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El beso posee variadas connotaciones y su importancia también involucra al ámbito de la salud
Cuando un beso se vuelve letal
Acariciar con los labios es uno de los gestos más utilizados en occidente. Este signo de cariño entre dos personas cobra gran importancia para demostrar afecto y en una relación de pareja todo comienza con uno de estos: el beso.
 
Carla González C.
 

Quizás deban existir cientos de canciones que lo tengan como protagonista de sus historias, los adolescentes sueñan con el día en que llegue uno de parte de ese primer amor y el compromiso frente al altar sólo se sella cuando el sacerdote dice: “ahora puede besar a la novia”.

Besar. Esos ósculos que pueden dejar a alguien en las nubes o decepcionado frente a lo que, esperaba, fuera una de las experiencias más gratificantes de su vida. Tiernos, apasionados, fríos, cortos o de larga duración, lo cierto es que utilizar los labios es una de las manifestaciones más placenteras que incluso ayudan a quemar calorías y a ser más feliz.

Lo anterior se explica debido a que la ejercitación a la que se someten los 36 músculos que se usan durante un beso, puede llegar a quemar 15 calorías y el contacto salival entre las dos personas logra un aumento en hormonas como la dopamina y la oxitocina, las que se relacionan con las sensaciones de bienestar y gozo.

Para Eduardo Pino Aravena, urólogo y sexólogo, el beso - como acto erótico – puede  tener diferentes connotaciones las que dependen de la sociedad donde se esté inserto. Así, mientras el besarse sea una práctica cotidiana en occidente, “en algunas sociedades, como los somalíes, cewa, lepcha y siriono, es absolutamente desconocido y en otras resulta un acto repulsivo”, afirma.

Lo inaceptable en este caso tiene que ver con que en algunos pueblos consideran que el contacto bucal, específicamente el beso en los labios, se relaciona con lo “repelente ante la posibilidad de que la saliva de una persona pase a la boca de otra”.

Además del mundialmente conocido ósculo en la boca, el sexólogo menciona al “beso olfatorio”, el que según el profesional “consiste en colocar la nariz sobre el rostro de la pareja e inhalar. Quizás fue frecuente entre los antiguos egipcios, debido a que utilizaban el mismo término para los vocablos beso y oler”, sentencia. Una variante a este beso sería la forma que tienen de saludarse etnias como los inuit (esquimales), quienes frotan sus narices en señal de afecto.

Otra forma de besar y la que no sólo implica a una relación de pareja, es el beso en la mejilla. Utilizado hasta en situaciones formales, dar un beso en el rostro es para Pino Aravena “un reconocimiento placentero”, concluyendo con esto que la persona que besa, “que usa activamente su boca, obtiene proporcionalmente más placer que quien se deja hacer pasivamente sin usar la propia con correspondiente entusiasmo”.

El beso: una responsabilidad

Aquella parte de la canción que dice: “bésame, bésame mucho…” debe quedar atrás sobre todo cuando las parejas no son estables, cosa que puede apreciarse actualmente con aquellas tribus urbanas que utilizan al llamado “ponceo” para probar nuevas experiencias que incluyen el besarse con varias personas en una sola noche de fiesta.

La mononucleosis o “enfermedad del beso” es una patología infecciosa causada por el virus Epstein – Barr. Para el tecnólogo médico, Sergio Alvarado Espinosa, “es una infección viral que causa fiebre, dolor de garganta e inflamación de los ganglios linfáticos, especialmente en el cuello”.

 

Según el profesional, esta afección – que bien puede ser confundida con una gripe -es llamada como enfermedad del beso, “debido a que su contagio es por contacto íntimo, es decir, mediante la saliva y ésta es transportada de una persona a otra en general, a través de los besos”, manifiesta.

Dentro de los síntomas más característicos, Alvarado comenta que el virus en un comienzo provoca una fatiga que se va manifestando lentamente logrando un malestar general en el cuerpo, dolor de cabeza y garganta, los que empeoran progresivamente. “Luego de unos días, las amígdalas se inflaman y se cubren de un exudado blanco amarillento”, afirma y prosigue explicando que en casos ya avanzados podrá observarse una erupción rosada parecida al sarampión, la que será más visible en casos de pacientes a quienes se les esté administrando ampicilina o amoxicilina.

A pesar de que la enfermedad puede darse a cualquier edad, Sergio Alvarado comenta que serán los niños y adolescentes entre los 15 y 17 años los pacientes más propensos. En estos últimos aún más, ya que es una época en la cual tener gran número de parejas por cortos periodos de tiempo, harán más “rápido” el contacto salival entre unos y otros.

Por último, el tecnólogo médico manifiesta que si bien no hay un tratamiento específico para la enfermedad (la que tiene una duración que puede llegar hasta las 6 semanas),  “en la mononucleosis se trabaja sobre los síntomas”, comenta y afirma que existe medicación en base a paracetamol, reposo relativo, evitar las actividades físicas y en el caso de pacientes severos está la posibilidad de tratar con esteroides.

 

Punto Vital Junio 2008 ©

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