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Rolando Jiménez, presidente del Movimiento Chileno de Minorías Sexuales, Movilh
 
“El estado laico en Chile es una ficción”

Acuerdo de vida en pareja, adopción de niños, poder de la iglesia, respaldo social, discriminación. Estos y otros temas fueron abordados por el presidente del Movilh, Rolando Jiménez, en conversación con Punto Vital.

Carla González C.
 

En Chile, el tema de la homosexualidad ha sufrido en estos últimos años un cambio sumamente importante que alejó del silencio y el ocultamiento a muchos hombres y mujeres que – a ojos del resto de la sociedad – no tienen la misma orientación sexual que el “común” de las personas.

Entonces, pasamos de callar a salir a las calles; de barrer y guardar bajo la alfombra a exigir los mismos derechos para todos; de condenar, castigar y camuflar a quienes se les consideraba “enfermos” a darles un espacio que cada vez se abre más y de mirar de reojo a enfrentar que éste es un tema que nos atañe a todos y no sólo a los considerados como unos pocos.

Sin duda, el discurso de las minorías sexuales de a poco – quizás ahora más que nunca – se ha vuelto una lucha que no sólo los gays y lesbianas están dispuestos a dar. Son muchas las personas heterosexuales quienes también se han sumado a esta suerte de batalla que si bien cada vez es menos estrecha, encuentra en algunas instituciones una fuerte contraparte, de la cual aún no se puede salir victorioso.

Y es así como a pesar del paso del tiempo y de los claros avances en torno al tema, aún los conflictos entre personas de por ejemplo, un mismo partido político o de diferentes posturas religiosas y valóricas se enfrentan de vez en cuando y sobre todo ahora que existen instancias que para las minorías resultan fundamentales para establecer en el país un cambio de mirada con respecto a sus derechos dentro de la sociedad.
 
“La división de la derecha en torno a la legalización de las uniones de hecho homosexuales y heterosexuales luego que desde su propio seno surgieran voces favorables, la presentación de un proyecto de ley de matrimonio, el desarrollo de inéditas campañas que causaron debates nacionales y la apertura al diálogo, entre otros episodios generaron caos entre los opositores a la igualdad quienes debieron reevaluar sus estrategias para boicotear las transformaciones, con el nocivo efecto del incremento de un 11% de la homofobia y la transfobia” (Extracto del IX Informe Anual de Derechos Humanos de la Diversidad Sexual en Chile, 2010).

Para hablar al respecto de la contingencia que hoy moviliza a quienes luchan por los derechos de las minorías sexuales, Punto Vital conversó con Rolando Jiménez, presidente del Movilh y quien de alguna forma se ha convertido en uno de los que ha llevado la bandera de lucha en este tema por más tiempo y a quien ahora se suman rostros como el escritor Pablo Simonetti, quien se desempeña hoy como presidente de la Fundación Iguales.

Según cuenta Rolando Jiménez, “sin duda se puede establecer que ha habido un cambio profundo en la sociedad chilena en relación a la percepción que la mayoría de la población tiene con respecto a la homosexualidad. Se trata de un cambio cualitativamente positivo”, enfatiza.

Para el dirigente del movimiento, el cambio que se ha suscitado en la comunidad se puede constatar gracias a diferentes acciones, algunas de ellas están relacionadas “al trabajo sistemático de denuncias y propuestas que ha hecho el movimiento homosexual”. Además, agrega, “este cambio también está dado por una profunda labor pedagógica que se ha desarrollado en todos los espacios de la sociedad chilena, desde los colegios, hasta los medios de comunicación y la clase política”, menciona.

Con todo este trabajo, afirma que actualmente “entramos en un punto de inflexión muy positivo que en definitiva se traduce en el momento de cosechar todo lo que hemos ido sembrando en estos 20 años”, refiriéndose tanto al trabajo de integración de las minorías sexuales como también a la labor que ha realizado el Movilh en pro de esta causa.

En esta misma línea sostiene que los resultados pueden palparse a través del “respaldo masivo que tienen algunas demandas como la unión civil, donde más del 70% de la población está de acuerdo con reconocer una legislación que regule, reconozca y dignifique las relaciones de gays y lesbianas”.

Otros aspectos en los cuales Rolando Jiménez reconoce un cambio positivo a nivel nacional y que en décadas pasadas no serían ni siquiera parte del diálogo, son por ejemplo, “la posibilidad de que parejas homosexuales opten a la tuición de niños y el rechazo absoluto a prácticas discriminatorias como la de quitarle un hijo biológico a un gay o lesbiana (recordemos el caso de la Jueza Karen Atala en 2004)”, entre otros.

