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Sexualidad femenina, generaciones en busca del placer
Independiente de la edad, las mujeres siempre buscan la satisfacción sexual y la felicidad en pareja. Para esto, la mejor forma es conocerse así misma, la comunicación y dejar atrás miedos, vergüenzas y tabúes.
 
Claudia Sánchez M.
 

El sexo coital, anal u oral, sumado a la posibilidad de incorporar artilugios durante las relaciones, las fantasías, sexy y osada ropa interior, nuevas posiciones sexuales y harta paciencia son algunas de las alternativas que las mujeres utilizan en aras de conseguir esa tan ansiada plenitud, satisfacción y placer sexual que todas buscan.

Una vez iniciado el despertar sexual en las mujeres, el camino hacia una sexualidad plena está marcada por las características de cada época de la vida. Los rasgos propios de la edad, el entorno social y el tipo de relación de pareja que se viva entrega las pautas para desenvolverse en la intimidad.

Sin embargo, los números no son auspiciosos. Estudios plantean que dos de cada tres mujeres no están satisfechas sexualmente o más aún nunca han sentido un orgasmo. Muchas se prestan para el sexo como ‘un deber de esposa’, sumado a la falta de cultura sobre el sentir sexual del propio cuerpo femenino y el que algunos maridos busquen en la intimidad su exclusiva satisfacción, hicieron el resto.

Una nueva era sexual

Las nuevas generaciones, al parecer, están más atentas a estos temas e intentan buscar –con menos tabúes y prejuicios- el placer. El cambio generacional de las mujeres chilenas ha llevado, según la terapeuta en sexualidad femenina María Inés Zabala, a que exista una enorme brecha entre madres e hijas.

“Las adolescentes son más desinhibidas, lo que hace que las madres sean consideradas unas verdaderas analfabetas sexuales ante esta nueva realidad”, comenta.

A partir de las últimas décadas se ha ido –poco a poco-instaurando la idea de que las mujeres no son eróticamente mutiladas, que tenemos los mismos deseos y necesidades sexuales que los hombres. Biológicamente, están capacitadas para vivir, a plenitud todas las etapas de la relación sexual –deseo, placer, orgasmo– en forma equivalente a los hombres.; sin embargo entre los 20 y los 60 años son muchas las diferencias en la vida sexual de una mujer.

Para conocer más sobre la sexualidad femenina María Inés Zabala describió a Punto Vital las características de cada una de ellas, dividida en rangos de edades. Pero para comprender a las féminas se debe primero comprender los rasgos propios de la sexualidad femenina en comparación a la masculina.

“Debemos saber que sin importar la edad, el común de las mujeres vive una sexualidad tierna, cálida, sumisa en ciertas edades y, básicamente, asociada al amor y otras con la reproducción; cualidades que no son propias de los hombres, quienes por lo general basan su sexualidad en sus genitales. Ellos creen saber mucho sobre sexualidad, pero eso será sobre su propia sexualidad, porque está demostrado que sobre la femenina al parecer no conocen mucho”, comentó.

Estudios plantean que dos de cada tres mujeres no están satisfechas sexualmente o más aún nunca han sentido un orgasmo.

Los primeros años: Momentos de aprendizaje

El despertar sexual es una etapa llena de cambios físicos, sicológicos y hormonales que a veces desconciertan a las niñas. Sin embargo, en las menores de 20 años el sexo es una exploración que no se relaciona necesariamente con el afecto, por lo que la sexualidad es mucho más erotizada y genital. Están prácticamente en una etapa de aprendizaje de la sexualidad.

“Generalmente, practican el sexo por curiosidad, por lo que el elemento amor no siempre está presente. En esta etapa no siempre se cumplen con los cuidados, ya que no tienen conciencia de los riesgos si a penas tienen los conocimientos necesarios para disfrutar a su manera de la sexualidad”, comentó Zabala.

 

Sin embargo, la especialista destaca que como a los 18 años se genera un cambio y la sexualidad ya se convierte en algo más confortable y seguro, puesto que se cuenta con un proyecto de vida. Otra característica de las mujeres de esta edad es su desinhibición ante el tema sexual. “Mientras más jóvenes más desinhibidas con el sexo y con sus parejas, debido a que siempre están en busca de información”, dijo.

Los veinte y tanto años: Sexo con amor

Superada ya la primera etapa, comienza otra que se caracteriza por la búsqueda de una pareja estable y más responsabilidad, ya que hay más conciencia de las enfermedades de transmisión sexual y se va teniendo claro lo que les gusta o no antes, durante y después de una relación sexual.

“Están en pleno despertar sexual en pro del placer. Ya han tenido sus experiencias y tienen claro lo que les gusta y lo que no. Generalmente, de los 25 años en adelantes las mujeres están en busca de una pareja más estable, con quienes disfrutar lo aprendido e ir conociendo nuevas cosas y con quien mantener una vida sexual basada en el respeto y el cariño”, dijo María Inés.

 

Los treintas: ¿Todo más claro?

Durante esta etapa, los gustos sexuales ya están claros y la vida sexual debería estar en su mejor momento al contar en la mayoría de los casos con una pareja estable, con un buen conocimiento de su propia sexualidad y con una buena condición física. Sin embargo, el desarrollo laboral y económico afecta considerablemente esta etapa, ya que para muchos la sexualidad pasa a un segundo plano.

