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El Go también puede fortalecer habilidades como la concentración y la inteligencia

Un juego para toda la vida

Carla González C.

Con el objetivo de conquistar la mayor cantidad de territorio, este deporte mental puede mediante su práctica, potenciar destrezas tanto en niños como en adultos. Dentro de los 50 millones de asiduos al Go, hay una buena parte de chilenos y para ellos, todos son potenciales jugadores.


“Ese otro ajedrez de oriente”. Así calificó el escritor argentino, Jorge Luis Borges, a este juego de estrategia que nació en China hace alrededor de 3 mil quinientos años atrás y que según la leyenda, lo habría inventado el Emperador Yao para aliviar el retraso mental que aquejaba a su hijo; otra historia en cambio dice que el gobernante lo habría creado para enseñarle a sus hijo Chu – Tan a gobernar el país.

Lo cierto, es que este juego catalogado como ‘deporte mental’ posee variados beneficios, entre los cuales destaca la superación de muchos trastornos como la desconcentración e hiperkinesis, las que se

van superando a medida que los jugadores se insertan dentro de la dinámica del partido.

El Go consiste básicamente en conquistar la mayor cantidad de territorio posible. La imagen de este territorio se refleja en un tablero en donde cada jugador (los partidos se llevan a cabo a partir de dúos) debe colocar fichas llamadas piedras – blancas y negras para cada bando – y así ir estratégicamente ganando el área.

“Este es un juego muy especial y sumamente fácil de aprender”, dice Hernán Domínguez Placencia, Presidente de la Asociación Chilena de Go y continúa: “es muy estratégico y territorial en el cual no hay azar, pero sí concentración, inteligencia, cálculo y habilidad”.

Según Domínguez, “cualquier persona puede jugar Go, fundamentalmente porque las reglas son muy fáciles, de hecho no son más de 4 ó 5 y se puede aprender en cinco minutos”.

En tanto, el psicólogo y jugador de Go, Roberto Pizarro, comenta que este deporte es recomendable a partir de los 8 años: “las bases del juego las puede entender cualquier niño, pero integrar esas facilidades de evaluación o de análisis es un aprendizaje que se va adquiriendo en forma constante y de hecho se dice que el Go es un juego para toda la vida”, remata.

El profesional destaca que al igual que otros deportes mentales, el Go posee una infinitud en proporciones humanas y que a pesar de que quizás exista un cálculo matemático que indique el agotamiento del juego, “en términos humanos eso es irrelevante porque el juego es infinito”.

Si bien se necesita de silencio y concentración, el Go puede ser perfectamente practicado en cualquier lugar que reúna las condiciones básicas para la tranquilidad de los jugadores y su profundización en el juego, propiedades fundamentales para su buena aplicación.

En cuanto a sus características, Hernán Domínguez afirma que es “otra forma de ver el mundo”. Y es que este juego chino puede compararse perfectamente con el ajedrez, el que sería su homólogo en occidente, pero que a su vez se diferencia en un 100% al tratarse de técnicas totalmente contrarias como la colocación de las piezas, el tamaño del tablero, etcétera.

“El ajedrez es un juego de mover piezas y el Go de poner piedras; en el ajedrez el objetivo es la captura de una pieza principal y en el Go es la conquista de mayor territorio. Son cosas que se dan increíblemente a la inversa y es lo que lo hace tremendamente atractivo”, explica el presidente de la asociación.

Cada uno tiene algo de Go

Para Roberto Pizarro – y guiándose por el punto de vista psicológico – una partida de Go refleja la personalidad de los jugadores, esto por la forma de colocar las piedras y cómo se realizan las jugadas. “Hay estilos más agresivos, otros más territoriales. Cuando uno juega Go no puede dejar de proyectar lo que somos”, menciona el psicólogo.

Pizarro afirma además que a través de la práctica sobre el tablero y las piedras, se pueden ir ganando una serie de habilidades. “El Go tiene atributos que van dirigidos hacia la capacidad de aprendizaje, de crear, evaluar. Cuando hay un movimiento que puede llevar a la muerte de un grupo, el jugador tiene que estudiar la forma de cómo salvarlo y eso implica riesgos y desafíos”, manifiesta.

Otra de las virtudes que en este caso son de gran ayuda para los más pequeños, es el respeto por el otro jugador durante una partida donde se le desea al oponente un buen juego y también le agradece por la competencia, lo que es muy propio en la cultura oriental, “esto es algo muy valioso en niños y adultos”, argumenta Pizarro.

A pesar de tratarse de un juego de estrategia chino, fueron los japoneses quienes se dedicaron a fomentar el conocimiento de la estrategia y de difundirla lo mejor posible. Por lo tanto – y en cuanto a si el Go también fue parte de todo el movimiento nipón que se concentró en nuestro país y sobre todo en los adolescentes - Hernán Domínguez es enfático al decir que en este caso, la incorporación de este deporte mental no obedece a esta novedad por lo japonés.

“El Go no es una moda, tiene una naturaleza mucho más profunda y lo que nos interesa es que las personas que lo practiquen sean personas que entiendan el valor del juego y que no lo practiquen como algo pasajero, sino que cultiven su mente a través de las partidas”, concluye Domínguez.

 

Punto Vital Junio 2008 ©


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