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Una mala calidad de vida también incide en la dificultad de mantener una erección
 
Para elevar la autoestima
La disfunción eréctil es un trastorno que ocurre mucho más a menudo de lo que se piensa. Afección silente en muchos hombres, la incapacidad de mantener la erección puede ocasionar problemas no sólo en la vida del paciente, sino que también en sus relaciones de pareja.
 
Carla González C.
 

Éste es quizás uno de los temas más sensibles para los hombres quienes en su mayoría ven cómo se menoscaba su masculinidad cuando – en serio o en broma – alguien menciona el tema de la impotencia y la incapacidad de cumplir de manera satisfactoria durante una relación íntima.

Estamos hablando de la disfunción eréctil – también llamada impotencia – problema masculino relacionado con “la incapacidad para alcanzar o mantener una erección firme para tener relaciones sexuales completas y satisfactorias” y que al parecer afectaría a una gran cantidad de varones, la mayoría, silenciosos pacientes que demoran incluso años en consultar.

Así lo comenta el urólogo de Mens’ Quality, doctor Carlos Vargas García, quien además asevera que esta complicación es en el 80% de los casos de causas orgánicas, donde enfermedades como la hipertensión, la obesidad, colesterol alto y la diabetes, tienen mucho que ver en su desarrollo.

Con respecto a lo anterior, el doctor Vargas afirma que es un convencido de que “todas las enfermedades que nos echamos encima son por una mala nutrición” y por hábitos negativos como el alcohol y el tabaco, donde en el caso de la disfunción eréctil influirían en “la alteración de la circulación sanguínea”.

Así se agregarían a la lista anterior los fumadores, pues con el consumo de nicotina, “se produce una vasoconstricción, tapando las arterias y por ende, disminuyendo la circulación que llega al pene”, manifiesta. Lo mismo, dice, sucede con la ingesta de comida chatarra, donde grasas y frituras actuarían de la misma manera sobre el organismo.

El 20% de los casos restante de disfunción eréctil corresponden según el médico de Men’s Quality a causas psicológicas donde pueden citarse problemas como el estrés, “miedo escénico” y los desencuentros con la pareja. La eyaculación precoz también puede considerarse como una causa del problema.

A mí esas cosas no me pasan

Con respecto a la frecuencia en que se da este trastorno, el urólogo cuenta que después de los cuarenta años – edad en que además la visita a este tipo de especialista se hace imperante – “más del 50% de los hombres sufre de algún grado de disfunción; incluso hay estadísticas que remontan el número hasta el 57%”, declara.

Si este número parece muy alto, el médico dice que sin duda debe ser aún mayor, ya que las cifras antes citadas sólo corresponden a lo que se puede saber a través de los centros médicos, pero ¿qué pasa con la inmensa mayoría que calla el problema? “Si a un hombre con este trastorno le preguntan si tiene disfunción eréctil mediante una encuesta, lo más probable es que diga que no la tiene”, manifiesta.

Frente a la posibilidad de consultar al médico para así buscar una solución, el doctor Carlos Vargas dice que algunos varones con disfunción eréctil “nunca dejan la vergüenza” y que la mayoría de las veces son las parejas quienes los convencen – y a veces obligan - para acudir a la consulta. “La mayoría le da muchas vueltas al asunto, incluso hay casos de pacientes que vienen después de 20 años con el problema”, asegura.

Es por eso que se vuelve muy importante que estos hombres a quienes muchas veces los invade la culpa y la vergüenza por dejar a sus compañeras insatisfechas, se atrevan a buscar ayuda en cuanto comiencen a sentir que hay algo anormal en su desempeño sexual.

Después de todo, esta incapacidad no sólo es un momento desagradable en la vida de pareja, sino que es un claro factor para provocar desencuentros y una evidente disminución en la autoestima del afectado. “Si la pareja no es un respaldo para el paciente, puede convertirse en una muralla para la curación”, subraya el médico quien además comenta que las críticas al “no funcionamiento” pueden ser lapidarias.

El Viagra: un gran aliado, pero no la cura

Sin duda, el consumo de la ya emblemática “pastilla azul” ha ayudado a muchos varones que sufren de este problema a mejorar su desempeño en la intimidad. Sin embargo, el urólogo dice que si bien este medicamento “es un gran aliado”, no curaría la afección, funcionando tal como una solución parche.

De esta manera, añade que además de ser sólo una solución provisoria, el remedio posee desagradables consecuencias secundarias como dolores de cabeza, de estómago, bochornos, trastornos de presión arterial severos, entre otros.

 
     

El doctor Carlos Vargas es enfático al señalar que el Viagra “no cura la disfunción eréctil y tampoco la eyaculación precoz, ya que si es suspendido su consumo, el paciente vuelve a cómo estaba anteriormente”.

Por otro lado, el especialista comenta que el hecho de que estas grageas se vendan sin la necesidad de contar con receta médica, ha provocado que muchos la consuman en forma indiscriminada, la gran mayoría, personas que no la necesitan. “Los consumidores de Viagra van desde estudiantes de enseñanza media hasta varones de avanzada edad y la gran mayoría no lo hace por supervisión médica, sino porque el amigo le dijo o lo leyó en Internet”, comenta.

Para poder tratar a un varón con disfunción eréctil, el doctor Vargas afirma que lo esencial no es precisamente tratar el síntoma, sino la raíz del problema, o sea, mejorar la irrigación sanguínea del pene. Así, comenta que mientras hay casos que progresan muy bien con algunos medicamentos en complemento con ciertos ejercicios musculares, otros deben recurrir a la cirugía para poder mejorar el problema.

La gravedad de este trastorno llega a tal punto, que el paciente simplemente no puede volver a lograr la erección. Esto sucede en casos de varones con diabetes avanzada, post operados de cáncer de próstata y personas que han sufrido accidentes con lesiones de médula. Para ellos, el médico dice que la recomendación es la prótesis de pene.

En el caso de los hombres que además presenten problemas, por ejemplo de obesidad, deben ser derivados a médicos del área indicada para que además del tratamiento urológico, puedan complementar el procedimiento y tener así mejores resultados.

Punto Vital Agosto 2009 ©

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