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La fobia sexual es un problema que tiene solución
 
El miedo a intimar
Uno de los problemas sexuales que se oculta a menudo es el miedo a enfrentarse a una relación. Temor a la penetración, a la intimidad o el salto a la palestra de los valores o creencias culturales y religiosas, son factores que inciden de manera significativa a la hora de estar a solas con la pareja.
 
Carla González C.
 

Miedo a tener relaciones sexuales. Éste es un problema que pudiera parecer extraño para quienes gozan de una vida sexual activa y plena, pero que es una realidad en algunas personas, quienes por diversos motivos, evitan entrar en contacto íntimo con otros individuos.

Una de las causas más conocidas frente al padecimiento de la fobia sexual es el haber sido víctima de una violación. Esta experiencia traumática puede gatillar lamentables consecuencias en la persona, quien después de este hecho, puede llegar a sentir incluso repulsión por los encuentros sexuales, evitando a toda costa llegar a la intimidad.

Pese a lo anterior, existen otras circunstancias que llevan a este aborrecimiento y que tienen que ver con la personalidad del individuo, su temperamento o ciertas convenciones sociales como el embarazo fuera del matrimonio. Estos agentes marcan las vidas de los afectados, quienes incluso – y en los estados fóbicos extremos – se mantienen vírgenes de por vida, llegando incluso a formar un odio social importante.

El doctor Álex Oksenberg Shorr es psiquiatra psicoanalista didacta de la Asociación Psicoanalítica Chilena y director ejecutivo del Centro Chileno de Sexualidad Humana. Según su experiencia, comenta que “detrás de cualquier tema fóbico se puede encontrar una gama amplia de escenarios posibles, desde el temor normal a la intimidad, exacerbado  por un temperamento tímido o sensitivo, hasta núcleos sicóticos de carácter paranoide”.

Según el médico, este ‘miedo paralizante’ también implica el silencio de parte del afectado, quien además de sufrir por no poder concretar una relación sexual, tampoco será capaz de consultarlo con un especialista. “Se produce una actitud de fobia secundaria a cualquier consejo profesional relacionado a la solución del problema. Habitualmente llegan a consultar movilizados por sus parejas y/o frente a una crisis desencadenada por el rechazo sistemático al encuentro sexual”, afirma Oksenberg.

¿Miedo a qué?

Álex Oksenberg cuenta que no hay estudios que den indicios de un aumento o disminución en el temor a la primera relación íntima y que incluso existió en nuestro país un ‘velo fóbico’ en relación a la vida sexual de los chilenos, algo así como una fobia macro que sólo en la década de los noventa ha ido desapareciendo lenta y fragmentariamente mediante estudios serios en el ámbito de la salud sexual.

Esta enfermedad – que por cierto es padecida en su mayoría por mujeres por motivos inherentes al género y a la cultura - tiene diferentes puntos por dónde abordarla, siendo algunos de ellos la repulsión por los genitales, su olor y secreción, la masturbación y cualquier otro indicio de contacto sexual con otra persona.

 
     

En el caso de los jóvenes y su visión con respecto a la primera relación de pareja, el miedo a los padres, el embarazo adolescente o las enfermedades de transmisión sexual son algunas de las causas más recurrentes a la hora de enfrentarse a esta situación. Con respecto a esto, el director ejecutivo del Centro Chileno de Sexualidad Humana, afirma que “en esos casos, el joven busca formas alternativas de encuentro, protegiéndose específicamente de la relación sexual con penetración genital”.

Como toda fobia, existen tratamientos para combatirla. Al respecto, Oksenberg aclara que las terapias dependen de la naturaleza del miedo y que según aquello, habrá ejercicios específicos para los pacientes, lo que los llevará a tener una mejor calidad de vida en el terreno sexual.

De esta forma, para los casos más simples se necesitarán de pocas sesiones de terapia sexual, las que consisten en ejercicios sencillos indicados por un sexólogo o terapeuta entrenado. Este tipo de tratamiento tiene por objetivo “la desensibilización sistemática del temor a través de encuentros sucesivos de creciente carácter erótico y durante los cuales existe una prohibición de tener relaciones sexuales genitales. Esto reduce de  inmediato la conducta evitativa del encuentro con caricias sensuales pre-genitales”, afirma el especialista.

En el caso de la fobia producida por un abuso sexual o el que se presenta a través de trastornos de la personalidad, el médico indica que se requerirá de un “tratamiento de psicoterapia de orientación psicoanalítica o psicoanálisis propiamente tal”. En este sentido, la terapia supone un gran esfuerzo y en palabras de Álex Oksenberg, este proceso “vale la pena porque tiene buen pronóstico y ofrece la oportunidad de vivir mejor la vida en un ámbito que puede hacer la diferencia entre una vida significativa versus una insignificante”.

Punto Vital Marzo 2008 ©

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