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La sexualidad de las personas con capacidades diferentes es igual a la del resto
 

Sexualidad en discapacitados

Aún hay muchos mitos en torno a la sexualidad en las personas que viven con algún tipo de discapacidad intelectual y por eso es necesario poner sobre la mesa el tema, discutirlo y aprender para así no discriminar ni prejuzgar a quienes tienen las mismas necesidades e inquietudes que el resto.
 
Carla González C.

Uno de los temas que aún sigue siendo tabú es el que atañe a las personas con discapacidad intelectual y la sexualidad. La poca información y por ende, la ignorancia da pie para que exista el prejuicio y el miedo injustificado, en este caso, de que estas personas puedan resultar un peligro para quienes los rodean.

El psicólogo de Fundación Coanil, José Beltrán, menciona que las inquietudes en el ámbito sexual en niños y adolescentes con discapacidad intelectual “biológicamente surgen en la misma cronología que en las personas que no presentan ninguna discapacidad”.

De esta forma asegura que “lo único que puede variar es la capacidad de manejo a nivel cognitivo respecto a los cambios corporales que se van dando, esto dependiendo del grado de discapacidad” que tenga el individuo.

Es así como afirma que una persona con una discapacidad leve sí “requerirá un poco más de apoyo en el ámbito, por ejemplo, de la educación. Lo mismo sucederá con aquel que posea una discapacidad moderada o severa. Debido a las características de estos últimos, dice José, “son completamente dependientes y por lo tanto, el manejo del tema será distinto”.

“Las necesidades sexuales de las personas con cualquier tipo de discapacidad son las mismas que las de otras personas. Las necesidades de afecto e intimidad son inherentes a la naturaleza humana” (Blog del diario español El Mundo, enero 2006).

 
Para ellos el reto es doble

Según el artículo “Discapacidad intelectual y sexualidad” publicado en el blog del diario El Mundo, el equilibrio psicológico y emocional de una persona con este tipo de discapacidad, la gran mayoría de las veces, se ve mermado debido a la forma en que se toman estos temas en la sociedad actual.

Para los autores de esta columna, “el reto al que se enfrentan las personas discapacitadas en general es mucho mayor que el del resto de la población. En muchos casos, las personas con discapacidad intelectual son un claro ejemplo de necesidades sexuales frustradas”, esto porque “personas de su entorno no logran reconocer, identificar y resolver las necesidades sexuales de estas personas”.

El psicólogo José Bertrán dice que “una persona con discapacidad intelectual se da cuenta que le están pasando cosas, que hay cambios corporales y dependiendo de si esa persona recibe o no una educación sexual y afectiva, puede manejar adecuadamente esos cambios. Es igual en quienes no tienen discapacidad”.

Por esa razón, el psicólogo de Coanil menciona que para abordar este tema se deben apreciar no sólo la sexualidad vista desde lo genital, sino que también desde la afectividad, es decir “la capacidad de obtener bienestar y satisfacción a través del cuerpo y de las relaciones interpersonales. En ese sentido, todo lo que es afectivo tendría también relación con la sexualidad”, indica.

Aclarando mitos

La ignorancia que manejamos como sociedad frente a las personas con algún tipo de discapacidad (en este caso intelectual) tiene mucho que ver con los mitos que se tejen entorno a ellos.

Para esclarecer algunos de ellos, el psicólogo dice que uno de los más conocidos es pensar que “las personas con discapacidad intelectual poseen una sexualidad completamente exacerbada y que es imposible de controlar”. En ese sentido dice que “hay quienes plantean (incluso profesionales) que por el hecho de presentar discapacidad es previsible que esa persona pueda abusar de otra y eso es totalmente falso”.

En este contexto, asegura que plantear que estas personas son “asexuadas” también es un error, pues según indica “el desarrollo corporal y hormonal es idéntico al de una persona sin discapacidad, en ese sentido, los impulsos eróticos son iguales”.

 
Si se piensa lo contrario, advierte, “habría un peligro efectivo de que el ejercicio de esa sexualidad por parte del niño o el adulto sea irresponsable, ya que no sabe cómo lidiar con lo que le pasa a su cuerpo”.

En palabras del psicólogo, la infantilización de estas personas también se relaciona con el “traspaso de límites corporales” que muchos de ellos sufren a diario. Esto sucede principalmente con aquellos cuya discapacidad es notoria físicamente y a quienes desde pequeños se les ve como “los pobrecitos, los que no pueden y los que deben ser eternamente protegidos” y por eso se les tiende a tratar como niños aun cuando sean adultos.

Bajo los supuestos de que en los discapacitados intelectuales “el deseo sexual es incontrolable” o que simplemente “son asexuados”, muchos tienden a pensar que en ellos no hay nada que enseñar. Frente a esto, el psicólogo de Coanil dice que “tal como en otras personas, aquí se debe educar para que tengan una sexualidad sana, diciendo por ejemplo, que la masturbación es parte de la autoexploración del propio cuerpo y que hay lugares donde se puede ejercer”.

 
¿Y el matrimonio?

A comienzos del año 2010 se dictó la Ley N° 20.422 que habla acerca de la “igualdad de oportunidades e inclusión social de personas con discapacidad”. Al respecto, Bertrán dice que a través de esta ley “se garantiza el matrimonio de todas las personas independiente de su condición  - por ejemplo – cognitiva”.

En ese sentido, menciona que se vuelve “un derecho ejercer la sexualidad de manera responsable y para eso se requiere de cierto apoyo y educación. Actualmente en Chile está garantizado ese ejercicio”, sostiene.

Lo anterior supone un paso gigantesco si se piensa que hace un par de décadas en nuestro país muchas jóvenes con discapacidad intelectual eran esterilizadas para así impedir el embarazo. “Hoy en Chile está garantizado que estas personas lleguen con sus facultades reproductivas intactas hasta la mayoría de edad y cuando ya estén en ese periodo puedan decidir si quieren o no tener hijos”, explica el psicólogo.

 

Lo importante es que ambas decisiones sean tomadas de manera informada y con el apoyo garantizado tanto de la familia de estas personas como de profesionales que los guiarán en temas como el cuidado de los niños, la resolución de conflictos, tolerar la frustración, etcétera.

“Si se ha logrado criar bien y con un lenguaje emocional adecuado, los niños serán capaces de saber que la ganas de estar con otro también tienen que ver el amor o con la sensación de placer que produce estar con otra persona; sabrán ponerse en el lugar del otro y respetarlo”, concluye.

Punto Vital Diciembre 2013 ©
 
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