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La sexualidad durante el climaterio no debiera ser diferente a otras etapas de la vida
 
La menopausia, una etapa para disfrutar

Llegar al climaterio es para muchas mujeres sinónimo de una disminución en su femineidad. Sin embargo, el término de la menstruación no debiera significar un cambio en la relación de pareja, al contrario, muchos postulan que ésta es una oportunidad para disfrutar aún más de la sexualidad.

Carla González C.

“Muchas mujeres creen erróneamente que terminada su función reproductiva se pierde, también, la función sexual”, dice la geriatra de Clínica Las Condes Adela Herrera, quien en 2003 publicó en la Revista Chilena de Obstetricia y Ginecología el artículo “Sexualidad en la vejez: ¿mito o realidad?”.

La especialista menciona además en aquel texto que según los estudios realizados en torno al tema, se ha podido observar que “la sexualidad permanece sin muchos cambios. La respuesta sexual física a la estimulación se mantiene a pesar de los cambios de la posmenopausia”, los que según comenta pueden obviarse “con administración de hormonas femeninas”.

Lo anterior puede que sea un alivio para muchas mujeres que conscientemente o no, tienen a la menopausia como el término no sólo de “la regla”, sino que además de su ser mujer y de todas las características que posee el género femenino cuando se habla de la sexualidad y las relaciones con la pareja.
 
Si bien durante el climaterio el cuerpo de las mujeres pasa por algunos cambios que podrían afectar su desempeño sexual (dispareunia o coito doloroso, atrofia vaginal con disminución de la lubricación de la mucosa, posible disminución del deseo sexual –para algunos, un mito - y la incontinencia urinaria, algunas de ellas), lo cierto es que cada una lo vive de manera individual y esto no tiene por qué ser un impedimento para una sexualidad totalmente saludable.

Para la matrona Claudina Molina Yáñez, el climaterio “es un periodo más dentro del ciclo femenino donde el sistema hormonal no se descompone, sino que se empieza a ajustar de otra manera” y como toda nueva etapa, asegura que debe ser tomada con tranquilidad. “Cada mujer debe vivirlo a su manera”, asegura.

Según sus palabras, algunos cambios que se dan en este caso en el ámbito fisiológico, se observan en las mucosas, las que durante este periodo se colocan más delgadas y frágiles. “Recordemos que el aparato genital externo femenino está recubierto de ellas y este cambio hace que la relación sexual sea distinta, pero no necesariamente disfuncional”, dice.

Es por eso que resalta que en esta etapa – tal como sucede en la tercera edad – “importa más la relación afectiva que la coital” y agrega que en esta fase, un número de mujeres “se siente desvalorizada posiblemente por haber concluido su etapa reproductiva (ya no hay
ciclo menstrual, por lo tanto no existe ovulación), pero hay que destacar que este sesgo ha ido modificándose en la medida en que la mujer ha ido incursionando en todos los ámbitos del quehacer, demostrando que su capacidad como persona es integral y similar a la del hombre”.

Al respecto sostiene que “la sexualidad es tan valiosa y natural que puede sobrevivir perfectamente sin reproducción” y en ese sentido afirma que “para que una relación funcione bien en el ámbito sexual, tiene que haber una aceptación mutua porque en esta etapa, tanto el hombre como la mujer están pasando por cambios muy importantes y paulatinos y si esa pareja se ha mantenido unida por un tiempo considerable, lo irán asumiendo tan lentamente que al final los irán aceptando casi sin darse cuenta”.

Cambios en el ritmo

Con respecto a los cambios que se pueden apreciar en la relación sexual durante el climaterio y post menopausia, Claudina opina que el énfasis debe ponerse en la estimulación de la libido (propia y de la pareja) y en los juegos sexuales previos a la penetración, la cual no es siempre imprescindible para la satisfacción plena, ya que cada pareja irá buscando y encontrando sus zonas de placer para alcanzar el orgasmo.

Según cuenta la matrona, el ritmo de todas estas etapas cambia y esto no tiene que ver exclusivamente con la menopausia, sino que con el ciclo de vida que hombre y mujer están viviendo. “Las personas de sesenta o más años, tienen toda su fisiología funcionando de diferente manera y la sexual está incluida”, asevera.
 

