Ojo con el aire que respiras
Niños sanos al natural
Abusar de los fármacos es no vernos a nosotros mismos
La limpieza puede enfermar
La boca: un centro energético de alta potencia
Medicina preventiva: protagonistas de nuestra vida
Las vacunas, ¿un cóctel tóxico?
Lo que nos dejó Alexander
Un remezón a nuestra conciencia
“Empastillarse” no es la solución
La Sibutramina no es para todos
El intestino, nuestro segundo cerebro
Una enfermedad para siempre
Deja de fumar ¡ahora!
Escúchese, hable y sane
Los antioxidantes, ¿armas de doble filo?
La osteoporosis y su silencio
Conocerse primero; sanar después
El sano poder de la medicina biológica
Chamanismo y psicoterapia: combinados para sanar
Para una eliminación responsable
Cuidado con esta moda
¿Te quieres mucho, poquito o nada?
Un néctar que nutre, endulza y sana
Escuchemos lo que nos dicen las orejas
Isaac Goiz: “Al principio todo fue rechazo, burlas y escepticismo”
Medicina hiperbárica: potenciando la autocuración
Para que el dolor cese
Un regalo de la naturaleza
Juegos que pueden causar dolor
Lumbago: un dolor común que tiene solución
Los pro y los contra de una decisión en vida
El problema va más allá del salero
Doctores que hacen reír
Una peligrosa obsesión
Agujas para una mejor calidad de vida
Para que la movilidad vuelva al cuerpo
Celíacos: aún queda mucho por hacer
Voluntarios por una mejor calidad de vida
Para volver al equilibrio energético
Biopuntura: estimulando las propias capacidades
La depresión puede ser controlada naturalmente
La cannabis: desde la raíz a la semilla
Acupresión: un botiquín de conocimientos
La hipertensión puede tratarse sólo con fitoterapia
Mantente sano: ejercita tu mente
La apiterapia en una charla magistral
Dolor que no cesa
Una dolorosa inflamación
Ruidos molestos
El reposo mata
Con la comida a medio camino
Sífilis: Un Enemigo Silencioso
Cuidados con el sol: ¿cómo lograr una piel sana y bronceada?
Hipertiroidismo, el cuerpo fuera de control
Fibromialgia: ¿un mal del cuerpo o la mente?
Vacuna contra el cáncer cervicouterino
¿Cómo dejar de fumar?
La doble cara de los antibióticos
Higiene dental: salud más allá de lo estético
Consecuencias de una mala higiene bucal
Chantal Signoro: “Nueve de cada diez celíacos no saben de su enfermedad”
Hipertensión: una amenaza silenciosa

Cuidados con el sol: ¿cómo lograr una piel sana y bronceada?

 
Claudia Sánchez M.

Protegerse del sol es una de las premisas en esta temporada. Los conocidos riesgos de una exposición prolongada a los rayos solares ha llevado a generar un llamado a cuidarse y prevenir eventuales y riesgosas enfermedades cutáneas.


Llega el verano y con él los días de playa, piscinas o actividades al aire libre; sin embargo, a estas atractivas actividades se suma una dificultad que pocas personas previenen y se protegen en esta época: la exposición al sol.

Para muchos el sol es sinónimo de diversión y de vacaciones, sin embargo, existe también un lado negativo y éste se da al mantener una prolongada exposición a sus rayos, ya sea por trabajo o por lograr el anhelado bronceado perfecto.

La dermatóloga Tatiana Riveros conversó con Punto Vital sobre los riesgos del sol y los cuidados básicos que permitirán disminuir las enfermedades a la piel, que en nuestro país aumentan año a año.


Según la especialista debe existir la conciencia de que todas las personas corren riesgos por la exposición a los rayos solares, sobre todo en temporada estival. “La verdad es que las personas siempre tienen riesgo, dado que en verano la órbita elíptica de la tierra hace que la cantidad de radiación ultravioleta que llega a la superficie terrestre sea mayor. Además las personas usan menos ropa y están más al aire libre”, dijo.

Riveros agregó que la exposición al sol siempre se considera un riesgo, más aún si es cercana al medio día (cuando la sombra es más corta que el cuerpo), si es en altura o si es más cercano al trópico.

La doctora es categórica al señalar que la piel bronceada si bien no es una piel enferma sí puede estar dañada, ya que toda exposición solar es un evento degenerativo.


La órbita elíptica de la tierra hace que la cantidad de radiación ultravioleta que llega a la superficie terrestre sea mayor. Además las personas usan menos ropa y están más al aire libre


Los principales riesgos

Los riesgos pueden ser múltiples, clasificándolo en agudos y crónicos, tanto sobre la piel como en los ojos.

