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Tener una vida saludable contribuye a una menor incidencia del SPM
 
El síndrome premenstrual no es una excusa
Pese a que casi todas las mujeres lo padecen, el síndrome premenstrual no es algo que se diagnostique muy seguido. Su desconocido origen, sus molestos síntomas y tratamientos que en ocasiones incluyen el uso de antidepresivos, son sin duda mucho más que un antojadizo estado que el mundo femenino “decide” una vez al mes.
 
Carla González C.
 

Sentirse mal días antes de “la regla” es un común denominador en muchas mujeres (quizás en la mayoría), quienes pueden sentir desde un leve malestar abdominal hasta fuertes dolores de cabeza y sentimientos de irritabilidad y desgano, los que incluso pueden invalidar su quehacer cotidiano, mermando con ello su calidad de vida.

El síndrome premenstrual (SPM) es el conjunto de síntomas físicos y psicológicos que presenta una mujer en edad fértil días antes de comenzar con su ciclo menstrual. Estos malestares generalmente desaparecen al comienzo de la menstruación o algunos días después de su inicio.

Acerca de las razones por las cuales se produce el SPM, el médico ginecólogo de Clínica Alemana, doctor Manuel Parra, es enfático al señalar que aún no se sabe por qué ocurre esta patología, la que aunque es muy frecuente sigue siendo poco diagnosticada. Sin embargo, sostiene que lo que sí se puede precisar es que no sucede por un desbalance en las hormonas, pues al estudiar a las pacientes, todas manifiestan rangos normales.

No obstante a lo anterior, el médico afirma que lo que está claro es que a nivel bioquímico – y durante la segunda mitad del ciclo – se produce en algunas mujeres un cambio en los niveles de serotonina y noradrenalina. “Se produce un desbalance en esos neurotransmisores y eso explicaría los cambios de ánimo y básicamente la sintomatología psicológica”, sentencia.

En este mismo contexto, el doctor Parra menciona que además de los síntomas psíquicos a los que recurrentemente se les asocia con el síndrome premenstrual, también manifiestan molestias físicas. En cuanto a ellas, dice que “tienen que ver con la condición de la ovulación, donde el estrógeno sintetiza una proteína que es capaz de estimular la producción de hormonas (aldosterona) en las glándulas suprarrenales”.

De esta manera explica que al haber una mayor cantidad de aldosterona – y en mujeres susceptibles – “hay más retención de agua y sodio, lo que explica los síntomas físicos como la hinchazón, distensión abdominal y la tensión mamaria”, dice.

Para categorizar este síndrome, el especialista menciona que alrededor del 80% de las mujeres dicen sentir molestias premenstruales una vez al mes, pero que no constituyen enfermedad, sino un leve malestar. A esto se le llama molimia premenstrual y no requiere de mayor tratamiento clínico.

Por otro lado, dice que para un porcentaje que fluctúa entre el 15 y el 20%, los síntomas se exacerban interfiriendo directamente en la vida cotidiana de la paciente, lo que significará que padecen del SPM, requiriendo de una mayor observación. Por último, manifiesta que existirá entre un 5 y un 8% de las mujeres a quienes las molestias definitivamente las invalidan, produciéndose en ellas incluso alteraciones conductuales. A ello se le llama síndrome disfórico premenstrual y debe ser consultado con un especialista, pues es catalogado como incluso una enfermedad psiquiátrica.
 

Algunos síntomas circunscritos dentro del síndrome disfórico premenstrual son, en palabras del médico, “alteraciones del ánimo, ideas suicidas, compulsión por comer cosas dulces”, entre otros.

No es una condición del “ser mujer”

En tanto, para la ginecóloga y médico del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, doctora Pamela Oyarzún, muchas de las manifestaciones del síndrome premenstrual – el que según indica se manifiesta con mayor intensidad luego de los 30 años - se deben a las prostaglandinas, “secreciones que se producen en distintas partes del organismo, una de ellas el endometrio, parte interna del útero que se descama durante la menstruación”.

Siguiendo con esta línea, la especialista cuenta que durante esta descamación se produce una necrosis normal, para luego dar paso a la secreción de las prostaglandinas, “asociadas éstas con dolor, diarrea, tensión mamaria, etcétera”, señala.

