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Cada día más parejas consultan por la imposibilidad de tener hijos
 
Frustrados de tanto intentar
La infertilidad es un tema que actualmente se habla y se consulta. Quizás por eso los especialistas mencionan que ha aumentado el número de parejas que tienen este problema, el que además se agudiza cuando factores externos como el sedentarismo, la contaminación ambiental y la mala calidad de vida se unen a esta larga espera.
 
Carla González C.
 

Quizás para la mayoría de las parejas, tener hijos aún sigue siendo uno de los mayores anhelos en la construcción de una vida juntos. Padre, madre y niños son los que finalmente compondrán la familia, núcleo de la sociedad al que hoy – quizás más que antes – muchos no pueden optar, por más que lo intenten.

El retraso en la maternidad, problemas que vienen desde nuestra herencia y factores externos como tener una mala calidad de vida o vivir en circunstancias poco favorables desde el punto de vista medio ambiental, son algunas de las causas que pueden conllevar a la infertilidad, problema que actualmente puede verse con más frecuencia en las consultas de los médicos especialistas en esta materia.

Así lo reconoce el ginecólogo y obstetra, jefe de la Unidad de Reproducción Humana de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC) y vicepresidente de la Sociedad Chilena de Fertilidad (SOCFER), doctor Alejandro Manzur Yanine, quien menciona que al ser hoy la infertilidad un tema que se entiende mucho más que en años anteriores, hombres y mujeres se atreven a contarlo y mejor aún, a consultar por un tratamiento que los ayude a concebir hijos.

En una primera instancia, el doctor Manzur hace hincapié en la definición correcta de la palabra infertilidad, donde subraya que no es lo mismo que ser estéril, concepto por el cual muchas veces se confunde. “La esterilidad es un término más drástico que significa imposibilidad total de concebir” y por lo tanto afirma que el tema a tratar en este artículo se explica como “la dificultad para concebir”.

Por otro lado, el especialista dice que la infertilidad se clasifica según los factores que llevan a que se produzca. De esta manera, existe la infertilidad primaria que se da “cuando una pareja lleva uno o más años exponiéndose a un embarazo y no ha podido lograrlo” e infertilidad secundaria cuando hombre y mujer “al menos hayan logrado una concepción en el pasado” como pareja y aún cuando ésta haya terminado en un aborto.

Para el doctor Alejandro Manzur el paso de los años no han derribado mitos en torno a la infertilidad que sirven de caldo de cultivo para dudas que muchas veces no dejan tranquilas a las parejas que están pasando por este proceso. Algunos de ellos son pensar en que “el día 14 es la fecha fértil” y que la frecuencia de la actividad coital incide en el éxito de la fecundidad.

A lo anterior, el vicepresidente de la SOCFER manifiesta que otro punto relevante al cual se atienen los médicos especialistas en el área es a saber cuáles son los factores involucrados en la pareja denominada infértil.

Uno de esos factores es sin duda el genético, después de todo y como lo menciona el doctor Manzur, “somos la herencia de nuestros padres”. En relación a esto afirma que dentro del diagnóstico profesional que un doctor hace a la pareja, preguntas como a qué edad la mamá de ella tuvo su primera menstruación y cuándo cesó ésta o si en la familia de él hay casos de similares características, importa mucho para desde ahí hacer un estudio y sacar conclusiones.

Por otro lado, tanto hombres como mujeres pueden poseer indistintamente una serie de características que finalmente serán causa de una dificultad para concebir un hijo. Tal condición, en palabras del especialista, hacen necesario que siempre se hable de la pareja y no de uno u otro en forma individual para así evitar además que la culpa se apodere de estas personas, sensación muy fácil de adquirir en este tipo de situaciones.

Es así como el ginecólogo manifiesta que en el caso de los hombres, la calidad seminal puede ser una de estas características. Al respecto explica que puede tratarse de “un problema de recuento espermático (oligoespermia), de motilidad (astenoespermia) o de morfología (teratoespermia)”, siendo cualquiera de estas tres alteraciones factores que afectan la calidad y/o la cantidad de espermatozoides disponibles.

Según el doctor Alejandro Manzur, estas alteraciones pueden ocasionarse por múltiples razones, entre ellas, la genética, hormonal o a causa de un proceso infeccioso o inflamatorio como la parotiditis (paperas), enfermedad que se convierte en una causa de mayor riesgo cuando sucede después de la pubertad.

En las mujeres en tanto – quienes tienen muchos más factores de riesgo, que al mismo tiempo son más fáciles de corregir – el médico señala que entre otros, el ovulatorio es sin duda el que lleva la delantera y lo siguen el factor tubario en el que pueden contarse las alteraciones en las Trompas de Falopio o la presencia de adherencias intra pélvicas - factor tuboperitoneal - donde destaca la endometriosis como una de las enfermedades más comunes en la población infértil.

Concepción y mala calidad de vida: una pésima combinación

Además del tema genético, el jefe de la Unidad de Reproducción Humana de la PUC cuenta que en una gran medida, factores externos – incluso algunos no controlables por el individuo – también inciden en gran medida a un posible estado de infertilidad.

