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Para los jóvenes, el inicio sexual es una experiencia muy importante
 
La importancia de la primera vez
Amor, fidelidad y compromiso, son algunos de los valores que están presentes en los jóvenes a la hora de hablar de relaciones de pareja. A pesar de estar estigmatizados como personas indiferentes y con pocas expectativas, estudios avalan que en el caso de la iniciación sexual, aún hay preocupación y sentimientos de por medio.
 
Carla González C.
 

Hoy, los adolescentes son mirados bajo una lupa, donde en cada movimiento que realizan se les hace ver como si fueran más bichos raros de lo que ellos mismos se sienten. Nuevas tendencias, modas y experimentaciones, hacen que los “grandes” piensen que los muchachos están la mayoría de las veces, errados en sus conceptos y valores.

No obstante, el encasillamiento al que se ven enfrentados - y en donde los medios de comunicación tienen gran responsabilidad - logra que un grupo sea quien destaque por sobre el resto, poniendo sobre la palestra el concepto ‘libertinaje’ del que tanto se habla actualmente.

Sin embargo, existen muchos adolescentes (hombres y mujeres) quienes a pesar de tener su primera relación sexual en forma temprana, mantienen valores inculcados por sus familias: amor, compromiso, fidelidad e incluso la proyección con la pareja son parte del discurso que sostienen algunos muchachos.

Electra González Araya es asistente social, profesora y subdirectora de CEMERA, Centro de Medicina Reproductiva y Desarrollo Integral del Adolescente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile. La docente menciona que las estadísticas que se manejan en torno al inicio sexual en los jóvenes son pocas y que difieren en sus resultados, por lo que conocer más del tema es importante para el desarrollo de una mejor educación.

La cuarta encuesta realizada en 2004 por el Instituto Nacional de la Juventud, INJUV, revela que “la edad media de iniciación sexual se sitúa en los 17 años”; en las mujeres será a los 18 años y en los hombres, los 16.

De esta forma, el CEMERA realizó un extenso estudio acerca del comportamiento sexual en el adolescente y tomó como muestra a 4.971 jóvenes en edades que fluctúan entre los 12 y los 19 años y que se atendieron en el centro durante ese periodo de tiempo.

En esta investigación se concluyó – entre otras cosas – que la primera relación sexual se da en promedio a los 15,5 años en las mujeres y los 15,7 años en los hombres. “Recopilamos información desde al año 1990 hasta 2005”, manifiesta González y agrega que fue este primer indicador el que marcó una diferencia en la encuesta que realiza periódicamente el Instituto Nacional de la Juventud, INJUV, donde reveló que “la edad media de iniciación sexual se sitúa (en promedio) a los 17 años”.

Más sentimientos y menos tradición

Enfrentarse ante una relación sexual puede ser la más bella o la más traumática de las experiencias. Y es que tanto para hombres como para mujeres, compartir en pareja  y conocerse sexualmente va más allá de la teoría que se enseña en las clases de biología o de las películas que se aprecian en el cine o la televisión.

A pesar de lo anterior – y volviendo al tema del prejuicio – los jóvenes hoy son etiquetados de superficiales, poco comprometidos e irresponsables. Pero en vez de sumar más adjetivos a la lista, ¿por qué no ayudarlos partiendo por no generalizar?

Al respecto, la subdirectora del centro menciona que algo de importancia para los adolescentes (y que contrasta con lo que suele comentarse) es que su primera experiencia sexual esté inserta dentro de una relación afectiva, “esto es rescatable y es mucho más relevante en las mujeres. Ellas se comprometen más y la primera respuesta que dan es que se trata de amor”, comenta.
 
El psicólogo y psicoterapeuta Patricio Venegas Marín dice que la búsqueda de hombres y mujeres en una relación sexual es diferente, pues en las mujeres la afectividad sigue siendo lo principal, mientras que en los hombres impera la conquista, la curiosidad y la atracción física.

Al contrario de esto, destaca que el hecho de comprometerse más allá del pololeo no es algo que esté presente en ninguno de los dos géneros. “La expectativa de llegar virgen al matrimonio está lejos de la mente de estos adolescentes. Sin embargo, tienen claro que ésta es una meta de sus padres”, figuras de mucha importancia, pero que al mismo tiempo no están presentes con el afán de imitar.

