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La etapa del embarazo no es sinónimo de abstinencia sexual
 
Sexualidad y embarazo
Los nueve meses de gestación son para muchas mujeres una espera que en ocasiones impide que la vida sexual se lleve a cabo en forma normal. Creencias como las que dicen que el sexo podría incomodar a la guagua, son totalmente falsas siendo sólo ciertas contraindicaciones un freno al desarrollo de una relación íntima.
 
Carla González C.
 

La idea de molestar al feto mientras se está consolidando una relación sexual es algo que a la mayoría de las mujeres se les presenta como una inquietud durante el embarazo. Eso, sumado a las molestias propias de esta etapa, son de alguna u otra manera, un impedimento para la intimidad de muchas parejas.

Para conocer un poco más acerca del actuar sexual durante este proceso, el ginecólogo – obstetra y coordinador del área de maternidad de Clínica Vespucio, doctor Enrique Gaggero,  afirma que es totalmente posible sostener una relación de este tipo durante los nueve meses de gestación.

No obstante a lo anterior, hace hincapié en que “esto va a depender primero de que no existan contraindicaciones”, citando entre ellas los síntomas de embarazo prematuro, placenta previa, metrorragia (hemorragia vaginal proveniente del útero y no asociada al ciclo menstrual) o cuadro de infección del tracto genital, entre otras.

“Si es un embarazo normal, pueden tener una vida sexual activa sin problemas”, reitera el especialista y además manifiesta que “cada pareja, de acuerdo a su información al respecto, factores culturales y comunicación entre ellos, determinarán hasta cuándo tendrán relaciones regularmente durante esta etapa”.

A su vez, el ginecólogo – obstetra, sexólogo y director del Centro de Estudios de la Sexualidad en Chile (CESCH), doctor Christian Thomas, dice que a las restricciones impuestas por complicaciones físicas también se suman limitaciones por indicación psicológica, como es el caso de “las disforias, antecedentes de abuso, dispareunia psicológica, angustia, etcétera”.

Las relaciones sexuales durante el embarazo son totalmente normales y sólo la comunicación en la pareja es fundamental para conocer de los requerimientos de cada uno y de la forma más cómoda que les resulte llevar a cabo un encuentro íntimo.

Embarazo = ¿pérdida del deseo?

Según el doctor Gaggero, los cambios físicos que ocurren en la mujer “pueden hacer más difícil el tener relaciones”, pero al mismo tiempo sentencia que lo anterior no implica que el realizarlas sea imposible.

Al respecto menciona que durante los tres primeros meses de gestación, “las náuseas, vómitos y el cansancio que sienten (las mujeres), hacen que el interés sexual esté reducido”. Luego, describe al segundo trimestre como una etapa donde el malestar va disminuyendo, pero “el cambio del aspecto físico, así como el temor infundado de dañar al bebé también conspiran en disminuir la libido”, menciona.

Finalmente, el especialista se refiere a los últimos tres meses de embarazo diciendo que es la etapa más difícil para concretar relaciones sexuales, esto debido al “importante volumen abdominal y la mayor congestión pelviana”, además de – en algunos casos – la aparición de algunas patologías.

Frente a la posible pérdida del deseo sexual por parte de las mujeres encinta, el doctor Thomas sentencia que se trata de un tema “muy variable” y que mientras se observa a algunas mujeres “con aumento desmedido del deseo”, también habrá otras con “baja” de éste e incluso “abolición”.

En este mismo contexto, el ginecólogo de Clínica Vespucio afirma que las causas en el descenso de la libido están relacionadas a “cambios hormonales y más que nada psicológicos” y que por el contrario, las ganas de tener relaciones sexuales se deberá a que el “aumento de la congestión pelviana y la circulación en la zona genital”, lograrían una mejor estimulación en este periodo.

¿Y qué pasa con el deseo en el hombre? Al respecto el director del CESCH manifiesta que en general, la disminución del deseo en el hombre “tiene que ver con temores y complejos inconscientes de fantasmas en relación a la mujer - madre”.