Otro factor, en esta etapa es cuando comienza a aparecer el tema de la maternidad. “Los cuidados que por años se mantuvo para disfrutar del sexo y evitar los embarazos no deseado se cambia de repente cuanto la maternidad se convierte en tema entre la pareja y es ahí donde el hombre ‘indicado’ comienza a cuestionarse con más firmeza”.

 

Otro sector de la población femenina, cada vez más común en estos tiempos, se relaciona bajo lo que se denomina el síndrome “Sex and the city”, en alusión a la serie norteamericana. Ellas, mayoritariamente, exitosas profesional, laboral y económicamente se desenvuelven en la vida íntima con cierto desapego a los estándares comunes como matrimonio, hijos y marido, basando su vida sexual en la obtención de gozo, en una especie de dar y recibir placer.

Con esto se genera un cierto quiebre generacional, entre quienes viven su sexualidad bajo los antiguos tabúes y las más jóvenes, quienes disfrutan abiertamente del sexo.

De los 40 a 50: La flor de la vida

Muchos entendidos en el tema coinciden en que la mujer alcanza su clímax de goce sexual alrededor de los 40 años. Ya conoce bien su cuerpo, reacciones, gustos y plenitudes. Es una especie de “experta” que sabe lo que quiere, cómo, de qué forma y cuándo lo quiere.

“Muchas veces en esta etapa se deja de lado el ser amante por el rol de madre, mientras para otras el tema laboral es el gran tema en sus vidas. Sea cual sea su prioridad siempre la sexualidad está al último de la lista, cuando ésta es, sin duda, la mejor etapa sexual en cuando a sus capacidades”, señaló Zabala

Agregó que, “generacionalmente por años las mujeres han aceptado su vida sexual con conformidad, aunque otras es en esta etapa cuando comienzan a exigir placer”, comentó.

 

Los cincuentas: Un nuevo despertar

Durante esta etapa los niños que en un momento captaron toda la atención de las mujeres, ya son grandes, lo que vuelve a las mujeres nuevamente a si mismas. “Una vez que los niños crecieron las mujeres vuelven a su pareja. Uno vuelve a mirar al hombre que está al lado y a encantar y encantarse con su pareja y así se comienza a retomar la sexualidad. Es un nuevo despertar sexual, pero esta vez es distinto, las mujeres ya conocen el sexo, saben lo bueno y lo malo y no quieren cometer los mismos errores”.

Además, “comienzan a decir que es lo que no les gusta, a dejar de lado esa sexualidad sumisa si fue la que han vivido anteriormente, ahora tienen todo el tiempo y la libertad para tener una vida sexual activa y placentera. Tiene todo para vivir el sexo con las mismas ganas que a los 20 años”, dijo la especialista. en sexualidad femenina.

 
Con respecto a la menopausia, Zabala comentó que el error está en que muchas mujeres le dan una connotación negativa a este proceso, lo que diminuye bruscamente su deseo sexual, aunque a veces “las ganas están, pero son ellas mismas la que se reprimen por considerarse viejas y descontentas con su físico. Debemos ver el lado bueno a la menopausia, ya que hay menos preocupaciones”.

Los 60: Todo con paciencia

De los 55 años en adelante, los hombres, a estas alturas de la vida, ya no tienen las frecuentes e instantáneas erecciones que se producen en pocos minutos. Ahora necesita de la colaboración de su compañera, pues precisa de más estímulos para producir los mismos efectos que antes, lo que provoca una relación sexual más prolongada, de contactos corporales y de mayores afectividades, algo que se asemeja más a los requerimientos femeninos.

La manera de asumir la vida sexual tiene mucho que ver con los conocimientos adquiridos sobre la sexualidad, con la mirada personal y también con la forma de ser de cada cual.

“Hay que olvidar que las relaciones sexuales son coito, sino que lo puedo pasar chancho con caricias, besos, masturbación, sorpresas y creatividad en el acto sexual, masajes, texturas y paciencia. Con todo ello tendremos una sexualidad más placentera y acorde a las condiciones físicas de la edad”, señaló.

 
Con respecto a la menopausia, Zabala comentó que el error está en que muchas mujeres le dan una connotación negativa a este proceso, lo que diminuye bruscamente su deseo sexual, aunque a veces “las ganas están, pero son ellas mismas la que se reprimen por considerarse viejas y descontentas con su físico. Debemos ver el lado bueno a la menopausia, ya que hay menos preocupaciones”.
 

Más allá de la edad

Siempre que la pareja goce de buena salud y no esté tomando medicamentos que interfieran su respuesta sexual, resulta muy estimulante para ambos, aunque sean pocas veces al mes, continuar una vida íntima activa. Es muy aconsejable para la salud y excelente para la psiquis.

Para la especialista en sexualidad, el sexo no tiene edad y mientras la salud acompañe, la sexualidad es un excelente complemento para la vida. Siempre está la necesidad y el deseo de sentirse satisfecha y feliz.

Punto Vital Noviembre 2007 ©

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