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El parto humanizado está cautivando cada vez a más mujeres
 
Volvamos a lo natural
Ciertamente la idea es que una guagua nazca y no “que la nazcan”, proceso que se puede ver habitualmente en los partos realizados en los centros hospitalarios. La vuelta a la humanización del nacimiento, ha hecho que muchas mujeres busquen tener a sus hijos en casa, rodeados de sus conocidos y su ambiente natural.
 
Carla González C.
 

Al parecer es un hecho que con paso del tiempo y los avances de la tecnología los seres humanos nos hemos de alguna u otra manera adormecido frente a las situaciones y experiencias, sean estas consideradas banales o tan profundas como la llegada de un nuevo ser.

Y es que dar a luz hoy es casi un trámite más donde se dejan de lado muchas sensaciones que son parte inherente de esta experiencia y que al parecer se ven bloqueadas por factores que no siempre van acorde con la mujer y sus expectativas con respecto a la forma en que desea ayudar a su hijo a venir al mundo.

La matrona Marta Ocampo (www.daraluz.cl) diversificó su labor profesional atendiendo partos naturales tanto en clínicas como en hogares. Según su experiencia cuenta que entre los beneficios más importantes de dar a luz en el hogar está la intimidad que posee este espacio. “La mujer se siente a gusto, protegida en el ambiente que ella y su familia han creado para este vital trance”, manifiesta.

A raíz de esta cualidad que pareciera ser muy simple, comenta que este tipo de ambiente “se traduce en partos más fluidos y gozosos”, donde no sólo la madre se ve beneficiada, sino también su hijo, ya que “el proceso de apego es respetado” y por lo tanto, “el niño llega a su ambiente conocido de olores, sonidos, flora bacteriana”, etcétera.

La antropóloga social Michelle Sadler escribió en su tesis “Así nacieron a mi hija” acerca del parto humanizado diciendo que éste implica que “el control del proceso lo tenga la mujer, no el equipo médico”, esto último muy común en la mayoría de los centros hospitalarios.

Por su parte la matrona de Clínica Antofagasta, María Báez, coincide mencionando que “los partos atendidos en domicilio serían lo ideal, tanto para el bebé como para la familia” y explica su aseveración diciendo que con ello, existen un conjunto de factores que disminuyen gracias al entorno. “Psicosocial y emocionalmente se reducen muchos factores de riesgo gracias al apego”, dice citando como ejemplo el maltrato infantil.

Coartando emociones

A pesar de que los centros hospitalarios son concebidos como lugares seguros y desde dónde sólo podemos obtener salud y recuperación, existen deficiencias de las que hoy las personas están tomando conciencia.

En relación a los partos, Marta Ocampo menciona que esta acción “se asiste con procedimientos estándar”, lo que claramente deja de lado la individualidad de la mujer y sus maneras particulares de expresarse frente a este acontecimiento.

“Cada mujer tiene su propia forma de emocionarse y de responder ante lo que su cuerpo está viviendo”, asevera y añade que de esta manera, “hay mujeres que tienen procesos lentos, tímidos y pausados; otras veloces y volcánicos”, sensaciones que no son tomadas en cuenta, importando sólo que la intervención demore “lo más cercano a la norma” y nada más.

Así y mientras Marta Ocampo menciona que “las mujeres son desautorizadas e infantilizadas a la hora de parir”, María Báez admite que “falta conciencia, tanto de los equipos médicos como de las futuras mamás”, esto en cuanto al parto natural se refiere.

Lo anterior puede verse expresado concretamente en el considerable aumento en el número de cesáreas que se realizan, algunas programadas con mucha antelación y sin que necesariamente se requiera de ellas. “Actualmente nuestro entorno social está preocupado de otras cosas y no del compromiso por mantener unida a la familia”, reconoce la matrona de Clínica Antofagasta.

En esta misma línea, Marta Ocampo afirma que la pérdida de naturalidad en el proceso de dar a luz se refleja en procedimientos específicos como por ejemplo la aceleración de los alumbramientos. “En general en las grandes maternidades, los nacimientos son acelerados con oxitocina sintética, donde la mujer está en una cama monitorizada en forma constante, lo que impide adoptar posiciones cómodas y la deambulación libre, cosas que están probadas como una excelente herramienta”, cuenta.

Marta Ocampo afirma que existen algunos “mitos” que utilizan los médicos para preferir la cesárea por sobre el parto natural. Algunos de ellos, dice, tienen que ver con “el diagnóstico de pelvis estrecha, el embarazo prolongado y la dilatación estacionaria”, todos ellos “diagnósticos que deben ser evaluados con calma antes de indicar cesárea”, menciona.