Por último, la docente subraya la idea de la comunicación intrafamiliar. Lamentablemente, aún se sigue hablando poco de sexualidad entre padres e hijos. La vergüenza, el temor y la visión que tienen padres y madres que aún ven a sus hijos como pequeños niños, impide que fluyan conversaciones donde la confianza y la libertad de expresión debieran ser los protagonistas.

Cambiemos la madurez por la responsabilidad

El acceso a las tecnologías que hoy poseemos como sociedad, es uno de los ‘contra’ que se mencionan a la hora de explicar por qué los muchachos están explorando en las relaciones sexuales a tan corta edad.

Si bien es a los 12 años, en el caso de la mujer, donde los órganos reproductores están listos para una experiencia de este tipo, la madurez psicológica es también un factor a considerar, donde se presume que la capacidad para entender el proceso y saber de las posibles consecuencias que puede traer un encuentro íntimo son fácilmente reconocibles.

Al respecto el psicólogo y psicoterapeuta, Patricio Venegas Marín (www.psicoterapeutas.cl), comenta que “no hay una edad para iniciarse” y que todo dependerá de la experiencia de vida que cada uno posea, porque claro, puede haber una niña de 13 años que tenga todo muy claro y otra de 19 que no sepa qué es lo que quiere en la vida, ejemplifica el especialista.

 
Siguiendo en la línea de la madurez psicológica que debe o debiera acompañar a los jóvenes en su encuentro con la primera relación sexual, el profesional parte de la base de que el concepto “madurez” debe ser desechado. Al respecto, afirma que es una palabra muy antigua y que más que ayudar, confunde, porque “¿qué es ser maduro?, ¿significa ser serio, aprender a manejar, ser como tu papá?”, pregunta.

“Cambiemos la palabra madurez por responsabilidad”, sentencia Venegas y explica que ser responsable significará, en la sexualidad de los años 2000, saber cómo cuidarse, tener claros los métodos anticonceptivos a los que se puede recurrir, estar preparado, etcétera.

Ahora entonces cabría lugar para la pregunta ¿y cómo saber si estamos preparados? El psicoterapeuta responde que la preparación consiste en sentirse tranquilo frente al acontecimiento, tomar las precauciones necesarias, ser precavido y saberse en el momento y lugar adecuados. Éstas entonces serán algunas de las señales que le permitirán al joven sentirse apto para su “primera vez”.

El cuidado en la primera cita

Las infecciones de transmisión sexual (ITS) son algo de lo cual no muchos adolescentes se acuerdan a la hora de intimar. Según la docente de la Universidad de Chile, “la principal preocupación que ellos ven para prevenir en el acto sexual es el tema del embarazo” y no posibles infecciones o eventualmente patologías más serias como el virus del VIH.

En esta misma línea, la asistente social nota mediante la conversación con los adolescentes que el tema de la protección frente a las ITS está incorporándose sutilmente entre los muchachos. Aquí, nuevamente entran los afectos de por medio, pues otro de los argumentos que se ve a diario, principalmente en las niñas, es la valoración que se le da a la virginidad de su compañero, pero la no preocupación o proyección a futuro.

“Es mi pareja única y yo también para él, entonces ¿para qué me preocupo?”, recrea González y complementa: “lo más probable es que ésta no sea la única en la vida” y es por eso que la prevención debe iniciarse junto con la vida sexual.

En cuanto a los métodos más utilizados, el condón sigue llevando la delantera. Su uso también es para la prevención de embarazos y aunque inconscientemente también estarán protegidos de infecciones, no es el fin principal. “La maternidad no está presente en ellos. Quieren seguir sus estudios, proyectarse o por último pasarlo bien”, afirma la profesional.

Otros datos de interés que se desprenden de las investigaciones son:

- El primer contacto con el sexo opuesto, no sexual, se produce en promedio a los 13 años.

- La iniciación sexual de las mujeres es actualmente más temprana que la del varón.

- Una de las diferencias entre los géneros habla de la cantidad de parejas sexuales; los hombres llevan la delantera.

- El tiempo que transcurre desde el inicio del pololeo y la primera relación sexual es de aproximadamente 7,5 meses en las mujeres y 6,2 en los hombres.

- Hace 20 años atrás, una de las respuestas del por qué se iniciaba la actividad sexual era la presión que ejercían los hombres sobre sus parejas.

Punto Vital Septiembre 2008 ©

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