Para el especialista, en nuestro país este complejo “es intenso y es una de las causas de dificultades de pareja”, pues explica que el hombre suele “partir a la mujer en dos: la amante; sexual y erótica y la madre; gestante y asexuada”.

La exploración del hombre

El doctor Enrique Gaggero comenta que lo más importante durante esta etapa es la comunicación que logre sostener la pareja. Relevante será entonces el hecho de que ambos estén en común acuerdo de lo que quieren realizar, además de que por supuesto, sus encuentro sexuales surjan como algo espontáneo y no obligatorio. “No seguir el concepto de hacerlo por cumplir”, manifiesta el especialista.

En cuanto al hombre y el rol que debe desempeñar, el médico cuenta que su tarea será la de “explorar todas las posibilidades para satisfacer a su pareja”. Esto, dice, lo logrará mediante la comunicación permanente con su mujer, manifestando siempre lo que desea y cuándo lo desea.

Esta actitud los ayudará sobre todo con los distintos estados de ánimo por los cuales transita la mujer embarazada y que según las palabras del profesional, “son a veces muy cambiantes”. “El descubrir lo que cada uno va queriendo en ese momento, da la posibilidad de no transformar la actividad sexual en algo rutinario”, sentencia.

 

Por su parte, el doctor Christian Thomas menciona que además de “brindar protección, refugio y seguridad”, el hombre debe ocupar el lugar de “hombre y padre, para así asegurar un producto sano”.

En esta misma línea, asegura que es de suma importancia que la mujer sienta la confianza de contar con el apoyo masculino “y no con un hijo más” y es por eso que reafirma la idea de que en lo sexual “deben procurarse una adecuada estimulación y acuerdo de frecuencia y posiciones para evitar el dolor o temor” frente a esta experiencia.

El sexo durante el embarazo también trae consigo algunos mitos. Entre ellos, el doctor Enrique Gaggero enuncia:

- Es falsa la idea de que tener relaciones con penetración sexual es peligroso. “No existiendo contraindicaciones, no hay problema”, asevera.

-  “El bebé está protegido en el útero”, así es que no percibe las relaciones sexuales y por lo tanto no le molesta, como se piensa.

- Es verdadero que el orgasmo puede producir contracciones. Sin embargo, éstas son “generalmente transitorias y leves”. No producen daño al feto.
Frente a esta misma aseveración, el doctor Thomas dice que “a pesar de ser en teoría cercano a la verdad, en la práctica clínica no se observa esta relación”, salvo en mujeres que se encuentran con síntomas de aborto o de parto prematuro.

El sexólogo Christian Thomas dice que otro de los mitos es pensar que “el deseo sexual no es propio de las gestantes”. Al respecto enuncia que el apetito “no depende de esta condición” y reitera que incluso puede aumentar mucho durante esta etapa.

- No hay evidencia que avale la idea de que el sexo pueda producir la pérdida del embarazo. 

- También es falsa la idea de que la guagua pueda percibir la actividad sexual de la madre.

- El hecho de que el niño se inquiete mientras la mamá está teniendo relaciones sexuales, no significa que esté incómodo, sino que se trata de movimientos normales, los que según el ginecólogo de Clínica Vespucio, “ocurren muchas veces como un reflejo”.

¿Cómo ponerse cómodos?

Durante el embarazo, quizás una de las mayores preocupaciones es la búsqueda de posturas confortables que no incomoden a la pareja al momento de intimar.

Según el portal babysitio.com, algunas de ellas son:

1) El hombre sobre la mujer, sin cargar todo su peso sobre el abdomen de su pareja.

2) Si la mujer se posa encima del hombre es una de las posiciones más cómodas, pues de esta forma es capaz de controlar cosas como “su peso, el grado de la penetración y la intensidad del acto sexual”.
3) Si la penetración se realiza de lado también puede resultar muy cómodo, ya que de esta forma se puede lograr “una distribución pareja del peso y una penetración no muy profunda”.
4) Al penetrar desde atrás, el hombre puede controlar más fácilmente el ritmo y grado de la penetración.

Punto Vital Mayo 2009 ©

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