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Para los especialistas, hablar de la sexualidad de los jóvenes es un tema desafiante
 
La educación es el primer paso
La tercera versión de las jornadas multidisciplinarias de sexualidad humana organizada por el Centro Clínico y Docente de Sexualidad Humana se centró en el tema “Sexualidad, adolescencia e identidad”, temática desde donde rescataremos la ponencia “¿Qué sabemos en Chile de la sexualidad en la adolescencia?”.
 
Carla González C.
 

Hablar de sexualidad en estos tiempos es al parecer igual de complicado que en años anteriores y a pesar de que en la actualidad se cuenta con mucha más información acerca de este tema, la mayoría de los jóvenes sienten aún esa falta de comunicación con sus padres y con instituciones como el colegio, lugar al que muchas veces se le carga toda la responsabilidad en esta área.

Acerca de esta problemática y de sus consecuencias, el médico gineco – obstetra y miembro del Centro de Medicina Reproductiva y Desarrollo Integral del Adolescente (CEMERA), doctor Ramiro Molina, comentó durante su ponencia “¿Qué sabemos en Chile de la sexualidad en la adolescencia”? que este tema es verdaderamente desafiante y, medio en broma; medio en serio, dijo que habría que ser “muy pedante” para poder contestar la pregunta con todo el conocimiento necesario acerca del tema.

Y es que se trata de un tópico complejo del cual a pesar de tener mucha información dando vueltas, no se tiene como respaldo más que algunas cifras que se desprenden de estudios realizados por especialistas en la materia y por instituciones que se dedican a observar cómo ha evolucionado el tema sexual en los adolescentes, grupo que desde hace un tiempo ha sufrido un destape en cuanto a este tema se refiere.

La primera referencia que realizó el doctor Molina es acerca de la iniciación sexual en los jóvenes y de su diferencia etaria entre ambos géneros. Al respecto, mencionó que al tomar un estudio realizado en 1998 y comparar las edades de nacimiento de hombres y mujeres con el momento en que vivían su primera experiencia íntima, una de las conclusiones a las que se llegó fue que “a medida que las generaciones van naciendo en años posteriores, las diferencias entre hombres y mujeres van disminuyendo progresivamente”.

De esta manera – e intentando acercar el estudio al año 2009 – el médico sentenció que “el resultado de esta proyección sería que la edad en el inicio sexual de las mujeres descenderá aún más que la de los hombres”, tendencia que según el especialista se está también dando en naciones desarrolladas, tales como los países nórdicos, Canadá y Estados Unidos.

Por otro lado, el especialista contó que otro estudio (2006) – esta vez realizado por el Ministerio de Salud con respecto a la calidad de vida de los chilenos – mostró que “la amplia mayoría se inicia antes de los 18 años” y que viéndolo desde la perspectiva socioeconómica, donde la investigación centró su mirada en los quintiles más rico y más pobre de nuestro país, los resultados fueron a juicio del ginecólogo, muy esperables.

“En el quintil más pobre y en edades que van desde los 15 a los 17 años, los jóvenes que ya iniciaron su actividad sexual corresponden al 18%. Esto, en el quintil más rico desciende al 10%”, comentó el doctor Molina.

En este mismo estudio, se pudo observar que en el caso específico de las mujeres, las que pertenecen al quintil más pobre y que se iniciaron sexualmente (relación coital) antes de los 15 años son categorizadas con un 6%, mientras que las que viven en condiciones socioeconómicas denominadas “pudientes” son de un 0.0%.

Para el doctor Ramiro Molina, “esto no es un hallazgo” y sentenció que de este tipo de resultados pueden desprenderse interesantes debates, hipótesis y discusiones, de las que se espera puedan salir importantes políticas públicas que tengan un buen funcionamiento en nuestra sociedad.

Más allá de los porcentajes

Al parecer los resultados de estas investigaciones no sorprenden tanto como lo harían los números reales a los que corresponden. En relación a esto, el profesional de CEMERA comentó que para poder saber de qué manera se podía en Chile implementar nuevas instancias como programas de atención al adolescente que tuvieran resultados beneficiosos en la población, había que tomar la información antes conocida y transformarla a cifras.

