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El Tantra puede resultar una sanación en la vida sexual de las parejas
 
Un encuentro sagrado
Desmitificar algunos conceptos e ideas que se tienen del sexo es uno de los objetivos que tiene implícitos el Tantra, doctrina proveniente de la cultura hindú que permite a través de su conocimiento, alcanzar la plenitud o realización espiritual mediante conceptos que vienen desde lo sublime, lo sagrado y lo energético.
 
Carla González C.
 

Considerar lo sagrado y lo divino que cada individuo tiene y acercándose a la pareja desde esa perspectiva, es una de las premisas que posee el Tantra, enseñanza que mediante la expansión de la conciencia, permite la satisfacción mutua entre ambos seres - que energéticamente - se encuentran en un acto que va más allá del ‘sexo básico’ tal como es malentendido en la actualidad.

En occidente hemos perdido algunas nociones acerca de lo que significa tener un encuentro íntimo con otra persona. Muchas parejas se quejan de que sus relaciones, a pesar de manifestarse prolongadas en el tiempo, no poseen la profundidad que quisieran, al contrario, insinúan que incluso se trataría de “un mero trámite” que concretar.

El Tantra – disciplina espiritual que incluye la dimensión de la sexualidad – entrega a través de la meditación sexual, herramientas que permiten vivir una experiencia denominada como “muy transformadora”, que incluso permitiría lograr momentos pensados por algunos como quiméricos y que dependerán de la capacidad que tenga el cuerpo de vibrar más allá del control consciente.

Los conceptos anteriores pertenecen a Silvia Quevedo Kawasaki, antropóloga, terapeuta y consultora en Tantra. Para la profesional, como sociedad hemos perdido el interés por los detalles, siendo los problemas y el estrés cotidianos los protagonistas que nos impiden que nos preocupemos lo suficiente por el otro - y por qué no decirlo -  también por nosotros mismos.

“En el Tantra, todo es sagrado”, comenta Silvia Quevedo y asegura que si adoptáramos esta disciplina a nuestra vida diaria – pues no sólo tiene que ver con la manifestación sexual en las relaciones – podríamos ver la vida de distinta manera, una forma “más sacralizada, sublime, gozosa y feliz”.

Otra de las cosas que para esta antropóloga hemos perdido como seres humanos es la capacidad de expandir la conciencia, acto que “no es consciente y que rara vez lo puedes repetir de igual forma, a no ser que ingreses a un estado meditativo y llegue a ser como algo normal y sagrado dentro de tu vida. Sin pedirlo, te llega”, afirma.

El Tantra: más allá del sexo básico

Muchas personas entienden el sexo tántrico como una manifestación básica del sexo, es decir, de un encuentro que puede tener incluso ribetes pornográficos o que se manifiesten a través de Internet como servicios practicados con fines de lucro.

Al respecto, la terapeuta comenta que el Tantra no sólo tiene que ver con una sanación sexual, sino que también con el viaje de la energía – que es una sola - por el organismo.

“Se habla de la energía sexual porque su primera salida, su primer chakra, está en la parte baja del cuerpo y por lo tanto su brote tiene que ver con este aspecto”, explica.

En esta misma línea, Quevedo dice que la energía sexual no existe como tal, sino que es una sola y el sexo en ese sentido es sólo una dirección. “El sexo no es más que una aplicación de la energía, es el flujo natural biológico y es natural porque la vida no puede existir sin él. Las diferencias no son diferencias de la energía como tal, sino de las manifestaciones a las que se aplica”, expone.

 
Siguiendo con este tema, Quevedo manifiesta que la enseñanza del Tantra habla de “cómo podemos llevar esta energía a distintos planos” y clarifica apoyada en la enseñanza de Osho, que cuando esta energía es sólo sexual, se convierte prácticamente en un desperdicio, en cambio, “cuando el sexo se transforma en meditación, florece el amor y este florecimiento es un movimiento hacia lo divino”. Cuando se logra esto, la profesional dice que se trata de un proceso más integral, que involucrará al ser humano en forma completa.
 

Para la consultora en Tantra, “las culturas actuales han transformado al sexo en algo básico que sólo tiene que ver con el tema de la descarga”. Manifiesta entonces, que lo que hacen las personas a través de las relaciones íntimas es alivianarse de sus frustraciones y tensiones y “si se detuvieran un poco en considerar al otro como un ser divino, se podría vivir en constante éxtasis”, recalca.

