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Los “anticonceptivos naturales” pueden resultar estresantes si no hay comunicación en la pareja
 
El fracaso, su peor defecto

Existen varios métodos que funcionan como anticonceptivos naturales y que no intervienen de manera artificial tal como lo hacen algunos fármacos y productos como los preservativos. A pesar de ser naturales, cada día son menos utilizados, pues para que sean útiles se requiere entre otros, de responsabilidad y comunicación con la pareja.

 
Carla González C.
 

El tema de la anticoncepción pareciera ser algo natural para las personas. El uso de píldoras, inyecciones, parches y condones, entre otros es cosa del diario vivir en muchas mujeres y hombres que evitando enfrentarse a un embarazo no deseado, se cuidan con estos métodos de los cuales se ha visto que tienen muy buen resultado.

Por otro lado están las infecciones de transmisión sexual (ITS). Ya es sabido que el anticonceptivo más eficaz para evitar este tipo de infecciones es el condón y de allí la existencia de campañas que promueven su uso, sobre todo en los adolescentes y quienes no tienen una relación estable o con pareja única.

A pesar de esto, no hay que olvidar que también existen formas de cuidarse denominadas “naturales”, que no tienen de por medio la colaboración de ningún medicamento ni producto. Estos “anticonceptivos naturales” son aún utilizados por algunas mujeres que por cuestiones religiosas, de salud o convicción los prefieren como método de planificación familiar.
 
Desde la abstinencia hasta el implante intradérmico (Implanon) son hoy los anticonceptivos disponibles para los sexualmente activos. Naturales o no, lo importante es que se utilicen con responsabilidad, pues algunos no sólo permiten evitar embarazos no planificados, sino que también contraer infecciones de transmisión sexual como la clamidia, sífilis, gonorrea, hepatitis B y el VIH.

La matrona y terapeuta sexual del centro Reencantar, María Inés Zavala, cuenta que dentro de los métodos anticonceptivos naturales están:

Temperatura basal: para la especialista, este método tiene un alto porcentaje de fracaso porque es muy rígido, ya que “la mujer debe tomarse la temperatura en la mañana apenas despierta (ahí es cuando nuestro cuerpo tiene la temperatura basal) y sin siquiera bajarse de la cama”.

Cuando se produce la ovulación, cuenta Zavala, “hay primero una baja en la temperatura y luego un peak. Entonces, antes de ovular la temperatura estará bajo los 37 grados y cuando se produce, hay una pequeña disminución, llegando a los 36,5 y 36,7 grados aproximadamente para luego – a un par de días de estar ovulando – aumentar sobre los 37 grados”.

Si a simple vista suena un poco confuso, el sistema de la temperatura basal quizás verdaderamente lo es. Además, según cuenta la matrona, se trata de un método que requiere de responsabilidad por parte de la usuaria, puesto que deberá tomarse la temperatura de manera regular, registrar todos los resultados por lo menos durante cinco meses para así identificar cualquier irregularidad (podría decirse que esta herramienta está dirigida a mujeres con ciclos regulares) y para mayor seguridad dice, “tener relaciones sexuales tres días después de que la temperatura corporal continúe en 37 grados”.

Por lo tanto, comenta que se trata de un método muy minucioso e incluso “un poco fastidioso” debido a todos los resguardos que se deben tomar para obtener los resultados que se esperan.

Método Billings: María Inés Zavala dice que éste es un sistema recomendado a las parejas estables, aquellas que poseen varios años de matrimonio o convivencia y que sólo se tienen una a la otra como pareja sexual. Para ella, tiene mucho que ver con “estar de acuerdo con el otro”, esto pues “hay prohibición de tener relaciones sexuales durante los días en que la mujer está fértil”.

Para conocer este estado, afirma que ocurre “un cambio en el moco cervical, cosa que la mujer siente, por ejemplo al momento de ir al baño y limpiarse luego de orinar (sintiendo una sensación de suavidad) o al introducir sus dedos en la vagina”.

La idea, dice la matrona es que la secreción vaginal sea una alerta que indica que pronto viene la ovulación y por ende la etapa fértil. “Cuando esta secreción es igual a la clara de un huevo, es decir se estira y tiene consistencia, eso significa que estamos ovulando”, explica.

Al igual que el de la temperatura basal, la matrona afirma que el Billings “es un método que es para mujeres que tienen ciclos menstruales regulares y que tengan una pareja que sea completamente comprensiva y que respete aquellos momentos en que no se puede tener relaciones sexuales”.

