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La nueva época de tolerancia homosexual
Las minorías sexuales han tenido que soportar años y años de discriminación al no encajar en los patrones establecidos como “normales”. Pero con el paso del tiempo eso ha quedado atrás y la sociedad ha evolucionado hacia mayor apertura y aceptación donde los jóvenes son los propulsores de  este cambio.
 
Patricio Gutiérrez

Desde hace ya muchos años la homofobia ha sido un problema que aqueja a las sociedades de todo el mundo. Insultos, maltratos y hasta brutales palizas se han desatado en contra de las minorías sexuales.
Sin embargo, con el pasar del tiempo se ha ido observando un cambio en el pensamiento de la gente que poco a poco ha evolucionado hacia una sociedad más tolerante.

Al contrario de la creencia popular, esa que dice que la mayoría de la gente es discriminadora, lo cierto es que los chilenos están cada vez más abiertos a aceptar a los que son diferentes.

Así lo confirma Rolando Jiménez, presidente del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual -Movilh-, quien valora el nuevo pensamiento social.

“Hay un cambio cultural que está en desarrollo y es evidente que los grados de aceptación a la diversidad sexual son crecientes. Eso representa una buena noticia para nosotros porque hemos trabajado duro para llegar a este punto”, dice.

Carlos Livacic, sociólogo de la universidad San Sebastián, también confirma este nuevo escenario de tolerancia y recalca a los jóvenes como los actores principales en la evolución de la sociedad.

“La homofobia está marcada en los segmentos sobre los 25 años y más. Cuando le han hecho encuestas a jóvenes que van entre los 14 y 25 años, ellos no tienen ningún problema con los homosexuales, entienden perfectamente la situación y además no discriminan”, argumenta el profesional.

Estas percepciones son reafirmadas por la encuesta nacional que realizó la Universidad Diego Portales el año 2010, en la cual se plasmó que el 57.3% de la población chilena acepta a los homosexuales.

La evolución social incluso se reflejó en el Censo 2012, donde por primera vez en la historia se incluyó la pregunta sobre la unión de hecho con una persona del mismo sexo.

Con estos datos no está de más saber por qué la sociedad cambió su manera de pensar frente a los homosexuales. Según Livacic “algo que ha ayudado a ser más tolerantes es la conexión de Chile con el mundo, la llamada globalización. El acercamiento entre culturas hace que Chile no quede indiferente a los cambios sociales”.

En tanto, para Rolando Jiménez todo es gracias al esfuerzo de las minorías a lo largo del tiempo. Según el dirigente, el Movilh ha sido fundamental para llegar a los niveles de aceptación que existen en la actualidad.
Ya sea por la globalización o por el trabajo del Movilh, lo cierto es que los chilenos avanzan hacia un país más tolerante y menos discriminador. Aunque queda mucho por mejorar.

Doble discurso hacia los homosexuales

No es un misterio que las personas ya no son las mismas que hace unos 20 años. La aceptación y tolerancia han ido dejando de lado la homofobia que marcó a la sociedad durante un largo tiempo.

Sin embargo, aunque el discurso de la gente es de respeto mutuo, muchos no llevan a la práctica lo que predican y sólo lo dicen para quedar bien frente al resto.

Según el sociólogo, “es mal visto aparecer como discriminador y homofóbico. Pero ellos dicen, ‘mira no tengo nada contra ellos pero si los puedo evitar mejor’, eso es claramente un homofóbico”.

Entonces, ¿cómo reconocer a estas personas que intentan tener un buen comportamiento frente a los ojos del resto? Para Carlos Livacic las actitudes son el reflejo de cada uno, “los agresivos, por ejemplo, y los que tienden a descalificar el punto de vista del otro son intolerantes socialmente, no necesariamente homofóbicos, pero sí pueden ser discriminadores en general”, asevera.

 

Rolando Jiménez también cree que algunos tienen un doble discurso, aunque tiene esperanzas en que eso disminuirá con el tiempo.

“Hay un grado socialmente correcto sobre que yo no discrimino, pero cuando me toca en mi barrio, en mi trabajo, en mi colegio, la cosa es distinta. Pero esa brecha se debe ir acortando en la medida que generemos políticas públicas, a medida que imponemos un sentido común distinto donde la discriminación sea tajantemente rechazada”, comenta.

Queda camino por recorrer

A pesar de que el cambio social es evidente, también es cierto que el trabajo no está completo y aún faltan muchas cosas por mejorar.

Es que la educación y las políticas públicas son materias pendientes dentro de un sistema que poco a poco se acostumbra a la diversidad.

“No nos damos por pagados por esta evolución. Hay un déficit de derechos en comparación con los deberes, entonces hay un divorcio en ese cambio cultural y entre la igualdad ante la ley para esas personas que tienen orientación sexual distinta”, critica Jiménez.

Pero el problema no sólo se queda en la política. La educación también juega un papel fundamental en la tolerancia hacia los homosexuales, siendo la base del cambio cultural.

El sociólogo Carlos Livacic cree firmemente que “debemos tener educación cívica, además de educación sexual de verdad y tener espacios de relación inclusivos. No basta sólo con aprobar leyes si no van acompañadas de la formación pedagógica correspondiente”.

Dentro de la misma línea, y a pesar de que la sociedad ha evolucionado, el profesional agrega que a los chilenos les falta cambiar más en este ámbito. “Muchas veces somos poco tolerantes por temor. Nos falta entender que hay otras posiciones, no podemos vivir de una sola manera o tener sólo una mirada del mundo”, añade.

Finalmente, el presidente del Movilh lanza sus dardos hacia los representantes políticos que a su juicio “han sido muy conservadores”.

Pese a que aún se está en deuda en este ámbito, no se puede negar que la sociedad ha evolucionado poco a poco y las actitudes discriminadoras hacia los homosexuales van quedando en el pasado.

Punto Vital Diciembre 2012 ©
 
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