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Los impulsos a veces pueden costar caro
 
La irresponsabilidad también se va a la cama

Tener relaciones sexuales casuales o de una sola noche es para algunos algo tan común que es parte de su cotidiano. El impulso claramente se impone al pensamiento y es luego – a la mañana siguiente – cuando muchos piensan, ¿qué fue lo que hice? A veces la suerte está de su lado, pero ¿qué pasa si no?

Carla González C.

Pasar la noche con un(a) desconocido(a) y al otro día sentirse inquieto por las consecuencias que puede traer esa experiencia no es algo que suceda poco, al contrario, más de algún especialista comenta que recibe llamados (especialmente los fines de semana) de pacientes desesperados por no saber en qué problema pueden estar metidos.

Otros, quizás los más cautos, se quedan en silencio y no comentan un posible diagnóstico de ETS (enfermedad de transmisión sexual) con nadie. Y así, pasan de una pareja a otra contagiando aquella infección con una irresponsabilidad que en algunos casos no tiene límite.

El “sexo irresponsable” es un juego que no siempre tiene un final feliz y a pesar de que hoy contamos cada día con más información con respecto a temas como los anticonceptivos de emergencia y el uso de preservativos, son muchos adultos (también jóvenes) que se aventuran a tener relaciones sexuales sin protección sin pensar quizás en los resultados de aquella proeza.
 
Ser irresponsable sexualmente hablando, no sólo puede traer como consecuencia un embarazo no deseado, sino también el riesgo de contraer diferentes enfermedades de transmisión sexual. Algunas de ellas son la sífilis, la clamidia, verrugas, gonorrea, herpes y VIH SIDA.

La psicóloga clínica y directora del Centro Chileno de Sexualidad Humana, Carmen Gloria Fenieux Campos, afirma que hay factores que permiten que conductas como ésta se den con más frecuencia, apuntando a algunas como “el alcohol, la noche, la mayor libertad y destape y un cambio en la integración de la sexualidad como un aspecto normal y saludable”.

A pesar de aquello, siente que lo que influye más aún en las personas es la intimidad. Al respecto dice que “hay personas que tienen dificultades con ella y les es más fácil tener sexo ocasional con cualquiera y con todos los riesgos que ello implica que conocer realmente a alguien, tener algo con esa persona, mostrarse más vulnerable, etcétera”.

En este contexto, la psicóloga comenta que es por esa razón por la cual el también llamado  touch and go es tan frecuente, porque “no hay intimidad, compromiso, riesgo afectivo, ilusiones, amor, nada. Entonces es como una defensa frente a la sexualidad, entendiendo ésta con un rango mucho más amplio donde también están presentes los sentimientos, el cuidado hacia el otro, el respeto, las vergüenzas. La persona entera”, manifiesta.

Es en definitiva esta apertura hacia lo sexual que Carmen Gloria Fenieux si bien considera algo bueno y sano, también asegura que puede traer como consecuencia “a veces esta especie de defensa en contra de la sexualidad generando un sexo peligroso, que se puede volver vacío, aburrido o angustiante”, dice.
 
Aquí, el impulso manda

Para la psicóloga, el hecho de que las ganas irrefrenables de tener una aventura se superpongan a la conciencia sobre las posibles consecuencias, tiene que ver con los impulsos. Según menciona la terapeuta, son estos los que quizás se imponen sin tomar en cuenta los pensamientos. “Surge el acto sin pensar y se deja de lado, por ejemplo la integración afectiva”, asevera.

Con respecto a por qué sería cada vez más frecuente esta conducta, Carmen Gloria opina que todo va muy de la mano con los tiempos que estamos viviendo y la época de la inmediatez y los resultados. Por otro lado, dice que “además se relaciona con la cultura consumista (consumir/desechar) que lamentablemente también tiene relación con el cuerpo y las relaciones”.
 