Así, sentencia que de a poco las personas han empezado a tomar conciencia de estos agentes y de lo modificable que resultan muchos de ellos. Un ejemplo son los hábitos, de los cuales el médico dice que “una pareja que busca fertilidad debiera consumir poco alcohol, de no fumar, tratar de llevar una vida con ejercicios o al menos mantener su peso corporal”, entre otros.

Es por esto que asegura que problemas como la obesidad, el sedentarismo, el estrés y tener una mala nutrición “repercuten en nuestra calidad de vida y también en nuestros gametos”, dice.

 
El doctor Pablo Lavín cuenta que ya al nacer, la mujer pierde aproximadamente 6 millones de óvulos (a las 22 semanas de gestación posee 7 millones). Cuando empieza a menstruar, le quedan 400 mil y de esos – y en caso de no embarazarse nunca y no tomar anticonceptivos – ovularía 450. “Todo el resto se pierde porque no todos llegan a ovularse”, cuenta.

Otras variantes externas que pueden incidir en la infertilidad son algunas patologías como aquellas que van de la mano con fiebre muy alta (en el caso de los hombres específicamente), infecciones, enfermedades de transmisión sexual, entre otras.

Además, la postergación de la maternidad también sería un factor importante, pues con el paso del tiempo, la calidad de los óvulos no es la misma y por lo tanto, será más dificultoso lograr el embarazo.

“Hay ayuda para el que quiera ser ayudado”

Con respecto a las metodologías para sobrellevar una infertilidad, salir adelante y finalmente conseguir la fecundación, el doctor Manzur es enfático al señalar que “hay tratamientos para casi todos los casos”, pero que sin duda habrá parejas que finalmente entrarán en la categoría de estériles, donde algunas de las soluciones serán la de la donación de gametos y la adopción.

Otros en cambio como el ovario poliquístico son totalmente tratables, eso sí, complementados con una dieta saludable, realización de ejercicios, ciertos medicamentos, etcétera, en lo que sería una especie de tratamiento integral, el que incluso debe contener la asesoría psicológica.

“Estas parejas lo pasan re mal”, enuncia el ginecólogo y es por eso que está convencido de que además del método terapéutico a utilizar, “tratarlos bien, acogerlos con cariño y mostrarles que hay esperanza”, es una muy buena medida, enfatiza.

Frente a esto, y como profesional, manifiesta total apertura a otras posibilidades terapéuticas que como complemento ayuden a estas personas. “Creo que ayudan, pero sin duda para el que quiera ser ayudado”, manifiesta. Y es que siente que el poder de la mente muchas veces juega en contra de quienes se muestran reticentes y negativos a una curación, cosa que sin duda afecta en la “entrega” a la sanación. “Hay que buscar puertas de escape, vivir el hoy”, señala el médico.

Una de esas posibilidades es la reflexología terapéutica, terapia complementaria de la cual se dice que ha tenido muy buenos resultados en tratamientos de infertilidad. Así lo indica el profesor y terapeuta Kamel Dib (www.escueladereflexologia.cl), quien afirma que esta disciplina “trabaja naturalmente en el cuerpo, logrando reforzar el sistema inmunológico y equilibrando energéticamente todo el organismo”.

De esta manera, el terapeuta menciona que en caso de infertilidad, una paciente que no ha sido sometida a ninguna intervención quirúrgica en su aparato reproductor, “estará sana y podrá tener un bebé”.

Para Kamel Dib, lo positivo de los resultados tiene que ver en gran parte con lo psíquico del ser humano, lugar en donde también la reflexología actúa por ser éste un método integral que contempla las áreas del cuerpo, mente y espíritu de las personas.

En relación a la labor del reflexólogo al tratar una infertilidad, el profesor dice que las zonas reflejas a trabajar en el pie son, primero, “un equilibrio energético de todos los órganos que estuvieran pidiendo auxilio”. Luego, cuenta que se procede específicamente en el área del aparato reproductor, el que en este caso corresponde a todo el talón y además se le hace ver al paciente “la necesidad de que piense positivo”, cosa muy importante para lograr una posible recuperación.
 
El profesor Kamel Dib afirma que el número de sesiones es relativo, pero que en estos casos no son más de diez. “Luego se debe reactivar (la zona) cada 30 días, pues la posibilidad de fecundación en la mujer es de pocos días, por lo que puede lograr un embarazo al segundo, tercer, cuarto o quinto mes”, destaca.

Frente a la interrogante de si la reflexología terapéutica puede tratar tanto a mujeres como a hombres que se encuentren bajo esta situación, el terapeuta menciona que es perfectamente posible. En el caso de los varones, sentencia que “generalmente el problema es la calidad, velocidad y cantidad de espermios” situaciones que asegura, la terapia puede cambiar.

Y si acaso esta disciplina puede revertir una situación de infertilidad, Dib es enfático al mencionar que si bien es cierto, con la reflexología terapéutica hay muchas posibilidades de mejorar una infertilidad, “no soy Dios para asegurar el éxito; tampoco hago milagros”, enfatiza.

Lo mismo sucede con los procedimientos médicos convencionales en donde asegura “las mujeres gastan millones de pesos en tratamientos y ningún médico le dará la seguridad absoluta de un embarazo”.

Punto Vital Noviembre 2009 ©

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