El principal riesgo agudo en la piel es la quemadura solar (piel roja sensible con grado variable de ampollas), la cual puede acompañarse de deshidratación y fiebre discreta. Por su parte, los efectos crónicos aparecen luego de años por radiación acumulada, reflejándose en manchas café, adelgazamiento de la piel y arrugas prematuras, lo que se define como "fotoenvejecimiento".

Pero, sin duda, el más grave de los efectos es la aparición de cáncer de piel, lo que se puede manifestar como un lunar que cambia de forma, tamaño o color y comienza a picar doler o sangrar, como una herida que no cicatriza o bien, como un bulto de color piel o rojizo en cualquier parte de la superficie cutánea.

Por otra parte, la profesional señaló que los ojos también están en riesgo por la exposición al sol. “En los ojos las complicaciones agudas: ojos rojos o la quemadura ocular (uveitis), que en raras ocasiones pueden producir cicatrices cornéales. El principal efecto a largo plazo es la catarata (opacificación del cristalino) lo que conlleva a una disminución de la agudeza visual. El otro riesgo frecuente es el pterigión (sobrecrecimiento de la conjuntiva sobre la cornea).


Cuidados

Una vez conocidos los riesgos que las personas corren cuando se exponen al sol, las medidas a seguir frente a una de estas alteraciones, tanto cutáneas como en los ojos, deben ser conocidas por todos.

Según la dra. Tatiana Riveros ante una quemadura solar en caso de compromiso ocular, las medidas deben ser: reposo en habitación oscura, rehidratación, cremas o compresas calmantes y en algunos casos antiinflamatorios  Una vez recuperada la fase aguda, lubricación de la piel y filtros solares cada 3 horas.

Un cuidado constante

Los cuidados de la piel se deben mantener durante todo el año, principalmente si se trabaja o si se está expuesto al aire libre. Para la doctora estos cuidados deben ser mayores al medio día, cuando la proporción de radiación ultravioleta B es mayor.


“La UV de tipo B es la que produce el daño directo en la información genética de la célula (DNA) y por ende facilita la aparición de tumores. La radiación de tipo A penetra profundamente en las capas de piel hasta donde se encuentran los capilares y las fibras colágenas y elásticas”, explicó la doctora.

Además, la dra. Riveros agregó que “las personas deben cuidarse más a mayor altura, en el agua y con suelo claro, porque la radiación se refleja más por ejemplo, la nieve refleja 85% vale decir es como tener el sol arriba y abajo”.

La edad resulta un factor determinante en el tipo de quemaduras y su consecuente daño, pues, según afirma la profesional, los niños tienen la piel delgada, por lo que el daño es mayor y sus quemaduras son distintas debido a que su sistema inmunológico no está completamente desarrollado". De la misma manera, los tipos de piel también establecen distintas categorías de daño: las personas de piel blanca, colorinas o que tengan muchos lunares son mucho más sensibles al sol, mientras las personas más morenas, o de raza negra, poseen un tipo de melanina que absorbe mejor la energía solar.


Ojo con los niños

Dada las características, los niños deben al igual que los adultos evitar el sol del medio día, buscar siempre la sombra, usar ropa adecuada como poleras cuello polo manga por lo menos hasta el codo y pantalón largo o bermuda todos de tela gruesa y de color oscuro, usar sombrero de ala ancha o jockey con aleta de legionario, uso de filtro solar de amplio espectro (AB) y aplicarlo frecuentemente. Desde los 6 meses de edad los bebés no deben exponerse al sol, siempre a la sombra. El mayor riesgo es la deshidratación porque controlan mal la temperatura.

Según, la doctora si se toman todas las medidas de protección y cuidado en el verano o cualquier época del año es aconsejable la vida al aire libre.


Datos

  • El filtro o protector solar (no existen bloqueadores ni pantallas ni bronceadores) debe ser del más amplio especto UVA B.
  • El protector o filtro no debe ser pastoso ni con colorantes ni perfumes, porque aumentan el riesgo de alergias.
  • Aplicar el protector solar a lo menos 20 minutos antes de la exposición y reaplicar cada 3 horas.
  • Los autobronceantes no tienen NINGÚN efecto adverso. Son derivados de la acetona que reaccionan en la capa de células muertas de la piel y permiten la pigmentación por más o menos de cuatro a siete días.
  • Los solarium son considerados como carcinogénicos por la OMS. Estos producen el mismo daño en el DNA de las células que el sol. Veinte sesiones anuales de solarium equivalen a  1.5 veces del total de radiación que toma una persona durante el año.
  • Por esta razón, la recomendación es usar distintos factores de protección solar, según el tipo de piel. Para personas adultas, con una piel normal es recomendable un factor 15; para personas adultas de piel blanca se debe aplicar un factor 30, mientras que en niños o personas con antecedentes médicos es necesario usar un factor 50 o más.

Punto Vital Dicembre 2007 ©


Artículos Relacionados
Piel protegida para esperar el verano
¡Cuídese del sol y disfrute!
delicious   digg   technorati   yahoo   meneame