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La imposibilidad de lograr la penetración es un problema en la vida sexual de las mujeres
 
El vaginismo, un problema delicado
El vaginismo – o la imposibilidad de lograr la penetración – es sin duda un problema para la vida sexual y no sólo de las mujeres, sino que también para la relación con sus parejas, pues los encuentros íntimos tendrán un “signo pare” evidente, para el cual no todos tienen la suficiente tolerancia y madurez para comprender.
 
Carla González C.
 

Lo incómodo que significa el no ser capaz de alcanzar la penetración durante una relación sexual es un tema que afecta a algunas mujeres, quienes debido a razones algunas veces más psicológicas que físicas, no pueden llegar a concretar esta acción, que en muchas ocasiones terminará siendo un gran problema personal y de pareja.

A este trastorno se le llama vaginismo y si bien muchos especialistas hablan de un sinnúmero de fuentes biológicas para explicar el por qué sucede, también es necesario tener en cuenta las causas que tienen que ver con la parte psicológica y emocional de estas pacientes, quienes por alguna razón le “cierran la puerta” a sus compañeros durante sus encuentros amatorios.

El ginecólogo – obstetra, doctor Gastón Orellana Alvarellos, afirma que existen dos tipos de vaginismo, el primario y el secundario, donde el primero está presente durante toda la vida de la mujer (es decir, nunca ha podido concretar una penetración) y el segundo, se manifiesta luego de un tiempo en que efectivamente se mantuvieron experiencias sexuales incluyendo la etapa del coito.

Antes de continuar hablando acerca del vaginismo, el médico es enfático al señalar que no hay que confundir este trastorno con la dispareunia y para ello explica que ésta se relaciona con “el dolor que se siente con cada relación sexual”. En cambio, aclara, “el vaginismo, habla acerca de la imposibilidad de la penetración”.

De esta forma, el doctor Orellana dice que esta disfunción sexual es provocada por “la contractura espasmódica involuntaria de los músculos perineales”. Al respecto, subraya el hecho de que este proceso es involuntario y comenta que se trata de una reacción inconsciente y que al serlo, podría ser mirado mucho más de cerca desde el lado psicológico que del orgánico.

“Básicamente creo que es psicológico”, sentencia el especialista y complementa su idea comentando que entre las posibles causas físicas a las que se le atribuye la presencia del vaginismo, están la bartolinitis, las cicatrices anormales o traumatismos vaginales, los que tienen mucha más relación con la ya mencionada dispareunia que con la disfunción sexual.

Según los datos aportados por la página web de Clínica Las Condes, el vaginismo se presenta en el 21% de las mujeres menores de 30 años; en el 13.3% entre 40 – 45 años; 42.6% entre 50 - 55 años y en el 15.4% entre los 60 y 65 años.

El drama del vaginismo

Para el ginecólogo – obstetra, sufrir de esta disfunción sexual acarrea otros problemas que pueden perturbar además la relación afectiva de una mujer. “Da lugar a un problema personal y de pareja que se puede prolongar por un largo tiempo y adquirir incluso ribetes dramáticos”, dice tajante.

Al tratarse de una reacción inconsciente – tal como lo menciona el especialista - no tiene ninguna relación con la voluntad de la paciente. De hecho el profesional menciona que la mujer que presenta este trastorno, “tiene toda la intención de superarlo; comprende perfectamente el planteamiento teórico, tiene una relación de pareja donde estima que ha llegado a una madurez que le permite querer la relación sexual como expresión, llega a excitarse, hay lubricación y no obstante eso al momento del coito, ocurre la contractura a nivel del introito vaginal y la penetración es imposible, a no ser de que se fuerce la situación”, explica.
 
     
Para el doctor Orellana, una de las posibles explicaciones al vaginismo tiene relación con “el pasado inconsciente de la mujer”, el que muchas veces va de la mano con experiencias traumáticas como una violación o un abuso sexual.
 

Entre otros motivos de corte psicológico que se mencionan en el tema del vaginismo, están una educación sexual restrictiva, temor al embarazo, temor al dolor o a la penetración, entre otros.

Frente a estos, el doctor Orellana manifiesta su desacuerdo diciendo que una cosa es temerle a la penetración y la otra es tener toda la intención de permitirla y que ésta no se consiga por motivos inconscientes.

A pesar de las cifras anteriores, el especialista dice que según su experiencia, el vaginismo no es un trastorno que se manifieste con frecuencia, pero que sí es necesario consultar, pues si “no se supera el tema, la paciente no podrá llegar a tener una relación de pareja armónica, constituir un hogar con niños, etcétera. Eso queda truncado por algo que es superior a sus buenas intenciones”, manifiesta.

Tratamientos

Desde el consumo de relajantes musculares hasta la hipnosis son utilizados para superar esta disfunción sexual, la que en palabras del médico ginecólogo, tiene solución. Sin embargo, dice que como la mayor parte del tiempo se piensa en el vaginismo como un problema netamente físico, entonces algunos procedimientos no podrán lograr la efectividad que se busca en ellos.

Uno de estos tratamientos consiste en la dilatación progresiva de la vagina, “haciendo uso de elementos mecánicos de dilatación o simplemente con el dedo”, pero para el especialista éste “es un planteamiento muy simplista”, pues en esta disfunción “no es que haya un introito estrecho por un aparato muscular rígido que no permite su relajación.

Acá lo que hay es un aparato muscular que se contractura, se pone enérgicamente tenso, respondiendo a una señal psíquica del inconsciente y allí es donde está la solución”, aclara.

 

Es por eso que el doctor Orellana sugiere otros métodos para indagar en las pacientes de una manera más profunda y así conocer las causas del inicio de un vaginismo de una forma más efectiva. De esta manera, sentencia que entre esos métodos están:

- Establecer una buena relación de pareja, donde en este caso el hombre esté dispuesto a sacrificarse en pro de una solución. “Si esa pareja no está presente, la recuperación será mucho más difícil”, afirma.

- En segundo lugar, el médico obstetra plantea la hipnosis regresiva como una forma efectiva de proceder y lograr buenos resultados. En esta línea, menciona que a través de sesiones en donde se recurra al pasado biográfico de la paciente, el tema aparece “sin ninguna dificultad” y agrega que habitualmente es en la época pre y puberal donde se puede identificar el problema.

La idea en este tipo de procedimiento – llamado hipnosis ericksoniana – es que el especialista pueda solucionar el problema a nivel del inconsciente, introduciéndose en el lenguaje de la mujer y así lograr la modificación de “su mapa”.

Además de los problemas que puedan existir en la pareja por una imposibilidad de llevar a cabo una relación sexual normal, la mujer cae en una minusvaloración de sí misma, teniendo presente durante gran parte del tiempo su problema, cosa que podría impedirle además una buena relación con el sexo opuesto.

Para el médico – quien además comenta que quienes padecen de vaginismo demoran mucho tiempo en consultar, ya sea por desconocimiento como por vergüenza – el tratamiento requiere de varias consultas, donde el especialista debe tener mucha paciencia y capacidad de informar y persuadir, pues la mayoría de las veces, hay mucha ignorancia frente a estos temas.

Punto Vital Marzo 2009 ©

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