El poder nos atrasa

Para el presidente del Movilh, el ámbito en donde como país estamos más atrasados es el que tiene que ver con “la gente que tiene cuotas de poder” y que aquí en Chile ejercen mucha influencia.

Según cuenta Jiménez, “el Congreso Nacional, el Estado y los partidos políticos todavía tienen un enorme atraso respecto a procesar bien estos cambios culturales” y por otro lado, está el vacío que se produce al momento de individualizar el tema, esto porque a pesar del gran rechazo hacia la discriminación, dice, “no sabemos cuántos chilenos están dispuestos a hacer un ejercicio real de no discriminación, porque cuando te enfrentas a un compañero de trabajo, un profesor o un hijo homosexual, ahí las cosas se empiezan a complicar”, sostiene.

 
 
Por otro lado y a modo de autocrítica, reconoce que “falta una mayor pro actividad de parte de un número importante de quienes son parte de la minoría sexual en cuanto a reconocer su condición. Esto no significa que tengan que salir en la prensa, pero sí tiene que ver con cómo ese reconocimiento se da dentro de su entorno más cercano”.
 
“A diferencia de los adultos, hoy los más jóvenes se reconocen como homosexuales en el colegio, la universidad, con los amigos y es más, se ha roto una lógica de construir guetos en esos jóvenes y en ellos no hay ningún tipo de discriminación”, comenta Rolando Jiménez.

Otro aspecto que a ojos de quienes defienden la igualdad entre hetero y homosexuales detiene el progreso en los acuerdos y propuestas es la iglesia. No olvidemos que el último antecedente en cuanto a este aspecto se vio reflejado en el Tedeum evangélico realizado en septiembre, donde el obispo Hédito Espinoza sentenció que proyectos como el Acuerdo de Vida en Pareja (AVP) “atentan” contra la familia y por ende, no tendrán un buen final.

“El diablo ha estado atacando la familia, apareció la píldora del día después, luego el divorcio, hoy día se está luchando por las minorías sexuales para que pueda haber una orientación sexual y mañana tendremos que orientar al pedófilo”, afirmó el obispo (Emol).

Frente a esta piedra de tope, el líder del Movilh dice que el retraso que han tenido algunas propuestas (casi 6 años para que se tomen medidas en contra de la discriminación) denota “la resistencia de algunos poderes fácticos, particularmente las iglesias y una parte de la clase política que incorpora en su quehacer – y no debiendo hacerlo porque éste es un estado laico – sus creencias religiosas”.

Para Jiménez el deber de propender al cambio en este tema no está precisamente en la iglesia, pues según dice estas instituciones están haciendo justamente lo que ellos creen según sus dogmas. La responsabilidad entonces, estaría según sus palabras en la política “cuando permite que la jerarquía de la iglesia católica o evangélica pautee la discusión de políticas públicas. Este estado es laico y debe operar para todos los chilenos y aquí en términos estrictos, el estado laico es una ficción”, asegura.
 
Censo y AVP

Para el próximo año, el censo incluirá consultas relacionadas con la convivencia entre homosexuales. La idea es que a través de algunas preguntas, quienes vivan en pareja y sean gays o lesbianas puedan contestar sin temor y así ser incluidos dentro del catastro.

Según afirma el activista del Movilh, la inclusión en el censo se viene trabajando desde el ejercicio estadístico anterior (es decir desde 2002) y es ahora – diez años después – donde en una labor conjunta con el INE el proyecto pudo hacerse realidad.

Por otro lado, el AVP a pesar de que es sin duda un avance para las minorías sexuales, hay quienes sostienen que ésta sería una medida que sólo remediaría en parte el problema, pues lo que se pide es igualdad entre heterosexuales y homosexuales, es decir en este caso, el matrimonio.
 

En ese sentido, Rolando Jiménez afirma que si bien el Presidente de la República, Sebastián Piñera cumplió con lo prometido durante su campaña presidencial, discrepan al momento de hablar de matrimonio, pues mientras el mandatario considera la unión  matrimonial sólo entre un hombre y una mujer, quienes abogan por la igualdad de género dicen que “ésta es una institución civil en un estado laico de derecho democrático a la cual deberían acceder todas las personas”.

Por lo tanto, continúa, “el AVP es un piso básico que tendrá que ser mejorado en el congreso. Tiene una serie de deficiencias que se están trabajando para subsanarlas y así lograr un buen proyecto”.
 
La adopción

“En términos estrictos, en Chile una persona sola – homosexual o heterosexual – puede adoptar, pero si esa persona durante el proceso de adopción dice que es gay o lesbiana, seguramente le van a poner una cruz gigante y su idea de adoptar no va a prosperar”, asegura el dirigente.