     
¿Esto ocurre más en los adultos o en los jóvenes? Carmen Gloria Fenieux responde afirmando que al parecer se trata de algo “transversal a una forma de enfrentar la vida y que tiene que ver con esta manera más impulsiva de arrancar de la intimidad, del compromiso y las emociones. Ahí uno puede encontrar gente muy joven y gente más grande también”.

Y tal como el impulso es el que pareciera mandar en este tipo de relaciones casuales, será después la culpa, el arrepentimiento, la persecución, el miedo y la angustia los que gobiernen a estas personas, quienes lo más probable es que a pesar de aquello continuarán con esta rutina.

Es por eso que la terapeuta afirma que lo primero que debe ocurrir en estas personas es tomar conciencia de lo que está pasando. En ese sentido dice que hacerlo corresponde a algo que según dice “es tal vez lo que más protege a los seres humanos en el aspecto psíquico”.

“En la medida en que se toma conciencia se puede hacer algo como pensar y esto puede darnos la posibilidad de cambiar y hacernos cargo de nosotros mismos. Con eso uno puede dirigir su vida y llevarla hacia donde lo que queremos y eso va más allá de que alguien sea más liberal o conservador; tiene que ver con darse cuenta de lo bueno o malo que uno pueda estar haciendo”, explica.

Lamentablemente, estas conductas de irresponsabilidad en lo sexual son para la psicóloga algo frecuente en estos días. Para ella, “el tema tiene que ver con la falta de intimidad o la dificultad para tenerla, porque en ella es donde más nos podemos sentir vulnerables y eso versus la omnipotencia (sentir tener el control, no importarnos nada, arriesgarnos pese a las consecuencias) son los temas de nuestros tiempos, donde la omnipotencia en este caso, es una manera de arrancar de la intimidad”, asegura.
 
Poca reflexión, cero control

La asistente social, profesora asociada y subdirectora de Cemera, Electra González Araya, coincide en que la impulsividad y la falta de control son parte de la sexualidad irresponsable. “Eso hace que en este caso las personas estén mucho más expuestas a muchísimos riesgos”, afirma.

Para la especialista, es el grupo de los adolescentes el que presenta más riesgos, esto pues según expresa, son quienes tienen más descontrol sobre sus actos, quizás por algo propio de la etapa que se encuentran viviendo.

“Se trata de chicos que comienzan muy temprano con hábitos como el consumo de tabaco, alcohol y drogas y experimentar con ellos de manera tan rápida hace que en algunas ocasiones se vean dificultados para poner límites”, menciona Electra quien además comenta que al momento de expresar estas ideas, se ha podido ver que estos jóvenes tampoco tienen una reflexión seria con respecto al tema. “Algunos no tienen claro por qué lo hacen”, asegura.
 
Para Electra González, las relaciones sexuales sostenidas de manera irresponsable tienen en la mayoría de las veces al alcohol y las drogas como compañeros. “Ha habido situaciones en que por el consumo desmedido de alcohol no queda muy claro si esa relación fue con el consentimiento de ambas partes o no”, cuenta.

En cuanto a las relaciones sexuales casuales entre jóvenes, la subdirectora de Cemera dice que es algo “que está ocurriendo” y que puede condecirse con datos que hablan de un mayor porcentaje de adolescentes que inician su actividad sexual antes de los 18 años. “No son cifras alarmantes, pero sí cuando se da en situaciones fortuitas hemos podido ver que muchos de los y las jóvenes se sienten complicados y arrepentidos”, asegura.

De esta manera reafirma la idea de que actualmente existe un grupo de jóvenes que “disocian el tema de la actividad sexual, pero de igual forma se sienten arrepentidos al momento de estar con alguien sin protección. Se sienten eso sí más culpables por un eventual contagio que por la relación en sí misma”, cuenta.

A pesar de lo anterior, Electra González afirma que no es bueno generalizar y es por eso que indica que también se puede ver que en un grupo importante de adolescentes (donde cada vez se incluyen más varones), se están comprometiendo más con su sexualidad y la búsqueda de una pareja estable.
 
Punto Vital Marzo 2012 ©
 
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