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El virus Papiloma incrementa el riesgo de padecer cáncer cérvico uterino
 

La detección del virus Papiloma

El virus Papiloma puede presentarse de muchas formas, siendo las más frecuentes las verrugas que aparecen en las manos y las que se presentan en los genitales, vía transmisión sexual. Esta última es una de las causas que inciden en la aparición de cáncer de cuello uterino, una de las muertes más comunes actualmente entre las mujeres.
 
Carla González C.
 

Existen más de cien genotipos del virus Papiloma, por lo que sus formas de manifestación pueden ser variadas y tan reconocibles como la aparición de una verruga común en la mano y tan “silenciosas” como las secreciones emitidas a través de los genitales, éstas últimas contraídas a través de relaciones sexuales con personas que poseen la enfermedad.

De la gran cantidad de genotipos que posee este virus, un número significativo es el que se contrae a través del contacto sexual. Por esta razón, una vez más se vuelve importante recalcar que la responsabilidad en este tema es primordial para prevenir infecciones y sobre todo si se trata de personas que padezcan este virus, pues el contacto directo y el desconocimiento son las mayores causas de este traspaso.

La viróloga de la facultad de medicina de la Universidad de Chile, Vivian Luchsinger Farías, afirma que en el caso de la transmisión sexual del virus Papiloma, “el contagio se ocasiona cuando se entra en contacto con alguien que está excretando el virus en las secreciones genitales o que tiene una lesión, una verruga propiamente tal”.

Además de ser una fuente de contagio entre una pareja, la vía sexual también será nociva para los niños al momento de nacer. La especialista menciona que al pasar por el canal vaginal infectado de la madre, “pueden adquirir el virus tragándoselo, produciéndoseles tumores que se alojan en la laringe. Estos tumores son complicados porque crecen mucho e incluso pueden llegar a producir asfixia” sentencia.

Como se trata de un virus que ataca silenciosamente y que por lo tanto no posee síntomas, Luchsinger manifiesta que hay vías para identificar al Papiloma, el que en mujeres se trata de la mayor causa de cáncer de cuello uterino. Será entonces a través del examen del Papanicolau donde se podrá identificar si el virus está alojado dentro del organismo femenino.

Un virus que altera

No todos los pacientes pueden recuperarse de la infección producida por el virus Papiloma. En estos casos, la invasión llega a ser tal que la proliferación se vuelve sin control, transformando las células del organismo, las que luego crecerán hasta convertirse en tumores que pueden incluso extenderse hacia otros tejidos.

Al respecto, la viróloga de la facultad de medicina de la Universidad de Chile manifiesta que el camino que el virus Papiloma recorre hasta convertirse en cáncer de cuello uterino puede ser muy largo antes de manifestarse la enfermedad. “El virus Papiloma tiene distintos mecanismos con los cuales establecer el cáncer. Hay varias proteínas del virus que interfieren con el control de la proliferación de las células, alterándolas e integrar su DNA – su genoma - en el de la célula”.

Para tratar a aquellos pacientes a quienes se les detecta el virus, la especialista cuenta que hay varios tratamientos, pero que ninguno es ciento por ciento eficaz. “Depende de lo que se encuentre”, afirma Vivian Luchsinger y prosigue contando que si mediante una muestra de tejido se ve sólo una infección de células, puede procederse a través de la crioterapia, utilización de frío para quemar la zona afectada.

En lo anterior, se requiere que la terapia de frío elimine hasta la última célula basal infectada, pues de quedar algún resquicio del virus, su propagación será inminente.

En lo anterior, se requiere que la terapia de frío elimine hasta la última célula basal infectada, pues de quedar algún resquicio del virus, su propagación será inminente.

Por último, la viróloga comenta que la administración de la vacuna del virus sería una muy buena forma de prevenir las infecciones en las mujeres. La administración de ésta,  se realiza a mujeres no infectadas y de edades entre 10 a 12 años, pues serán las niñas que aún no han iniciado su vida sexual, las mejores pacientes para retener la propagación de la enfermedad.

A pesar de esto, la especialista menciona que el alto costo de la inoculación sería un freno para una eventual campaña de vacunación.

 

Punto Vital Julio 2008 ©

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