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No todos los padres adolescentes lo son por “accidente”
 
Jugando a ser adultos
Al contrario de lo que podemos pensar, algunos embarazos adolescentes no suceden porque sí, siendo la mayoría de las veces la mujer quien desea ser madre. Existen pocos estudios acerca de qué es lo que pasa con el varón, pero se sabe que cada día son más los muchachos que al menos intentan participar responsablemente de su paternidad.
 
Carla González C.
 

La paternidad a los 16, 15, 14 o incluso 13 y 12 años es una experiencia a todas luces no deseable para ningún joven. Sin embargo, en Chile las cifras de embarazos y padres adolescentes aumentan y si bien el gobierno anterior se planteó como meta disminuir las cifras, lo cierto es que con una educación sexual pobre como la que tenemos, es difícil lograr aquel anhelo.

Es por eso que si se habla del embarazo adolescente - considerado como un problema de salud pública y también social - urge conocer las razones por las cuales estos jóvenes deciden traer hijos al mundo sin tomar en cuenta las consecuencias de este acto, el que por muy feliz que los haga, traerá consecuencias no muy agradables en su desarrollo.

Al respecto, la Doctora en psicóloga, académica de la Pontifica Universidad Católica de Chile (PUC) e investigadora en proyectos de maternidad adolescente, Consuelo Undurraga Infante, destaca que a partir de las últimas investigaciones con respecto al embarazo adolescente, “no todos suceden por casualidad, es decir, hay un porcentaje de mujeres que quiere tener hijos”.

 
Consuelo Undurraga menciona que es difícil saber qué es lo que pasa con los adolescentes varones y la paternidad. “Estudiar a los papás adolescentes es muy difícil porque no están visibles; de partida no se embarazan y además no se pesquisan en el sistema escolar ni en el de salud, entonces no tenemos por dónde llegar. Por eso las investigaciones con ellos son escasas”, explica.
 

En esa misma línea, la especialista menciona que al momento de preguntarles a las muchachas el por qué se quisieron embarazar, “muchas de ellas dicen para tener algo mío. Entonces lo ven de manera positiva, aunque se equivocan. Es en el fondo como para darle sentido a la vida”, sostiene.

Esta especie de proyecto es en palabras de la médico pediatra y especialista en adolescencia del Centro de Salud del Adolescente Ser Joven (www.serjoven.cl), doctora Verónica Gaete Pinto, parte de la minoría de las jóvenes en las que se repiten características como las de considerar a la guagua como el centro de sus vidas.

Para la médico, se trata en general “de chiquillas que han desertado del sistema escolar (ya sea a causa del mismo embarazo o por otras circunstancias) y que no tienen una aspiración definida en la vida. Para ese grupo, la maternidad ha pasado a ser ese proyecto”, indica.

En este mismo contexto, menciona que el entorno de estos jóvenes tiene mucha relevancia a la hora en que sucede el embarazo, esto debido a que en el caso de las mujeres, muchas de ellas son hijas de madres que también dieron a luz durante la adolescencia (repetición de patrones) y en el caso de los hombres, están inmersos en condiciones socioeconómicas limitadas, con sueldos bajos, pocos incentivos, etcétera.

 
El embarazo es sólo el comienzo
 

Una de las características principales de los jóvenes en general es la de ser impulsivos, de probarse constantemente a sí mismos, ir en busca de riesgos y contra la corriente, actos en donde casi nunca se evalúan las consecuencias, siendo uno de los ejemplos más concretos, el tema de la paternidad adolescente.

En ese sentido, Consuelo Undurraga afirma que luego de la idea o deseo de quedar esperando un hijo y llegado el proceso del embarazo, “se van dando cuenta de lo que va sucediendo” y con esto llegan sentimientos como la culpa, el miedo y la angustia, sin duda para la profesional, uno de los momentos más difíciles.

 
     
Finalmente, según sus palabras, para aquellos jóvenes que sí tenían planes para su futuro, la llegada de la paternidad es muchas veces un freno a estos proyectos. “Es como ponerlos en pausa”, menciona y agrega que al momento de ser padres, todo será cuestión de vivir el día a día, por lo que la definición de su identidad también se ve truncada.
 
“Cuando el niño nace, el shock en la mayoría de los casos se termina”, afirma Consuelo Undurraga. La doctora Gaete coincide diciendo que con la llegada de la guagua, los abuelos se comprometen más y prestan ayuda en cuanto a lo monetario y también a la crianza. Eso sí indica que aquí “empiezan los problemas en cuanto a quién se desempeña en el rol de padre”.
 