La profesional dice que a las diferencias obvias que caracterizan a hombres y mujeres en algunos planos, sobre todo en el biológico, también se suma la manera en cómo ambos géneros hacen suya la sexualidad, sobre todo el tema de lo que denomina descarga, que claramente identifica al orgasmo. “Se producen en tiempos distintos”, comenta.

“Para el hombre – sentencia – es una excitación que conduce a un alivio genital, una descarga. Es como estar en el número uno, llegar al diez y luego de estar ahí, bajar rápidamente a cero, donde para tener una nueva erección, necesitará por lo menos de una hora para lograrlo”, asegura.

Además, Quevedo dice que en la eyaculación, el varón también se “deshace” de un importante número de nutrientes que son fundamentales para el organismo. De esta manera cita a los chinos, quienes poseen como símil al Tantra, el Tao de la salud y que en sus postulados llaman a no eyacular para así tener “para alimentarte y sanar”.

La mujer en tanto, “necesita un tiempo importante de estimulación donde el placer tiene un espacio prolongado, pudiendo llegar a ser multiorgásmico”. Según la antropóloga, no se necesita de una pareja ni de técnicas como la masturbación para poder lograrlo. “Sólo necesitas respiración, sonido y movimiento”, asegura y agrega que la idea es activar el primer chakra con movimientos de pelvis hacia delante y hacia atrás, los que ayudarán a conseguir el éxtasis. “Para las mujeres es aliviador conocer que la obtención un orgasmo es un asunto energético y que no depende de un otro”, declara.

En general, el concepto que se tiene del cuerpo según la disciplina tántrica, tiene que ver con la divinidad que se recoge en él. La idea es aprender que a través de nuestra existencia podemos sanarnos, redescubrirnos, descubrir al otro y llegar a sentirse un ser humano completo logrando la alineación de los chakras.

“Al practicar el Tantra, vas borrando, eliminando, limpiando todos los bloqueos que hay de enfermedades, resentimientos y dolores que pudieran entorpecer el fluido de energía interior. Para llegar al sexo sublime hay que pasar por estas etapas hasta descubrir que tu cuerpo es divino”, relata.

En búsqueda de un espacio sagrado

“El goce es disciplina”, asegura Silvia y dice que tal como si fuera un deporte – incluso lo llama fitness sexual  -  hay que practicarlo. Sin embargo, la terapeuta pone énfasis en que con esto no quiere decir que haya que tener encuentros sexuales todos los días y a cada momento, sino traer el éxtasis practicando los ejercicios de respiración, de autoconocimiento y autoplacer en forma individual, son un comienzo. “De esa manera el cuerpo va adquiriendo elasticidad y soltando las trabas, los miedos y las resistencias”, afirma.

Otra de las cosas que Silvia Quevedo considera que son muy importantes en una relación y que el Tantra las considera esenciales dentro de su proceder, es que tanto hombre como mujer debe conectarse con su parte femenina y masculina respectivamente. “Cuando uno tiene lo masculino y lo femenino bien integrado, ya no se necesita buscar en el otro la dualidad porque la tendrás contigo juntándose de esta forma, dos seres enteros”, enfatiza.

Uno de los ejercicios del Tantra es aquel donde la pareja se sienta uno en frente del otro meditativamente para entregarse en forma mutua a través de la respiración. Así, cada uno al inspirar se autodescubre para luego entregar la expiración al otro en una relación que se asemeja al movimiento de las olas del mar.

El entorno es quizás uno de los complementos fundamentales en una relación sexual. De esta forma, en el Tantra los espacios también tienen la cualidad de ser sagrados, pues acogen a estos dos seres que quieren encontrarse el uno con el otro y por lo tanto, deben ser adecuados y estar prestos para recibirlos.

Para la antropóloga, tiempo, flores, aromas, colores, texturas, música, entre otros, pueden – según lo que necesite y quiera la pareja – contribuir en que el encuentro sea aún más especial, espiritual y profundo, tal como si se hablara de un ritual.

En síntesis, la terapeuta afirma que el autoconocimiento es lo más importante, la base para iniciar una relación sana. “Hay ejercicios donde uno se sienta frente al otro y le dice cuáles son sus reales necesidades. Cuando uno descubre qué es lo que lo que le causa placer y qué es lo que le causa miedos, debe compartirlo con la pareja”, sentencia.

Punto Vital Enero 2009 ©

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