Es por eso que la adopción de niños es también un tema que al parecer se torna mucho más difícil que el de las uniones civiles, porque si bien es cierto la igualdad a la que se apela hoy tiene un alto nivel de aprobación, en ciertos sectores cambia al momento de tocar el tema de la paternidad.

Para Rolando Jiménez, todo esto se trata de vivir procesos y por lo tanto, actualmente “en ninguna parte del mundo las leyes de uniones civiles modifican el tema de la adopción o la tuición de los hijos; es un tema que queda fuera”, comenta.

Entonces, cuenta que “en este periodo que creemos que será muy corto, la discusión no tendrá como eje el tema de la adopción, pero a penas termine de aprobarse la ley de uniones civiles, tengo la certeza absoluta de que habrá reclamos por parte de parejas de gays y lesbianas por el tema de la tuición de los hijos en el caso de que el padre o madre biológico muera. Entonces ahí habrá que legislar también acerca de ese tema”, sentencia.
 
“Los opositores a los derechos de los padres gays y lesbianas afirman que los hijos de padres homosexuales tienen mayor riesgo de presentar una serie de problemas. Sin embargo, la mayoría de las investigaciones en psicología llegan a la conclusión de que no hay diferencias en el desarrollo entre los hijos de padres homosexuales y los criados por padres heterosexuales”. Extracto del estudio “(How) Does the Sexual Orientation of Parents Matter”, publicación editada en American Sociological Review, 2001.

En relación a cómo es el desarrollo emocional de los niños que son parte (o podrían serlo a través de la adopción) de una familia compuesta por una pareja homosexual, el presidente del Movilh afirma que es perfectamente posible una sana convivencia y que en el caso del entorno, donde quizás es más probable la discriminación, “todo dependerá del nivel de transparencia con el que se hable del tema”.

En este contexto señala que así como en algunos casos no se reporta ningún tipo de problema, hay otros donde existen claras señales de homofobia y bullying en los niños en el colegio o jardín infantil. Al respecto, afirma que “se debe fomentar una actitud proactiva y pedagógica que tiene que hacer la pareja en el entorno y si en un colegio no se cuenta con las herramientas apropiadas para tratar el tema, lo ideal sería trabajar en un proceso en conjunto”.

Para Rolando Jiménez estamos viviendo un cambio a nivel cultural con respecto a la homosexualidad, donde más que hablar de una evolución a nivel generacional, se necesita de mayor educación, la que para el dirigente “es la madre de todas las batallas”.

En Argentina, “la promulgación de la ley fue una fiesta de la democracia”

La periodista argentina de Telefe Noticias y también psicóloga, Liliana Hendel, cuenta para Punto Vital que en su país, la Ley de Matrimonio Igualitario “se gestó desde el pie, es decir el mundo político tomó el tema cuando la presión de los militantes (protagonistas), el movimiento de mujeres y la Red Par periodistas con perspectiva de género, hizo del tema prohibido un tema políticamente correcto y progresista”.

Para la comunicadora, el hecho de que hubiese constante movimiento social, tanto de organizaciones y comunidades homosexuales como de personajes del mundo de la farándula, el arte, la academia y la cultura - permitió que “la tarea legislativa fuera mucho más sencilla”.
 
Para Liliana Hendel, “ser gay y lesbiana es mucho más duro al interior de Argentina que en Buenos Aires, una ciudad abierta, grande y cosmopolita y aun siendo un lugar muy gay friendly, no hay trabajos para la comunidad travesti por fuera de la prostitución; en la educación sigue siendo un riesgo salir del clóset”, menciona.

Con todo lo anterior, la periodista afirma que de todas formas “la promulgación de la ley fue una fiesta de la democracia porque el slogan siempre fue iguales derechos para todos y todas. Además, quienes participamos sentimos que estábamos siendo parte de una proeza que sería histórica y que marcaría un cambio de referencia para esta América Latina, tan machista y patriarcal”.

En cuanto a la posibilidad de adopción, menciona que actualmente ése es “el tema duro”, ya que las “iglesias conservadoras han fortalecido la resistencia después de la derrota y al respecto mucha gente dice que se casen está bien, pero tener hijos es demasiado”.

Para Liliana – al igual que para Rolando Jiménez – todo es cuestión de tiempo. “Los niños necesitan amor, cuidado responsable, límites y eso no depende de las preferencias sexuales, sino del aparato psíquico y de la propia historia. Además, los daños de la discriminación son una tarea del mundo adulto”, concluye.
 
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Punto Vital Noviembre 2011 ©
 
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