De esta manera, el médico contó que tomando los tres últimos grupos socioeconómicos, el C3, D y E el resultado de la transformación de los porcentajes a números que agruparan a la población juvenil en estudio (entre los 10 y los 19 años) era mucho más decidor. Así, el análisis indicó que aproximadamente, son 730 mil adolescentes los que ingresan a la vida sexual activa anualmente.

 
Con respecto a este resultado, el gineco – obstetra dijo que “uno nunca tiene esta imagen hasta que la observa desde esta perspectiva” y sentenció que si pudiéramos sumar a los adolescentes que corresponden a las demás clases sociales, “las cifras habría que prácticamente duplicarlas”.

El médico de CEMERA mencionó durante su exposición que “las medidas de coerción no cambian conductas”. Por lo tanto, por más legislaciones que se impartan al respecto del inicio sexual en los jóvenes, estos “no pedirán permiso” para experimentar su primera vez.

A menor edad, más experimentación

La práctica sexual es otro de los temas que el médico exponente puso sobre la mesa. Y es que al parecer, la indagación en formas de proceder en la intimidad ya no es cosa sólo de avezados, sino al contrario, al parecer mientras más joven el protagonista, más amplia será la conducta.

Al respecto, el doctor Molina dijo que la única información a nivel nacional, sin filtraciones y que abarca a todos los grupos que se tiene acerca de la conducta sexual de los chilenos es una monografía llamada “Estudio nacional de comportamiento sexual”, el que menciona entre uno de sus apartados que a medida que disminuye la edad, “el coito vaginal exclusivo va disminuyendo progresivamente”.

La disminución anterior da paso a otras acciones, las que aumentan en las relaciones sexuales de adolescentes y jóvenes. En ese sentido, el médico mencionó que en este mismo estudio se precisó que las conductas relacionadas con el coito oral y anal sufrirán un alza.

“Estos cambios también tenemos que entenderlos”, dijo el médico, enfatizando que con ellos también se potencian problemas como las enfermedades de transmisión sexual (ITS), de igual forma que en países desarrollados.

Fecundidad adolescente: “guaguas haciendo guaguas”

A pesar de que nuestro país cuenta con una tasa de fecundidad que baja cada vez más, transformando a Chile en un país anciano, el índice de embarazos en la adolescencia se ha mantenido constante durante los últimos treinta años.

Para el gineco – obstetra el problema está en que aquí “las guaguas están haciendo otras guaguas”, siendo el número de nacimientos que suceden con adolescentes de 14 años realmente impresionante (mil bebés al año). Aquí nuevamente las personas pertenecientes al estrato socio económico bajo son las más afectadas y por ende, el sector público de salud es el que le toca ver con más frecuencia este tipo de casos.

 

Es por esta razón que trabajar por mejores políticas públicas que contemplen la educación y permitir la mayor facilidad de acceso a la información se hacen imperiosos para intentar poner un freno a esta tendencia.

La idea según el doctor Molina, es estimular la autoestima de los jóvenes y potenciar sus proyectos de vida y para lograrlo mencionó que lo ideal es que “esta equidad tenga que ver con un contexto que permita llegar con modelos e instrumentos a quienes menos tienen”.

Por lo tanto, el médico entregó cuatro puntos con los cuales trabajar en forma inteligente y efectiva para quizás no establecer una norma en contra de la primera relación sexual entre los adolescentes, pero sí prevenir que el primer embarazo sea a tan temprana edad.

- Intervención en las condiciones sociales y culturales.

- Educación sexual de aplicación transversal donde se integre el factor afectividad.

- Servicios clínicos integrales; espacios dedicados exclusivamente a la atención de jóvenes, donde se les respete y asegure confidencialidad y ayuda.

- Una buena y adecuada red de comunicación y difusión de la información.

“La única alternativa de salida, es la educación”, concluyó.

Punto Vital Octubre 2009 ©

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