Método del ritmo o calendario: tal como los otros dos, este método tiene directa relación con el ciclo menstrual. Aquí, María Inés dice que se deben contar los días antes y después en que ocurre la ovulación para así conocer los días fértiles en los que no debería haber intimidad. Tener este registro, “ayudará a llevar el seguimiento y saber cuándo es el momento más peligroso para mantener relaciones sexuales” (www.anticoncepcion.cl).

“También es un método totalmente inseguro, salvo que se trate de una mujer muy regular en su menstruación y que ésta llegue todos los meses en la misma fecha. Existen muchas mujeres regulares, pero hay que pensar en que la menstruación se puede alterar, sobre todo a causa de factores tensionales”, menciona la matrona.

Otro método considerado como natural es el de la lactancia materna, etapa donde se produce la prolactina, hormona que impide la ovulación.

Al respecto, la especialista afirma que “funciona siempre y cuando exista lactancia materna exclusiva, cuando hay una frecuencia adecuada y cuando el niño esté succionando bien y que no tome ni siquiera agua entre medio de la leche. Lo más seguro es que esto se lleve a cabo por seis meses. Hay mujeres que tienen amenorrea por un año, pero otras que entremedio quedan nuevamente embarazadas”, comenta.

“No podemos confiarnos”

Frente a los defectos que poseen los anticonceptivos naturales, María Inés afirma que a pesar de que aún son utilizados por algunas mujeres, “no podemos confiarnos” de ellos, pues entre sus defectos están las altas tasas de fracaso a los que se expone quien lo use.

Frente a esto, la matrona comenta que el que estos métodos no funcionen se debe a múltiples factores, entre ellos la falta de comunicación entre la pareja – pues ambos deben estar dispuestos a tomarse el tiempo en la coordinación y en respetar el momento de fertilidad de la mujer. Y al no contar con otro sistema artificial que los apoye, dice, la abstinencia aparecerá como el único recurso de protección.
 
     
Por otro lado, se encuentra el estado emocional de la mujer. Al respecto, menciona que el ciclo menstrual puede alterarse con facilidad, sobre todo en presencia de estrés, angustia o ansiedad – también a causa de trastornos alimenticios, la obesidad y uso de algunos fármacos - factores que inciden en el retraso, adelanto o prolongamiento del periodo.
 
“Los métodos naturales consisten esencialmente en conocer cuándo la mujer es fértil y cuándo no, entonces, si se están espaciando los nacimientos, los esposos evitan las relaciones conyugales durante el tiempo fértil y las tienen durante el tiempo infértil”, menciona un portal dedicado a las enseñanzas católicas. Para ellos, los otros métodos anticonceptivos no representan una “buena” manera de impedir la procreación. Tampoco mencionan cómo cuidarse de las ITS.

Por esta razón, es que antes de aplicar cualquiera de estos métodos anticonceptivos se hace necesario que la mujer y su pareja estén “en sintonía” y comprendan de qué se tratan y los riesgos a los cuales se enfrentan en caso de no llevarlos a cabo con responsabilidad.

“Estos métodos están recomendados para personas que son muy ordenadas, parejas muy tranquilas, para quienes tienen una frecuencia sexual más o menos alejada y donde haya un gran entendimiento entre ambos en relación a la afectividad. Además se le aconseja su uso a algunas mujeres con patologías como la hipertensión y la flebitis”, menciona Zavala.

En este mismo contexto, cuenta que actualmente éstas no son técnicas que se recomienden masivamente a nivel médico y por ende cada día es menos gente la que los usa. Al respecto, María Inés afirma que “ahora hay métodos más simples y que no tienen desventajas grandes, son de uso fácil y además ayudan a prevenir enfermedades”.

Entonces, ¿los métodos naturales sólo tienen defectos? Al parecer no es así, pues también en ellos se pueden encontrar virtudes que en este caso potencian la relación afectiva de la pareja que los utiliza.

En ese sentido, la especialista de Reencantar afirma que “favorecen la comunicación en la pareja porque deben conversar mucho acerca del tema y llegar a un acuerdo en cuanto al uso de tal o cual sistema. Además estos métodos permiten que las parejas tengan más tiempo para dar espacio a la ternura y lo lúdico. Recordemos que una relación sexual no es sólo se trata del coito”, asevera.

Punto Vital Septiembre 2011 ©
 
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