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Menor frecuencia en las relaciones sexuales, pero con mayor contenido y significado
 
Con licencia para amar
No por pertenecer al grupo de la tercera edad, los adultos mayores van a prescindir de una vida sexual activa. Siempre ha existido el mito de los abuelitos asexuados, pero según los especialistas aquella aseveración sólo pertenece a un prejuicio creado por la sociedad.
 
Carla González C.
 

La imagen mental que podemos tener de la vida sexual de dos personas ancianas puede resultar extraña y hasta chocante para cualquiera de nosotros. Y es que estamos acostumbrados a tener a los adultos mayores en una categoría distinta, viéndolos amorosamente sentados en una silla mecedora, cocinando galletas o siendo visitados por sus nietos durante los fines de semana.

Todo esto corresponde a un prejuicio creado por nosotros mismos, el que finalmente constituye un silencio por parte de estos protagonistas, quienes en su gran mayoría omiten el tema incluso con sus médicos, especialistas que por otro lado no indagan lo suficiente, pues algunos de ellos también tienen la creencia de que no existe la sexualidad durante la vejez.

Según el doctor Domingo Castillo Solís, geriatra de la Clínica Santa María, “en la medicina geriátrica, la sexualidad en la vejez pertenece al grupo de ámbitos o patologías no reportadas. No se cuenta y el médico no las pregunta, develando su ignorancia o prejuicio”.

En cuanto a datos entregados por estudios, Castillo afirma que existe una disminución en los encuentros sexuales de los ancianos entre la octava y la novena década. No obstante, está claro que las prioridades cambian y el concepto de la sexualidad plena es entendida bajo términos de calidad y no de cantidad como lo pueden vivir personas entre los 16 y 25 años, edades donde se manifiesta la mayor cantidad de estos encuentros.

“Existe y es una gran preocupación en ellos. Cambia en forma cualitativa y cuantitativa, es  diferente la frecuencia, su intensidad, etcétera. Sin embargo, está provista de un mayor contenido y significado de ese encuentro, el cual suele ser más satisfactorio. Por lo mismo, es más maduro y trascendente que en parejas jóvenes”, remata el médico.

Tener una vida sana, interés y un compañero sexual, son las condiciones que se presentan ante una persona de la tercera edad al momento de tener una vida sexual activa. En cuanto a ‘dejar de lado’ el tema de las relaciones íntimas, Castillo comenta que esto es variable, pues es “incomparable la proporción de mujeres viudas con respecto a los hombres en la misma situación”.

En ese sentido el geriatra menciona que cierto grado de autonomía permitirá el libre desenvolvimiento en una relación sexual y que en ese tema las mujeres llevan la delantera debido a que son más preocupadas del tema, más directas y con mayor iniciativa que los hombres en aquella etapa de la vida.

A paso lento pero seguro

Al parecer el tema les importa y mucho. Esto se desprende de las consultas que realizan las personas de la tercera edad y que tienen mucho que ver con dudas, temores y prejuicios sociales y culturales que aún se mantienen en el tema de la sexualidad. Estas dudas, según el geriatra, se extienden luego de algunas sesiones porque los médicos no  suelen preguntar por estos temas a la hora de la consulta.

El doctor Domingo Castillo nos cuenta que las interrogantes más frecuentes, en el caso de los hombres, están relacionadas con la disfunción erectiva y la supuesta pérdida de la virilidad por tratamientos de afecciones prostáticas. En las mujeres en cambio, las consultas vienen de la mano de la disminución del deseo o líbido y también con el dolor o dispareunia, esto último relacionado con la falta de lubricación vaginal.

 

Sería redundante mencionar que durante la tercera edad, las personas están más propensas a sufrir enfermedades que afectan tanto a su organismo como a sus relaciones interpersonales. En ese sentido, existen algunas patologías que pueden alterar la vida sexual de una pareja, pero en las que siempre existirán formas de proceder, ya sea de manera física o farmacológica.

Al respecto, Castillo afirma que la diabetes es una de las enfermedades que produce algunos trastornos sexuales específicamente en la disfunción en la erección de los hombres. El geriatra se refirió además a la enfermedad coronaria y los accidentes vasculares, estos últimos pueden producir trastornos neurológicos locales - en los órganos genitales – y pueden incidir en la percepción, sensación táctil, inmovilidad, depresión, etcétera.

En síntesis, la sexualidad en los adultos mayores es uno de los procesos que quizás se vive mejor dentro de la existencia del ser humano. Una vida saludable, acompañada de una pareja y la convicción de tener aún el derecho a relaciones sexuales activas y plenas son los ingredientes para continuar gozando durante la última etapa del camino.

Algunos de los mitos y falsas creencias que contribuyen a la desvalorización de la vida sexual en la tercera edad son:

- Las desviaciones sexuales son más frecuentes en la vejez.
- La actividad sexual es mala para la salud, especialmente en la vejez.
- Es indecente y de mal gusto que los ancianos tengan interés por la sexualidad.
- Actitudes ante la vida sexual de los mayores: censura, miedo, sorpresa, risas y chistes.
- En la menopausia termina la vida sexual.

- Las personas de edad no son sexualmente deseables, no tienen deseo sexual y no son sexualmente capaces.

Punto Vital Febrero 2008 ©

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