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Zonas Erógenas: Permitido Tocar
Considerar el cuerpo como un manto de placer sumado a una buena comunicación de pareja, ayuda a lograr una relación sexual que nos lleva a sensaciones placenteras. Por ello, conocer nuestro cuerpo y el de la pareja es, sin duda, el mejor camino hacia el placer.
 
Claudia Sánchez M.
 

Reconocer y estimular las zonas erógenas es quizás una de las premisas más comunes al momento de hablar de una buena y satisfactoria relación sexual. ¿Pero qué son estas zonas?, ¿por qué son importantes?

La importancia de las zonas erógenas se debe a que éstas son las partes del cuerpo sexualmente sensibles que al ser estimuladas provocan sensaciones placenteras. Su sensibilidad se debe a la cantidad de terminaciones nerviosas que poseen. El estudio de estas zonas surge con el creador del psicoanálisis Sigmund Freud.

Para el médico y filósofo Vienés estas son zonas que se van despertando libidinosamente, o bien, que poseen una carga sexual, originada desde la infancia y que se va desarrollando durante la vida, según lo comentó el médico Christian Thomas, director del Centro de Estudio  de Sexualidad Chile (CESCH) a Punto Vital: “Las zonas erógenas producen energía sexual o libido y son las responsables de la sexualidad en las personas”, aseguró el doctor Thomas.

Desde la Niñez

Generalmente estas zonas se relacionan con las áreas genitales. Sin embargo, las principales zonas erógenas y que a la vez se van desarrollando a lo largo de la vida se clasifican en tres grandes grupos, según Thomas:

1. La Boca y sus componentes (labios, lengua y mucosas): es el primer contacto con la madre que tiene dos componentes: uno alimenticio y la descarga de satisfacciones de placer.

2. El Ano: esta categoría se compone de las mucosas y deposiciones, ya que en ocasiones la descarga o retención de deposiciones genera sensaciones de placer.

3. Los Genitales: se alcanza en la pubertad y es una de las zonas impregnada de energía sexual, tanto por la descarga de orina como de semen.

La Madre el Primer Amante

Según el director del CESCH, el aprendizaje y conocimiento de lo erótico-sexual comienza desde la niñez, a través de la madre. “Podemos decir que el primer amante de todos es la madre y es a través de la adultez que uno va a salir de ahí (ella) y acercarse a otros amantes”, dijo Thomas.

Es por eso que, a juicio del especialista, ya desde la niñez las zonas erógenas son identificadas. Con el correr de los años es posible vislumbrar e identificar los eventuales problemas que se den en estas zonas, producto del aprendizaje y de las estimulaciones que se tengan durante la infancia.

La Madre el Primer Amante

Enfocar el placer sólo en los genitales puede ser un error que impide a los amantes conocer los reales placeres que puede arrojar el disfrutar del cuerpo. Obsesionarse con la estimulación de una sola área no es bueno cuando el cuerpo puede reaccionar sexualmente ante estímulos táctiles, visuales, verbales, etcétera.

Cada persona puede tener sus propias zonas erógenas y reacciona de forma diferente a la estimulación de cada una de ellas. Lo que para algunos puede resultar muy placentero para otros puede no serlo, por lo tanto lo importante es explorar el cuerpo y descubrir las partes que experimentan más placer al ser estimuladas en nuestras parejas.

“Debemos entender que en estricto rigor, en general, toda la piel es una zona erógena que puede recibir estímulos mediante caricias, besos, etc. El cuerpo es un manto erógeno que debe ser cuidado y protegido" comentó Thomas.

 
Por otra parte, se debe tener la conciencia de que cualquier problema en este sentido va dejando una marca en nuestro cuerpo que puede ser vislumbrada al mantener una vida sexual de pareja. Es por esto que “las zonas erógenas son fundamentales en el encuentro de la vida sexual con el otro (abrazos, caricias, etc.)”, agregó.

Más allá de los Genitales

El gusto, amor o deseo por una persona puede darse por distintas razones, entre ellas: el cuerpo, la personalidad o la voz. Pero lo que no ocurre casi nunca es que una persona resulte atractiva por su pene o su vagina de manera aislada y, sin embargo, son las partes que más pueden llegar a obsesionar en una relación sexual, concentrando allí la gran mayoría de las caricias, olvidándose que el resto del cuerpo es capaz de sentir y dar placer.

Según el  ginecólogo Jorge Peláez la estimulación de las zonas erógenas corresponde a una de las formas de complementar las relaciones sexuales entre las parejas. “Una buena forma de hacer realmente placentera una relación, alcanzando importantes sensaciones y creando una gran conexión, es conociendo de excelente forma nuestro propio cuerpo, saber lo que queremos y lo que nos gusta. Cuando se mantienen relaciones sexuales hay cosas que gustan más o menos, caricias que producen más placer, días que apetecen más, etc. y todo esto hay que descubrirlo, reconocerlo y expresarlo”.

Igual opinión mantiene Christian Thomas, quien planteó que para mantener una relación sexual plena es fundamental la comunicación en la pareja. “El conocer a la pareja, hablar de lo que nos gusta o no e ir dejando atrás lo que no nos gusta es parte del crecimiento sexual en pareja”, dijo.

Algunas Zonas

El cabello: El masaje del cuero cabelludo produce un rélax muy placentero, por lo que resulta recomendable al comienzo y al final del acto sexual.

La boca: La sensibilidad de los labios aumenta con la excitación haciéndolos muy sensibles al roce y la caricia de otros labios.

Las orejas: Son partes del cuerpo muy sensibles, y en contra de la creencia general, las de los hombres suelen serlo más que las de las mujeres. Hay dos partes muy sensibles en los dos sexos: el lóbulo de la oreja y la parte trasera.

Pechos: El pecho del hombre responde sexualmente pero con menos intensidad que el de la mujer. Los senos de una mujer son muy sensibles sexualmente y se trata de un centro de placer femenino.

Pies: Los pies están llenos de terminaciones nerviosas que proporcionan sensaciones muy placenteras.

Próstata: Es el llamado punto G masculino por las sensaciones tan intensas que produce. Se alcanza por el periné en el hombre, rafe medio y en la pared anterior de la vagina en la mujer.

Ano: De gran sensibilidad tanto en el hombre como en la mujer. Se describe como un tipo de orgasmo, especialmente en la mujer, de gran profundidad e intensidad.

El clítoris: Es la parte más sensible sexualmente y para muchas la más fácil de estimular. Se describe como un tipo de orgasmo.

La vagina: La entrada de la vagina es rica en terminaciones nerviosas y reacciona con intensidad a toda clase de caricias. Se describe como otro tipo de orgasmo.

El pene y los testículos: Son zonas extremadamente sensibles en un hombre y por lo tanto donde recibe las sensaciones más intensas y placenteras. Cada zona del pene tiene relación con áreas del cuerpo del hombre y por lo tanto de sensaciones distintas.

Punto Vital Enero 2008 ©

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