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Respirar en forma adecuada nos permite permanecer en el “aquí y el ahora”

Respirar es vivir (y mucho más)

Carla González C.

Inhalar y exhalar son acciones fundamentales para mantenernos con vida. Sin embargo, la respiración va más allá de este proceso casi inconsciente al cual nos sometemos; también es parte de la oxigenación más profunda en nuestro organismo y con la cual podemos alcanzar un equilibrio entre nuestro cuerpo y nuestra mente.


Todos respiramos y si no lo hiciéramos estaríamos en graves problemas. Así, durante toda nuestra vida recogemos oxígeno del medio ambiente para luego expulsarlo convertido en dióxido de carbono y a pesar de que este proceso lo hacemos siempre, pocas veces nos detenemos a pensar en la forma en cómo lo hacemos y para qué otras cosas nos podría ayudar.

Conectarse con la respiración es muy importante para poder equilibrar nuestro organismo. De esta manera, además de la dinámica del tomar y botar aire, podemos recuperarnos de enfermedades, balancear los sistemas de nuestro organismo, lograr vivir en el “aquí y el ahora” y sentirnos más contentos de vivir.

La profesora de danza y directora del centro de terapias complementarias Huara, Carmen Ibarra, es enfática al señalar que en occidente hay mucha ignorancia con respecto a este tema, pues en los países de oriente y desde tiempos inmemoriales que se concibe como algo vital y con lo cual hay que vincularse. “Conectarse con tu propia respiración te centra y pareciera que los problemas comienzan a disolverse, tomando una cierta distancia de ellos”, manifiesta.

   

Por otro lado, la profesora de gimnasia e instructora de Pilates del mismo centro, Claudia Segeur, sentencia que no tenemos “la conciencia respiratoria de lo que está pasando con este proceso a nivel corporal, mental y emocional. No hay integración de este concepto”, recalca.

Y es que a pesar de que sabemos que respirar es vivir, lo tomamos como una acción completamente automática. “Y lo es”, afirma Claudia Segeur, pero agrega que esta respiración será óptima siempre y cuando se den las circunstancias, “y como vivimos rodeados de contaminación, padecemos estrés, somos sedentarios, etcétera, entonces lo óptimo del proceso deja de serlo”.

En esta línea, Carmen Ibarra complementa la idea diciendo que por ejemplo en Santiago tendemos a poseer “una respiración corta, casi clavicular” y esto – que según sus palabras es un error – es el resultado de la convivencia diaria con la contaminación. A pesar de lo anterior, la instructora de Pilates reconoce que la respiración sí es un proceso que puede ser transformado en un control voluntario, es decir, “si vivimos en la ciudad, lo podemos controlar”, anuncia.

 

Claudia Segeur dice que si bien existen diversas técnicas de respiración, a su parecer hay una que puede ser considerada universal y que nombra como “completa,  profunda o integral”. “Independiente de dónde vivamos, es la respiración que debiéramos tener todos”, menciona y consiste en utilizar la parte baja del abdomen – respiración abdominal o diafragmática – también la respiración costal (a nivel de la caja torácica) y luego la respiración clavicular o superior. “La idea es utilizar toda la capacidad de nuestros pulmones”, manifiesta.

 

Algo más que O2

La pediatra y especialista en medicina ayurvédica, la doctora Susana Urrutia Riveros, expone que si bien sabemos que la respiración “involucra fisiológicamente la llegada de ciertos gases que son importantes para la vida de la célula, como es el oxígeno”, desde el punto de vista fisiológico – y aquí comparte con las declaraciones anteriores - “es un fenómeno automático, nadie está muy consciente de que está respirando”.

En esta misma línea, la especialista dice que hay otras formas de concebir el proceso respiratorio para nuestro beneficio y al respecto menciona la ciencia védica como una de las formas de apreciarlo.

Según sus palabras, esta sabiduría “ha entendido que la respiración forma parte de lo que nosotros llamamos el prana, energía vital”, por lo tanto el hecho de tomar aire sería considerado – además del acto que permite la actividad celular – un ciclo que concibe además a la energía, la fisiología y la vida del ser humano.

La doctora Urrutia comenta que de esta forma, el ayurveda propone la preocupación por generar un balance, tanto en nuestra fisiología como en nuestras células. Entonces, afirma que no debemos tomar la respiración sólo como la llegada de oxígeno, sino que también estar conscientes de que “la actividad pránica de la célula forma parte del pilar fundamental de su actividad”.

 

La doctora Susana Urrutia, dice que en estados de meditación profunda un individuo puede lograr la realización de 5 ciclos respiratorios por minuto con un estado metabólico basal óptimo. En tanto, el común de las personas adultas realizan entre 16 a 18 ciclos en el mismo transcurso de tiempo.

 

Otro de los factores que influyen en el cambio que debe generarse en el interior de cada persona está relacionado con la autoimagen. En ese sentido, la profesional expresa que “todo ser es bello” y explica que cuando uno se da cuenta de que esa frase puede ser aplicada perfectamente a cada una de las personas, podremos darnos cuenta que la belleza existe tanto dentro como fuera de nuestros cuerpos. “Ahí sabremos que podemos ser felices”, resalta.

Según Patricia, la herida central en el ser humano es la “herida en el amor”. Para la especialista, ésta es la enfermedad medular y sentencia que cada vez que se excluye a alguna persona – por la razón que sea – “estamos generando una herida a la humanidad, porque negar al otro atenta contra lo natural y lo natural es que todos existamos en esta trama viviente, todos estamos incluidos”, añade.

Por esta razón, sentencia que la liberación de ciertas dinámicas como la inseguridad, la rabia, los miedos, la envidia, entre otros (y que constituyen nuestra dimensión mental y emocional), frenen el camino a la sanación. Entonces, lo que debemos hacer es liberarnos de esas trabas y reconocer y aceptar nuestra condición para poder de esta manera despertar y posteriormente, sanar.

Por último, la profesional recalca que la gran sanación viene desde “el amor y la interconexión entre todos los seres, no importa cómo sean”. “Sanar requiere vivir de otra manera”, dice May y añade que una de las formas en que podemos comenzar es aprendiendo a repriorizar nuestros tiempos y de esta forma vivir y no sólo “funcionar” como lo hacemos en la actualidad.

 

Para Susana Urrutia, podría considerarse a una persona que tiene “una mala respiración” cuando posee algunos elementos patológicos en la vía aérea como asma o rinitis, mala postura, personas que no tienen una buena capacidad muscular, entre otros.

 

 
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