La imagen mental que podemos tener de la vida sexual de dos personas ancianas puede resultar extraña y hasta chocante para cualquiera de nosotros. Y es que estamos acostumbrados a tener a los adultos mayores en una categoría distinta, viéndolos amorosamente sentados en una silla mecedora, cocinando galletas o siendo visitados por sus nietos durante los fines de semana.
Todo esto corresponde a un prejuicio creado por nosotros mismos, el que finalmente constituye un silencio por parte de estos protagonistas, quienes en su gran mayoría omiten el tema incluso con sus médicos, especialistas que por otro lado no indagan lo suficiente, pues algunos de ellos también tienen la creencia de que no existe la sexualidad durante la vejez.
Según el doctor Domingo Castillo Solís, geriatra de la Clínica Santa María, “en la medicina geriátrica, la sexualidad en la vejez pertenece al grupo de ámbitos o patologías no reportadas. No se cuenta y el médico no las pregunta, develando su ignorancia o prejuicio”.
En cuanto a datos entregados por estudios, Castillo afirma que existe una disminución en los encuentros sexuales de los ancianos entre la octava y la novena década. No obstante, está claro que las prioridades cambian y el concepto de la sexualidad plena es entendida bajo términos de calidad y no de cantidad como lo pueden vivir personas entre los 16 y 25 años, edades donde se manifiesta la mayor cantidad de estos encuentros.
“Existe y es una gran preocupación en ellos. Cambia en forma cualitativa y cuantitativa, es diferente la frecuencia, su intensidad, etcétera. Sin embargo, está provista de un mayor contenido y significado de ese encuentro, el cual suele ser más satisfactorio. Por lo mismo, es más maduro y trascendente que en parejas jóvenes”, remata el médico.
Tener una vida sana, interés y un compañero sexual, son las condiciones que se presentan ante una persona de la tercera edad al momento de tener una vida sexual activa. En cuanto a ‘dejar de lado’ el tema de las relaciones íntimas, Castillo comenta que esto es variable, pues es “incomparable la proporción de mujeres viudas con respecto a los hombres en la misma situación”.
En ese sentido el geriatra menciona que cierto grado de autonomía permitirá el libre desenvolvimiento en una relación sexual y que en ese tema las mujeres llevan la delantera debido a que son más preocupadas del tema, más directas y con mayor iniciativa que los hombres en aquella etapa de la vida. |