 

Al igual que el doctor Parra, la ginecóloga coincide en que no están claras las razones por las cuales días antes de la menstruación ocurren estos síntomas, pero a su vez discrepa al mencionar que durante la segunda parte del ciclo disminuyen los niveles de estrógeno y aumentan los de progesterona y que al respecto, “una de las cosas que está clara es que cuando disminuyen los estrógenos en el plasma, pueden haber algunos síntomas disfóricos (cambios de ánimo)”, asegura.

Tal como se comentó anteriormente – y con respecto a la categorización del SPM – la doctora Oyarzún también comenta que existe una escala para definir el grado de molestia que siente el paciente. No obstante, opina que “en la práctica, será patológico (el síndrome) cuando este tipo de cambios interfieren con tu vida diaria”, manifiesta.

 

El médico ginecólogo de Clínica Alemana menciona que el promedio de consultas médicas para llegar a un diagnóstico de síndrome premenstrual es de 4 a 5 años y el número de médicos consultados fluctúa entre los 3 y 5 profesionales.

Para el doctor Parra, muchas personas siguen pensando que el SPM aún sigue siendo “una condición de ser mujer y por lo tanto, es algo normal en el ciclo”. Sin embargo, aclara que sólo será algo común cuando se esté hablando de molimia, donde los síntomas se manifiestan más leves, pero que no lo será cuando se presenten molestias pertenecientes a la categoría del síndrome disfórico premenstrual.

“Cada uno conoce su cuerpo”

Teniendo claro que el síndrome premenstrual es una enfermedad per se y que por lo tanto se manifiesta como una patología única que puede conllevar al desmedro de la calidad de vida de una mujer, el médico sentencia que durante este periodo las pacientes que sufren de mayores dificultades, “perciben que lo pasan muy mal”.

En esta misma línea menciona que, entre otras cosas, sienten que las decisiones que toman durante este periodo son las peores de sus vidas. Además menciona que su funcionamiento cotidiano no es el mismo de siempre. “El síndrome premenstrual y el síndrome disfórico premenstrual en Chile son la segunda causa de ausentismo laboral en mujeres”, cuenta.

 

Por otro lado, y en relación a los tratamientos, la doctora Pamela Oyarzún cuenta que se han intentado variados procedimientos y según sus palabras, “cuando sucede esto es porque no hay ninguno que sea del todo efectivo”. Sin embargo, manifiesta que la forma a través de la cual se asocian mejores resultados es con el consumo de anticonceptivos.

Al respecto, sentencia que para que el tratamiento sea efectivo en base a estos medicamentos, su consumo debe ser continuo, sin descanso y así “evitar la descamación del endometrio y por consiguiente no tener los síntomas propios del síndrome”, dice. Para esto, existen anticonceptivos que vienen en un número de comprimidos tal en el que se pueden consumir por más de un mes y en forma extendida.

“Dependiendo de la sintomatología predominante, será el tratamiento adecuado para esta persona”, indica el doctor Manuel Parra. De esta forma, si las molestias son del orden físico, los anticonceptivos son la opción; si lo psicológico impera, los antidepresivos pueden ser la vía.

Por su parte, el doctor Parra indica que éste debe ser un trabajo conjunto entre los ginecólogos y los psiquiatras, donde estos últimos aportarán con sus conocimientos a aquellas pacientes que padecen de síntomas más graves y que corresponden al síndrome disfórico premenstrual.

Con respecto a esto, los antidepresivos también se utilizan para tratar el SPM, teniendo muy buenos resultados a nivel anímico y psicológico, pero que de alguna manera crean un estigma en torno a la paciente, lo que muchas veces genera problemas en ella y su entorno.

En cuanto a soluciones naturales como por ejemplo la aplicación de calor y el consumo de infusiones, la doctora Oyarzún dice que efectivamente producen relajación en muchas mujeres. “Cada persona sabe qué es lo que le sirve y si le hace bien el guatero quiere decir que eso es efectivo para ella”, asegura.

Por último, ambos profesionales aseguran que aquellas mujeres que llevan una mejor calidad de vida, es decir, que se alimentan bien, hacen deporte, no padecen de estrés y no mantienen hábitos negativos como el cigarrillo o el alcohol, padecen de menores síntomas durante el periodo premenstrual.

Punto Vital Agosto 2009 ©

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