Alimentación En Forma Cuerpo y Mente Salud Estética Sexualidad Emprendedores Suscríbase
+ SEXUALIDAD

 
 
La calidad de vida incide en el síndrome de ovario poliquístico
 
Un problema reservado para las jóvenes
El síndrome de ovario poliquístico es una patología común entre las mujeres de edad premenopáusica. Asociado con la infertilidad, la obesidad, la resistencia a la insulina y la diabetes, esta enfermedad puede afectar a mujeres adultas, adolescentes e incluso en ocasiones también a las que viven el periodo prepuberal.
 
Carla González C.
 

No se sabe a ciencia cierta por qué ocurre el síndrome de ovario poliquístico (SOP) ni por qué afecta a algunas y a otras no. Lo cierto, es que esta patología le ocurre a muchas mujeres durante la etapa premenopáusica e incluso antes. Luego de eso no hay posibilidad de presentar este tipo de cuadro.

Y así como no se sabe su origen, entre la población femenina al parecer tampoco hay mucho conocimiento acerca de la enfermedad, esto pues mientras algunas tienen la certeza de que “muchos quistes” en los ovarios pueden disolverse fácilmente, otras creen que basta con tener uno para encender la alarma e iniciar un tratamiento.

¿Sólo un quiste es indicio de SOP?, ¿es cierto que este síndrome es la antesala de la infertilidad?, ¿ser obesa, diabética y tener en general una mala calidad de vida afecta el desarrollo de la enfermedad, empeorándola?
 
Según el artículo “Síndrome de ovario poliquístico: la importancia de establecer su diagnóstico”, publicado en la Revista Médica de Chile en 2001, esta patología “es una disfunción endocrino-metabólica de alta prevalencia (5-10%) en la mujer premenopáusica, de etiología incierta y que se encuentra en estrecha asociación a resistencia a la insulina y a la diabetes tipo 2, las que suelen presentare precozmente”.

El ginecólogo, obstetra y jefe de la Unidad de Reproducción Humana de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC), doctor Alejandro Manzur Yanine, enfatiza en que es importante saber cuándo una mujer tiene síndrome de ovario poliquístico y cuándo tiene “quistes en los ovarios”, ambas cosas muy diferentes entre sí.

Para saber primero qué es un quiste, el doctor Manzur dice que son folículos que quedan a mitad de camino, es decir, que no terminan ovulando. “Todos los meses hay un ciclo menstrual cuyo objetivo es reclutar un folículo dominante; los otros quedan en el camino y no alcanzan a llegar a la ovulación y se atrofian, achican, etcétera”, dice.

En este contexto, menciona que cuando se está en presencia del síndrome de ovario poliquístico, “rara vez llega un folículo a ovular y van quedando en el camino múltiples de ellos de tamaño intermedio (miden menos de 12 milímetros) y eso es lo que se ve en la ecografía”, comenta.

Con esto, el médico indica que el SOP “es una condición crónica endocrino-metabólica en la cual una de sus características es tener la morfología de ovario poliquístico en los ovarios, es decir, que en la ecografía se puedan ver múltiples quistes rodeando a uno o finalmente a ambos ovarios”.

Por esta razón agrega que para que se dé el diagnóstico de síndrome “se necesita al menos otros síntomas como el hiperandrogenismo (aumento en la producción de andrógenos, lo que causa entre otras cosas exceso de vello, cutis graso y acné) o la alteración en la ovulación. Por lo tanto, se requieren dos de estas tres condiciones para ser diagnóstico de ovario poliquístico; no basta con la presencia de quistes”, sostiene.

 
Las adolescentes lideran el ranking

En relación al tipo de paciente que está más propenso a tener SOP, el doctor Manzur afirma que “el caso más evidente es el de las adolescentes donde aproximadamente el 70% de ellas tienen aspectos de ovario poliquístico, pero no tienen el síndrome porque les faltan las otras dos condiciones” antes nombradas, o sea, el exceso de hormona masculina y la falta de ovulación.

Frente a la posibilidad de que estos quistes puedan efectivamente deshacerse por sí solos, el especialista dice que esto puede suceder en los casos donde hay quistes únicos, tratándose de una condición que ocurre periódicamente.

La otra, añade, es cuando la mujer acude a una ecografía días después de haber ovulado. Allí, “es normal tener un quiste de cuerpo lúteo que con el tiempo – dos o tres semanas – va haber desaparecido”, cuenta.
 
