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La masturbación está dejando de ser un tema tabú, sobre todo en las mujeres
 
El derecho a una placentera exploración sin culpa
Entrar en contacto con nuestro cuerpo – de manera sexual – es un acto que en el pasado reciente era considerado sucio, antinatural e incluso un pecado. Si bien el paso del tiempo ha logrado cierta apertura frente al tema, aún es considerado un tabú por algunas personas, principalmente entre las mujeres, donde todavía existe la vergüenza de contar acerca de esta experiencia.
 
Carla González C.
 

Como “la primera actividad sexual que tenemos los seres humanos antes de iniciar la vida adulta”. Así puede ser denominada la masturbación, acto que contempla la autoestimulación de nuestro cuerpo a través de tocar y acariciar los propios genitales, produciendo placer e incluso, el orgasmo.

La masturbación tiene como principal objetivo activar las sensaciones placenteras corporales que se encuentran inherentes en el ser humano y que incluso han podido ser pesquisadas a través de observaciones intrauterinas, donde fetos de aproximadamente 32 semanas ya muestran este comportamiento de autoestimulación.

La matrona de la Universidad de Chile, diplomada en sexualidad y miembro de Reencantar - equipo multidisciplinario que trabaja en esta área - María Inés Zavala Lehuedé, afirma que el inicio de la masturbación en el ser humano es variable y que depende incluso de la cultura en la que se esté inserto: “entre una y dos de cada cuatro mujeres recuerdan que la edad de inicio de esta práctica se situó entre los 5 y 15 años”. En la cultura polinésica samoano, por ejemplo, “la masturbación se inicia y se mantiene sin interrupción desde los 6 a 7 años”, comenta.

Para la matrona, la masturbación debe darse sin presiones, temores ni prisa, lo que permite sentir placer cuando entramos en contacto sexual con nuestro propio cuerpo.

La especialista menciona que en general, la masturbación es igual tanto en hombres como en mujeres y según sus palabras, “tiene una función muy importante para el desarrollo, especialmente de los adolescentes, ya que permite la exploración del cuerpo, conocer mejor la forma y funcionamiento de los genitales, así como también las sensaciones que de ellos derivan”.

En esta misma línea, la profesional dice que esta acción “surge de manera espontánea, a temprana edad y como resultado de las primeras exploraciones corporales”. Destaca que nada tiene que ver con la función procreadora y que representa la forma autónoma de buscar satisfacción.

Frente a la interrogante de por qué la masturbación produce placer, Zavala manifiesta que es porque se estimulan las zonas erógenas y al mismo tiempo, “estamos sólo en contacto con nosotros mismos”, por lo que se puede regular la forma en que se procede, el tiempo, movimientos e intensidad, “para que el placer que se sienta sea óptimo”, recalca.

Mujeres y masturbación: equidad y negación

La inequidad entre hombres y mujeres también alcanza el terreno sexual, donde el tema de la masturbación también es un punto donde los varones están más adelantados culturalmente que las mujeres, pues a estas últimas aún se les reniega y cuestiona el hecho de alcanzar el placer mediante este tipo de procedimiento.

Al respecto, la profesional de Reencantar se refiere a estudios que certifican que de todos los tipos de actividad sexual, “la masturbación es más satisfactoria en las mujeres, pues conduce al orgasmo en el 95% de las veces”. Para Zavala, la autoestimulación femenina es una manera importante para llegar al clímax, “sea cual sea su edad, condición civil y su experiencia sexual”, menciona.

 
Culturalmente, dice, la autoestimulación está mejor aceptada en el género masculino y que aún con el paso del tiempo “se vive con más culpa la femenina, pero se practica en un gran porcentaje”.

La profesional de Reencantar menciona que “la masturbación es natural y normal entre los seres humanos. Tiene que ver con el autoplacer que puede producirse en soledad o en pareja”. Agrega además que en ocasiones, la práctica en soledad tiene que ver con la “búsqueda de alivio a tensiones mediante el orgasmo, el que tiene innegables propiedades tranquilizantes”.

Según sus palabras, hablar de la masturbación – especialmente de la femenina - “es un desafío”, pues todavía se sigue teniendo presente como un tabú, “de no existencia, negación y ocultación”. Y es que para los hombres resulta mucho más abierta la posibilidad de conversar de este tema, aunque para la profesional, es de igual forma difícil, ya que “se trata de no tocar, se habla con vergüenza y si se comenta es entre el grupo de pares y muchas veces festinando”, afirma.

En este sentido, la matrona comenta que durante siglos, los impulsos sexuales de las mujeres han estado renegados al silencio y la soledad, “no lo comentan con ninguno de los dos géneros”, añade y prosigue contando que “la censura de la masturbación no sólo ha sido parte de los sectores de la salud, sino también de la religión”, donde en 1976 el Vaticano la declaró como “un acto gravemente desordenado y antinatural” y es por eso que muchas personas la practican bajo sentimientos de ansiedad y culpa.

Siguiendo en esta línea, la profesional destaca que debido a este tipo de afirmaciones, sumadas a la ignorancia y a creencias ancestrales, las manifestaciones de autoplacer han sido dejadas – y al parecer por mucho tiempo - en el rincón de lo prohibido. “Para mí es tan imposible que sea antinatural”, dice tajante, “a los órganos genitales se les debe cuidar y respetar como cualquier otro órgano. La masturbación, tanto femenina como masculina, tiene otro fin y se puede practicar en solitario o en pareja y es un proceso natural y normal”, añade.

“La masturbación está dentro del acto sexual”, sentencia María Inés Zavala y continúa diciendo que no todo se reduce a la penetración, sino que se trata de “un conjunto de acciones mucho más extenso y que compromete a la pareja en su aspecto físico, mental, emocional y espiritual”.

Los padres: grandes formadores

En el tema de la masturbación, la familia (específicamente los padres) juega un rol fundamental, pues si bien es cierto el autoplacer tiene que ver con acciones realizadas en forma íntima, educar en este ámbito y con el ejemplo es primordial y más aún si se hace con naturalidad, utilizando palabras claras, directas y como menciona María Inés Zavala “con sus nombres verdaderos y no diminutivos o nombres adaptados”.

En relación a una posible vinculación entre la masturbación y alguna patología o desorden psicológico, la matrona asevera que “puede llegar a ser una enfermedad si estorba en las actividades normales de una persona. Sería algo así como un adicto al sexo, pero sólo masturbándose. Lo patológico de la masturbación está determinado por el aislamiento del individuo”, explica.

Punto Vital Noviembre 2008 ©

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