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El reposo mata

 
Por Carla González C.

La sarcopenia no es una enfermedad, sino parte de un proceso asociado con el envejecimiento. Por lo tanto, este estado que comienza a aparecer a partir de la tercera década, puede ser llevado de mejor forma siguiendo una dieta saludable y realizando actividad deportiva que potencie la fuerza y la resistencia.


La sarcopenia es un estado del que se comenzó a hablar hace sólo unos años, cuando se incorporó a los temas de importancia dentro de la fisiología o fisiopatología geriátrica. Es en ese instante donde este proceso toma un rol de relevancia para los médicos, de los cuales, algunos tomaron la iniciativa de invitar a los adultos mayores a mantenerse activos y evitar a toda costa la dependencia.

Derivada de los vocablos ‘sarco’ (músculo) y ‘penia’ (pérdida), esta condición sería parte de de muchas aristas. Así, los puntos de vista inflamatorio, nutricional y hormonal serían parte de la afección, la que por otro lado aún no está confirmada ni como envejecimiento normal o de tipo patológico.

El geriatra del Centro de Medicina, Ejercicio, Deporte y Salud (Meds) y promotor del “Envejecimiento activo”, doctor Juan Carlos Molina Yons, comenta que durante

el año pasado y en el marco de un congreso de geriatría realizado en Seattle, Estados Unidos, se realizó un simposio internacional sobre sarcopenia.

Lo interesante fue que en aquella reunión se invitó a los profesionales a no seguir utilizando este concepto, ya que a través de las biopsias musculares realizadas a adultos mayores, se habían encontrado infiltraciones de grasa entre los tejidos musculares, lo que podría representar una pérdida de fuerza o de masa muscular.

El nuevo término que debía acuñarse es el de “mioesteatosis del envejecimiento”, es decir, que a través de cambios hormonales y estructurales, se permitiría la presencia de grasa entre los tejidos, la que haría las veces (en forma errónea) de musculatura o de lo contrario, accedería a ausencia de masa y falta de fuerza. Esto finalmente termina por manifestar que la sarcopenia es un marcador de fragilidad y además un factor de discapacidad en el ser humano.

Según Juan Carlos Molina, el nivel de sarcopenia puede ser dilucidado a través de elementos como el dinamómetro, el que medirá la potencia de fuerza del paciente o también con aparatos que midan la masa muscular. “Puedes encontrar poca masa, pero músculos fuertes y por el contrario, pueden haber grandes piernas que reflejan pura grasa”, afirma el facultativo.

"Lo importante es funcionar"

‘Como un celular sin batería’. Así define Molina Yons la carencia de músculos en el organismo, “si ese celular no se carga, se apagará” dice y asegura que luego de aquello la dependencia y la discapacidad llegarán por añadidura.

Para el geriatra, lo fundamental es lograr la autonomía que en este caso, corresponde a la formación de musculatura a través de ciertos ejercicios que se complementen con una nutrición con base proteica. Será entonces a través de acciones tan cotidianas como subir escaleras, no utilizar el control remoto para la televisión y dar paseos y caminatas al aire libre, donde los músculos se fortalecerán ayudando a que la movilidad no pierda presencia.

Molina comenta que hay además patologías como la artrosis, la que a través del dolor que conlleva, compromete la funcionalidad logrando la disminución de los músculos, transformándose de esta forma en una especie de encadenadora o generadora de sarcopenia.

Por esta razón, “el manejo del dolor es importante para no perder la función”, concluye el geriatra. Sin embargo, aclara que la misma relevancia tendrá mantener la masa muscular y que los ligamentos con más cercanía a este objetivo - y que por lo tanto es de suma importancia que no presenten sarcopenia – son el cuadriceps que es el que estira la rodilla y el psoas, que tiene como misión sujetar la cadera.

Fomentemos la actividad

Hace unos momentos comentábamos que la práctica de actividades deportivas era muy importante para retrasar la llegada de la sarcopenia. No obstante, hay que tener claro cuáles son las acciones adecuadas para los pacientes, esto porque la fragilidad y la errónea ejercitación del organismo pueden causar accidentes o un nulo resultado.

El geriatra de Meds afirma que no todos los ejercicios evitan el achicamiento de los músculos. “Todos son importantes, pero los que realmente son relevantes para evitar o aminorar la sarcopenia son aquellos de fuerza y resistencia, incluso en octogenarios y nonagenarios”, dice Molina.

De esta forma, el levantamiento de peso y el pedaleo en bicicleta se transforman en el deporte perfecto para lograr este cometido. El especialista admite que deportes como la gimnasia aeróbica o los ejercicios de equilibrio son de mucha importancia, pero no son indicados para revertir o recuperarse de este estado.

La sarcopenia afecta a todos los seres humanos, pero será en aquellos adultos mayores que no tengan movilidad constante, que permanezcan en cama y no tengan movilidad física, donde el proceso se manifiesta pronto, acelerado e incluso puede causar la muerte.

“El reposo mata”, menciona Juan Carlos Molina y argumenta que para mantener el envejecimiento activo hay que desarrollar deportes, los que para el médico debieran ser practicados durante cuarenta minutos, en forma seguida o parcelada y no treinta como lo adscribe la Organización Mundial de la Salud. “Al principio les va a costar, pero curiosamente al aumentar ‘la cilindrada al motor’, cada vez será menos cansancio y estará más activo para vivir en este mundo”, comenta el facultativo.




Punto Vital Abril 2008 ©


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