Por otro lado, la especialista de Ser Joven menciona que hay casos de padres adolescentes – principalmente varones - que tomaron la decisión o más bien aceptaron cumplir con su rol de papá para así “enrielar su vida”, esto luego de haber transitado muchas veces por el consumo de drogas o por la rebeldía a veces mal llevada en la juventud.

En ese sentido y en especial con respecto al embarazo adolescente no deseado, la doctora Gaete menciona que la “irresponsabilidad y la inmadurez” son propias al momento de no cuidarse frente a una relación sexual. Además, indica que el perfil de adolescentes que se embarazan tiene que ver con muchachos “más impulsivos, de baja autoestima, con trastornos depresivos, entre otros, temas que no se solucionan con la llegada de un hijo”.

Con esto, comenta que esta suerte de fantasía en la que muchos viven – la de pensar que con el hijo o con el matrimonio “viviremos felices para siempre” - es muchas veces un arma de doble filo, pues al verse enfrentado a cómo es la realidad, es muy fácil decepcionarse.

Junto con lo anterior, hay casos en que ni los padres ni los hijos lo pasan bien, los primeros por sentirse cargando con una cruz y los segundos porque de alguna u otra manera “pagan” las consecuencias de la paternidad no planificada.

Es así como la doctora Gaete menciona que entre los problemas más comunes están el maltrato infantil, la separación temprana de la pareja (se estima que en promedio estos padres siguen juntos sólo entre 7 u 8 meses) y la crianza dejada a los abuelos, los que finalmente terminan asumiendo el rol de padres y a su vez los padres terminan siendo algo así como los hermanos mayores de sus propios hijos, grave error dentro de la dinámica familiar.

 
Chile y su pobre educación sexual
 

Estamos en un país donde aún los temas relacionados a la sexualidad no son conversados como se debe, siendo Internet y el círculo de amigos los canales más utilizados por los jóvenes para “aprender” y responder sus interrogantes.

Por otro lado, la discriminación hacia los padres adolescentes – en especial hacia las madres – es un hecho y por lo tanto, la dificultad de terminar los estudios, de trabajar y recibir un sueldo que les permita vivir de manera al menos digna, es para muchos un imposible, consiguiendo con esto perpetuar el llamado círculo de la pobreza.

En aquellos jóvenes de estratos sociales altos el tema es diferente, primero porque en estos grupos los índices de embarazo son claramente muchos más bajos y por ende, al momento de vivir la experiencia – donde muchas veces las chicas son obligadas a abortar por sus propias madres – la vergüenza y la humillación son los sentimientos más recurrentes, aún cuando tienen la posibilidad de un desarrollo futuro.

 
     

Es por eso que establecer una educación sexual de calidad es algo que al parecer en nuestro país aún está lejos de concretarse. Al respecto la psicóloga de la PUC dice que “las políticas públicas a veces van enfocadas al hecho de informar acerca de cómo no embarazarse y con eso no basta porque el tema es más complicado que eso”.

De esta manera, dice que los chilenos siempre hemos ido atrasados en este tipo de temas y tan evidente resulta esto que mientras en otros países se están discutiendo cosas como el matrimonio homosexual, aquí aún no hay consenso acerca de cómo enseñar acerca de, por ejemplo, la utilización correcta de un preservativo.

“La educación sexual a los 10 años ya es tarde, debiera hacerse antes, desde que el niño empieza a entender, debiera hacerse de manera natural en las familias y en la escuela”, aconseja.

La doctora Verónica Gaete coincide con lo anterior y afirma que la educación sexual en Chile no ha progresado, esto según explica es por la diversidad valórica, pero también porque es un tema que no se enfrenta. “Aquí no se habla de sexualidad”, sostiene.

 
Mamás jóvenes tienen más riesgos a nivel biológico
 

La doctora Verónica Gaete afirma que si bien “el embarazo adolescente por sobre los 15 años no produce mayores complicaciones”, sí bajo esa edad puede traer consecuencias negativas tanto para la madre como para su hijo, esto porque el organismo joven aún no se encuentra plenamente desarrollado para la maternidad.

Así, las complicaciones más relevantes son el mayor índice de mortalidad materna, de nacimientos prematuros y bajo peso al nacer.

Según la información más reciente publicada por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso, 2008), en cuanto al embarazo adolescente reflejan que son 935 los niños nacidos vivos de madres menores de 15 años y que es el 15,6% del total de nacidos vivos, hijos de madres menores de 19 años.

Por otro lado la encuesta de la Injuv (2009) dice que el “17,1% de los/las adolescentes de 15 a 19 años refieren haber tenido un embarazo no planificado”.

 
Punto Vital Octubre 2009 ©
 
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