 
Es por lo anterior que el ginecólogo advierte que hay que tener mucho cuidado al denominar “quiste” a cualquier cuerpo extraño y por eso enfatiza en que “lo ideal es que cuando una mujer acuda a hacerse una ecografía de control, lo haga al inicio de su ciclo menstrual, ojalá menstruando, ya que es el momento en que tiene menos riesgo de tener quistes”.
 
La calidad de vida también influye

Algunos de los aspectos que deben destacarse en el síndrome poliquístico son en primer lugar, el hecho de que ésta es una patología con una fuerte base genética, por lo tanto las probabilidades de que este diagnóstico viaje por generaciones son altas.

Por otro lado, hay también una alta insulino resistencia. Al respecto, el ginecólogo obstetra dice que “más del 50% de las pacientes posee esta condición pre diabética, lo que se ve agravada por la obesidad”, dice.

A pesar de lo anterior, señala que la obesidad no es propia del SOP, esto porque también hay mujeres que lo padecen y que tienen un peso corporal normal. Sin embargo, el sobrepeso de igual manera se presenta como un patrón recurrente en estas mujeres.

El tipo de obesidad también es relevante y al respecto, el doctor Manzur dice que aquí predomina el tipo “centrípeta o más bien androide (masculina) donde la obesidad se concentra en la cintura y por lo tanto predomina su desaparición. Ése es el patrón típico de la mujer que tiene obesidad insulino resistente”, explica.
 
Otras características que hacen apreciar a una persona con resistencia a la insulina son la acantosis nigricans, pigmentación más oscura de la piel que se da en las zonas donde se forman pliegues como las axilas y la zona inguinal. Otro patrón son los acrocordones, también llamados “lunares de carne” que aparecen alrededor del cuello.

En cuanto a la posibilidad de que la mujer con este síndrome sea una posible paciente por infertilidad, el especialista menciona que “si una mujer deja de ovular, lo más probable es que tenga un trastorno reproductivo. Entonces, si esa mujer con ovario poliquístico desea un embarazo su tratamiento será distinto a si no lo desea, pues va a requerir de medicamentos para inducir la ovulación”, manifiesta.

Para las que no buscan un embarazo, el doctor Manzur menciona que también requieren de tratamiento, pues al no ovular en forma periódica padecen de exceso de estrógeno, lo que a la larga puede provocar daño en el endometrio e incluso un posible cáncer.

Frente al cuidado en los hábitos de vida, es decir tener una buena alimentación, realizar actividad física y mantener un peso saludable, asegura que “son una buena arma terapéutica. Bajar de peso es muy recomendable porque a veces basta sólo con disminuir un 10% del peso corporal – en pacientes con sobrepeso u obesidad - para restablecer los ciclos ovulatorios y además reducir la resistencia a la insulina”, señala.

En cuanto a la dieta, menciona que la alimentación más que restrictiva en términos calóricos, debe contemplar restricciones con respecto a productos con alto índice glicémico como los hidratos de carbono, pues de ellos se obtiene la mayor fuente calórica rápida y eso produce una descarga veloz de insulina.

Por lo tanto, las papas y otros tubérculos como la zanahoria y la betarraga; los alimentos refinados, frutas muy dulces como la piña, las uvas, la chirimoya y la papaya, están contraindicados para estas mujeres.
 
“Los anticonceptivos enmascaran los síntomas”

Frente a la posibilidad de que las píldoras anticonceptivas potencien el SOP, el doctor Manzur es categórico al decir que se trataría de un mito que bien vale la pena aclarar.

Según sus palabras, hay muchas mujeres que le atribuyen a estos fármacos la imposibilidad o dificultad de embarazo luego de dejar de tomarlas. Sin embargo, comenta que en muchos casos son estas mismas píldoras las que se recetan para regular sus ciclos menstruales, por lo que las califica como “un buen medicamento”.

Frente a la posibilidad de que la pastilla cubra el problema de base, el doctor Manzur reconoce que “enmascaran los síntomas”, pero enfatiza en que es “un buen tratamiento para el hiperandrogenismo, para el exceso de vello, acné, cutis oleoso, para regular la frecuencia menstrual, etcétera”.
 
Punto Vital Abril 2011 ©
 
Artículos Relacionados