De allí es que seguramente surgen mitos e ideas erradas con respecto a los problemas, trancas y frustraciones que pueden ocurrirle a la mujer que durante el climaterio puede verse afectada en cuanto a relaciones íntimas se refiere. En ese contexto, la matrona dice que existen algunas aseveraciones que de verdad no tienen mucho y que es preciso conocer sobre todo para no sentirse “excluida” del ámbito sexual.

La más importante es aquella que se refiere a la disminución o pérdida de la libido o deseo sexual. Al respecto Claudina asegura que éste “no siempre disminuye, sino que se vuelve más lento y menos exigente”. Por lo tanto afirma que este deseo “se mantiene a pesar de que socialmente es casi reprochable porque aún se ve al adulto mayor como alguien asexuado”.

En esta misma línea, cuenta que la libido durante la etapa del climaterio y claro, después durante la tercera edad, “se alimenta de otra forma”, es decir, “con más preocupación por la ternura y el contacto con la piel y con menos vehemencia como sucede en la juventud”.
 
Actitud sana

La relación que tiene la mujer con su periodo menstrual varía según cómo ha vivido esta experiencia a lo largo de su vida. Es así como mientras algunas sólo quisieran deshacerse de este “inconveniente”, otras considerarán esta experiencia como un regalo divino que vale la pena proteger.

Para Claudina Molina sin embargo, es común que al llegar la menopausia, muchas mujeres “sientan que su femineidad disminuyó a extremos importantes porque muchas veces es ella misma quien liga su ser mujer a la menstruación”, cosa que no ocurría en todas, pues según comenta hay algunas que se desligan de lo anterior, “se auto valoran mucho más y no están dependiendo de la genitalidad para sentirse femeninas o valiosas”.

Viéndolo desde un modo más positivo, la matrona opina que tener la última regla puede ser considerada como “nuestra liberación del embarazo no deseado y de esos días en el mes en los que tenemos que adoptar un montón de conductas especiales”. Para ella entonces, lo ideal es enfrentar este nuevo ciclo – el climaterio – con una actitud sana y no pasarse los días negando este hecho.

“Las mujeres se privan de disfrutar este periodo, se sienten viejas y sin la capacidad de seguir planificando. Creo que lo que debieran tener es una actitud sana con respecto a lo que significa la menopausia porque a esta edad, son muchas las que tienen sus proyectos cumplidos y sus metas logradas y muchas veces no se dan cuenta de la libertad que tienen por delante”, sostiene la matrona.

Una ayuda nunca viene mal

Actualmente, existen diversos medios que están al servicio de aquellas mujeres que puedan sentir que llegada la menopausia, ha coartado su manera de relacionarse íntimamente con su pareja. Algunas de ellas, comenta Claudina Molina, son aquellos que contribuyen a una mejor lubricación de la mucosa vaginal.

En complemento a lo anterior, la matrona dice que “la mujer de ahora en adelante necesitará de un periodo más largo para lograr la excitación, momento en el cual podrá alcanzar la lubricación vaginal total o parcial”. Es por eso que indica que el uso de sustancias como las cremas lubricantes debe ser tomado como algo natural y no como algo que interfiere la fluidez de un encuentro sexual.
 

Por otro lado, cuenta que resulta muy beneficiosa la dinámica de los “Ejercicios Kegel”, los que fueron diseñados para fortalecer el piso pélvico y la musculatura vaginal, razón por la cual ayudan a potenciar el orgasmo, siendo además la técnica más exitosa en la prevención de la incontinencia urinaria femenina, patología que se presenta de preferencia durante la post menopausia. “Es una técnica de fácil aprendizaje y utilidad irremplazable que debe ser enseñada por una persona entrenada en el tema”, dice.

Según menciona Claudina, el mantener fuertes a estos músculos – los ejercicios consisten en contraer y soltar en repetidas ocasiones los músculos del periné - “hará que la uretra tenga la elasticidad suficiente para tener un coito aceptable”.

Por último, afirma que el estrés puede funcionar como un limitante de importancia en la mujer menopáusica. En ese sentido cuenta que estar nerviosa e inquieta “frente a la inminencia de un coito puede producir contracción de la vagina” y por lo tanto lo más aconsejable es (tal como en todas las etapas de la vida sexual), relajarse y disfrutar.

Punto Vital Mayo 2012 ©
 
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