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Según el psicoanálisis, la bisexualidad no se responde desde lo racional, sino desde el inconsciente
Con una sexualidad dividida
¿El bisexual es un homosexual no asumido?, ¿hay algún factor que gatille esta conducta?, ¿es algo antojadizo?, ¿cómo se vive sintiendo atracción física y sexual por ambos géneros? Éstas son algunas de las preguntas que se generan en las personas cuando se habla de la bisexualidad. Existen tantas preguntas como respuestas y todo dependerá, entre otras cosas, del individuo y su contexto.
 
Carla González C.
 

Acostumbrados a oír las categorías de hetero y homosexual, olvidamos que existen además aquellas personas que sienten atracción física, emocional y sexual por ambos géneros, es decir, son capaces de construir relaciones tanto con hombres como con mujeres.

A estas personas se les llama bisexuales, concepto que genera cierta discusión por quienes creen que es algo inexistente y que sólo se trata de – por ejemplo – homosexuales no asumidos que tienen la necesidad de establecer una doble vida para ser aceptados en la sociedad.

Para entender una aproximación distinta de lo que comúnmente creemos acerca de la bisexualidad, la psicóloga clínica del centro psicológico psicoanalítico Nudo Borromeo, Daniela Munizaga Álvarez, dice que es necesario comprender en una primera instancia qué es la sexualidad y para eso explica que a fines del siglo XIX, y desde el discurso médico, este concepto tenía que ver sólo con lo genital teniendo como único fin, lograr la reproducción.

“El instinto sexual apuntaría al otro sexo teniendo como meta la reproducción”, menciona y por lo tanto, todo lo que fuera en contra de aquello era considerado como algo patológico, una aberración, etcétera.

Posteriormente, la psicóloga menciona que será a través del psicoanalista austriaco Sigmund Freud, donde la definición de sexualidad cambia para agregar además del componente biológico - reproductivo, los conceptos de pulsión y libido, diferenciados del instinto animal y dados en la medida de la capacidad de elección que tenemos como seres humanos. “No elegimos por mera supervivencia”, asevera.

A través de esa ‘descentralización de la genitalidad’, se puede comprender – a juicio de Daniela Munizaga – algunos aspectos de la bisexualidad. Para la profesional, hay diferentes momentos en el ser humano donde circula la libido y que no sólo corresponden a la etapa de la pubertad donde se suele relacionar la aparición de la sexualidad en las personas. “La sexualidad está presente durante toda la vida del ser humano, nacemos con ella y corresponde a un enigma”, sentencia.

La psicóloga del centro psicológico psicoanalítico Nudo Borromeo, Daniela Munizaga Álvarez, afirma que una de las tareas que realiza el psicoanálisis en casos de pacientes que consultan por temas como la bisexualidad es “dar la posibilidad de descubrir en qué lugar se colocó el deseo de la persona con respecto al otro”.

 
“En un inicio todos somos bisexuales”

La profesional comenta que “la bisexualidad no es una categoría patológica per se, por lo cual no es gatillada por algo especifico”. Además, sentencia que sus causantes y condición enfermiza “dependen de lo que para el sujeto bisexual dicha condición suponga un malestar o un sufrimiento. Así, se abre la posibilidad de entrada a una psicoterapia”, concluye.

La idea de nacer bisexuales es desarrollada por Sigmund Freud y es explicada por la especialista quien dice que “no se plantea desde una concepción de sentirse atraído por el otro sexo, sino que pone en juego el proceso de identificación”.

Para ejemplificar esto, afirma que “la bisexualidad inicial no se trata de atracción sino de la configuración de representaciones psíquicas”. Afirma que en algún momento uno se identifica con la figura materna y en otro con la paterna y sobre éstas, el niño llegará a identificarse como un sujeto masculino o femenino. Por último, explica que este tema no pasa por una “herencia biológica, ya que los objetos del deseo sexual no son innatos, sino que nos corresponde descubrirlos”.

 

Entre algunas experiencias con pacientes que consultan por su bisexualidad, Daniela Munizaga plantea que hay muchos de ellos que a pesar de asumir esta condición, se sienten ambiguos, denotando que la elección por este camino no es precisamente algo que hayan tomado con conocimiento. “Se trata de una elección inconsciente y no es algo donde uno diga voy a decidir que me gustarán los hombres y las mujeres. El ser humano debe luchar incansablemente por definirse para alcanzar una identidad”, manifiesta.

Para la psicóloga, la bisexualidad es un tema que también atañe al hecho de no saber qué es lo que queremos y de la forma en cómo viajamos en esa búsqueda. “Es bastante complejo cuando se confunde el deseo de ser con la experimentación sexual. Entonces, la vivencia muchas veces es la de decir yo soy dependiendo de con quién esté, lo que conlleva a la sensación de una división constante”, asevera.

Según la especialista, “la bisexualidad supone la aparición de una nueva forma de sexualidad que viene a ratificar el descubrimiento psicoanalítico del inconsciente y la pulsión y carencia de objeto definido”.

Para Munizaga, la bisexualidad “no siempre es asumida, ya que señala justamente una falta de ser innata en todos, pues se trata de una permanente búsqueda de soluciones: ¿con quién he estado, con quién estoy o con quién estaré?, enigma que se encuentra más allá de si la relación es con un hombre, una mujer, un homosexual, bisexual, o heterosexual”, plantea.

Según la psicóloga, es importante escuchar el malestar asociado. “Cuando dices yo soy esto es totalmente momentáneo. Incluso puede ser un síntoma, depende de la edad en que se mencione, del contexto y del sentimiento; también del sujeto y su estructura”, sentencia.

Con respecto al tema de la experimentación, tema del que se habla actualmente entre las tribus urbanas, donde se toma la bisexualidad como una de las opciones que hacen parte de su vida, Daniela Munizaga afirma que “en el deseo sexual también hay un anhelo en autodescubrirse y descubrir al otro y esta opción es llevar a cabo esa experimentación”.

Punto Vital Enero 2009 ©

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