La matrona manifiesta además que “la separación de la madre de su familia ejerce una influencia negativa sobre el desenlace del parto”, agregándose esto a los múltiples factores que hacen de este normal proceso, un procedimiento que termina la mayoría de las veces en cesárea.

Es por esto y mucho más que María Báez recalca que el alejamiento de lo natural que se ha contemplado en los centros hospitalarios es algo que “ciertamente se ha observado” y por esta razón estas instituciones están trabajando actualmente para volver al parto humanizado.

El lado B de la anestesia

A pesar de que la utilización de la anestesia en los partos es un procedimiento rutinario que no suele cuestionarse, hay quienes aseguran que el o los medicamentos que la contienen podrían ser perjudiciales a largo plazo para el niño.
 
Así lo comenta la matrona Alejandra Becerra, quien sostiene que existen estudios que hablan acerca de cómo inciden medicamentos como el fentadyl o el óxido nitroso en la posible adicción a las drogas que puede presentar el individuo durante su adultez.

“La anestesia en el parto tiene más riesgo de drogo-dependencia en el adulto”, sentencia la especialista, quien comenta que este tema es presentado en una investigación realizada en Holanda, país que por cierto maneja los partos naturales y realizados en casa como un proceso institucionalizado.

 
Y a pesar de que Alejandra sostiene que en el parto en sí “las dosis de anestesia no traen complicaciones”, hay que estar consciente que sus componentes son drogas y por lo tanto generarán de todas formas un efecto sobre el organismo de la madre y también de su hijo. “El fentadyl es un medicamento estupefaciente que los drogadictos usan, por ejemplo, para levantar el ánimo y que en el parto produce analgesia y sedación”, sostiene.

Alejandra Becerra dice que si bien la anestesia entrega un beneficio a la madre que está por dar a luz porque la aleja del dolor, advierte que estos medicamentos traspasan la placenta y llegan al feto, donde si bien aún “no hay estudios comprobados que digan que esto es malo, tampoco nadie dice que no sean dañinos, usándolos de todas formas como parte de la rutina”, apunta.

Otra de las consecuencias negativas que pueden suceder en el alumbramiento es en palabras de la matrona la iatrogenia (alteración dañina del estado del paciente producida por el médico), “cuando sin querer y a través de un procedimiento, se produce o un estancamiento del parto o que éste pase a cesárea, esto porque la anestesia – como es un vasodilatador fuerte – produce hipotensión materna y en algunos casos eso repercute en el feto, a quien se le produce una hipoxia y una baja de presión fetal”, advierte.

Complicaciones caseras

A pesar de todos los beneficios antes descritos, parir en casa también puede tener complicaciones que deben ser atendidas a tiempo y en forma profesional.

Frente a esto, la matrona de Clínica Antofagasta afirma que el concepto de seguridad está basado “en los medios con que se cuentan para la atención”, además claro de la capacidad de asumir los riesgos que puedan ocurrir en el momento. “Como en el domicilio no existen dichos recursos, no es seguro y por lo tanto los que no tendrían problemas serían sólo los partos totalmente naturales, cosa que no se puede predecir”, indica.
 

María Báez afirma que algunos de los recursos con los que se debe contar en caso de emergencia son el banco de sangre, un pabellón y anestesia. De haber una complicación que no se pueda controlar, “podría incluso existir muerte materna o fetal”, recalca.

Marta Ocampo por su parte es enfática al decir que se trata de “un mito occidental” el considerar al parto como una emergencia médica. Al respecto menciona que “todos los procesos dan señales con antelación de complicaciones” y por lo tanto – según sus palabras – “existe tiempo para corregirlas, tanto en la casa como en un centro de mayor complejidad”.

Es por esto que se requiere de profesionales especializadas en el tema, matronas o “parteras” que tengan la capacidad de poder asistir la situación en forma eficaz. Al respecto, la especialista dice que algunos de los conocimientos que se deben manejar tienen relación con la psicología (pues el vínculo mujer-matrona es clave), donde la paciente se sienta “apoyada y segura”.

También afirma que la preparación es tan importante como el alumbramiento, por lo que trabajar los temores y desarrollar la confianza es fundamental. También el “compartir la mirada del cuerpo interrelacionado a las emociones y pensamientos”, ayudarán a conseguir mejores resultados.

“Además, la matrona debe aplicar muchas veces técnicas no tradicionales de asistencia; maniobras ancestrales para mejorar la posición del bebé y de ayuda para calmar el dolor”, cuenta.

De esta manera, reitera que el parto natural y realizado en casa debe ser concebido como un evento natural (en el que incluso no se utiliza ningún tipo de fármacos), resaltando que todo esto podrá llevarse a cabo siempre y cuando la mujer no presente ningún tipo de patología.

Punto Vital Diciembre 2009 ©

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