud, medios de comunicación, empresas, entre otros. Y es que el valor que tienen estos alimentos es tal, que incluso son calificadas como verdaderos agentes de sanación para las personas.

¿Quién no bebió jugo de naranja para mejorar las defensas o preparó una limonada para aliviar un resfrío? Así suman y siguen las bondades que las personas extraen de las frutas, que en este caso serán las protagonistas de este artículo, pues tratar enfermedades sólo con estos alimentos – lo que se conoce como frutoterapia – puede resultar una muy interesante alternativa.

El médico neurólogo y master en nutrición, doctor Pedro Silva sentencia que “los frutos son alimentos vitalizantes  y depuradores” y que debido a su alto contenido de agua, minerales, vitaminas, energía y fibra dietética, “ayudan en los procesos claves de la curación, específicamente en enfermedades agudas y crónicas en las cuales el organismo está luchando para eliminar sustancias tóxicas”.

De esta manera las frutas, al ser alimentos de muy rápida y fácil digestión, son muy recomendables de consumir en estados de enfermedad, pues según el médico, el cuerpo “no gasta energía en el proceso digestivo y puede destinar la mayor parte de esa energía disponible al proceso de curación”.

Según las palabras del doctor Silva, todas las frutas tienen propiedades nutritivas y curativas y que en medicina natural, la frutoterapia contempla tres grandes categorías donde se agrupan estos alimentos:

- Frutas cítricas y agridulces, como por ejemplo el limón, naranjas, pomelo, kiwis, mandarinas, frutillas, piñas, arándanos, ciruelas, frambuesas, cerezas y nísperos. Para el especialista, estos frutos son “muy útiles en los procesos de depuración de sustancias como el ácido úrico, oxalatos y colesterol”.

- Frutas dulces, entre ellas, duraznos, uvas, damascos, peras, chirimoyas, plátanos, melones y sandías. Aquí, el profesional destaca el valioso aporte de estas frutas en cuanto a “energía, electrolitos y agua de gran calidad para la hidratación, especialmente a nivel del medio interno”.

- Frutas neutras, dentro de las cuales el doctor Silva menciona a la manzana como la más característica. “Esta es una fruta de gran valor nutricional y medicinal. Se puede combinar tanto con frutas cítricas como con dulces”, afirma.

 

Las frutas y las enfermedades

La frutoterapia puede considerarse como un valioso aporte para la medicina alópata. Acerca de esto, el neurólogo manifiesta que “según el tipo de enfermedad, este tratamiento permite aprovechar mucho mejor los fármacos que será menester administrar”.

 

Jugos de frutas como el pomelo, la naranja o la manzana podrían reducir el efecto curativo de medicamentos como los antibióticos, fármacos oncológicos, antihipertensivos e inmunodepresores. Así lo dice un estudio realizado por científicos de la Universidad de Western Ontario, quienes explican que el consumo de estos jugos podría reducir la absorción de los remedios. (Fuente: El Mercurio).

 

En relación a qué frutas poseen las cualidades terapéuticas indicadas para tratamientos médicos, el doctor Pedro Silva cuenta que “en la práctica, todas las frutas son elementos claves para el tratamiento de todas las enfermedades”, añadiendo además que en el caso de la medicina natural, los tratamientos siempre se inician con “un régimen de frutas e infusiones de plantas medicinales que puede extenderse por tres a diez días o más”.

En esta misma línea, el médico menciona que en cuanto a la forma de consumo que tiene la frutoterapia, lo ideal es la ingesta de productos frescos y crudos y que lo más recomendable es elegir las frutas del lugar y la temporada.

Además, asegura que el modo de administrar el menú, dependerá de las condiciones en que se encuentre el paciente. Así, enumera tres formas de llevar a cabo la frutoterapia:

- Frutas enteras, las que deben ser bien masticadas. Se recomienda que se coma una sola variedad en cada comida y si es que se combinan, deben ser siempre del mismo sabor, por ejemplo, kivis con mandarinas o naranjas. “Recordar que la manzana – por ser neutra – se combina bien con cualquier otra fruta”, agrega.

- Papillas o puré de frutas, recomendadas sobre todo para niños y personas muy enfermas o con problemas dentarios o dificultades para la masticación.

- Jugos o zumos, para el especialista, “esta es la forma más universal de administrar frutas con fines alimentarios, como bebidas agradables o elementos claves del proceso curativo”. De hecho, el neurólogo comenta que existe una especialidad llamada zumoterapia y que para llevarla a cabo es recomendable utilizar siempre frutas frescas y evitar los endulzantes, especialmente el azúcar corriente o edulcorantes genuinos. Para reemplazarlos, se aconseja agregar un poco de miel, “lo que puede aportar un valor nutricional y medicinal extra”.

 

El especialista sentencia que es mejor no pelar frutas como la manzana, ciruela, durazno, pera, uvas y damascos, pues su cáscara “es muy valiosa por su contenido en fibra, vitaminas y minerales, por lo que siempre recomendamos consumirla”, manifiesta.

 

Con respecto a la posibilidad de perder algunos nutrientes si es que se sigue un tratamiento exclusivo de frutoterapia, es decir, suprimiendo todo tipo de alimentos que no quepan en la categoría de las frutas, el médico dice que en la mayor parte de las enfermedades, salvo en la desnutrición calórico – proteica, una persona podría recuperarse sólo con la ingesta de estos productos.

“El cuerpo necesita con urgencia depurar sustancias tóxicas derivadas principalmente del excesivo consumo de proteínas, grasas animales y azúcares industriales. En este escenario, es necesario restringir temporalmente el ingreso de estas sustancias para permitir la limpieza”, manifiesta.

La depuración de la que habla el doctor Pedro Silva es totalmente posible con la práctica de la frutoterapia. “(las frutas) Son el alimento ideal y constituyen lo que Hipócrates denomina alimentos y medicina al mismo tiempo”, menciona.

 

Así, el facultativo señala que una vez que se realiza el proceso de la frutoterapia, “el cuerpo vuelve a solicitar proteínas y grasas o aceites, mediante el mecanismo del hambre” y será en ese momento, donde debemos iniciar una alimentación más consciente, agregando otro tipo de productos más naturales como los cereales, hortalizas, verduras y legumbres.

El médico dice que esta segunda fase es llamada nutrición, explicando que se trata de “alcanzar un nuevo equilibrio y balance nutricional, una vez que se han depurado los productos catabólicos que estaban intoxicando el medio interno”, complementa.

 

Para el médico neurólogo, hay una regla universal que habla acerca de una suerte de rutina a seguir en la frutoterapia. Al respecto, menciona que hay tres puntos para explicarla:

1) Las frutas cítricas y agridulces, especialmente naranjas, mandarinas y pomelos, deben consumirse en la mañana, hasta el mediodía.

2) Las frutas dulces pueden ser consumidas a cualquier hora del día, pero son particularmente recomendables en la tarde. Esto es debido a su alto valor energético.

3) No es aconsejable combinar en el mismo plato frutas cítricas con dulces. Por ejemplo, naranjas con uvas y duraznos.

 

Punto Vital Febrero 2009 ©


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