La percepción hacia lo que se llama minoría sexual ha cambiado y Chile, caracterizado por ser una nación conservadora, ha abierto la mirada hacia este tema, dejando así que quienes optan por llevar una vida homosexual, se puedan desarrollar en las mismas áreas que lo hace un heterosexual.
Sin embargo, hay quienes consideran que esta apertura – mucho más patente en los jóvenes – obedece a una suerte de moda y donde el real aprecio hacia uno u otro género no es más que una atracción pasajera que se vive sin mucha conciencia. ¿Es válida la experimentación sexual o sigue siendo una conducta antinatural como diría alguien desde una mirada conservadora?
El psicólogo clínico y psicoterapeuta Ps. Patricio Venegas Marín tiene una mirada particular de este fenómeno y conversó con Punto Vital acerca de cómo a través de su experiencia con pacientes, aquella pregunta sobre si un “homosexual nace o se hace” ha ido tomando partido hacia la segunda opción.
“Aquí seguramente me echaré a varia gente encima”, dice en un par de ocasiones el especialista. Y claro, quizás su sentimiento sea cierto, ya que su opinión se contradice en gran medida con todo el avance que ha tenido el tema de la homosexualidad en nuestro país. “Para variar tenemos un doble estándar”, dice. “Si vamos por la calle y vemos a mujeres dándose besos u hombres tomados de la mano, decimos: mira, qué entretenido, qué destapados que estamos. Pero si a esa misma persona, su hermano le cuenta que es gay, se espanta y dice: pero cómo, echaste a perder la familia”, afirma.
Para el terapeuta, esta conducta tan “normal” entre los chilenos tiene que ver con algo que se bambolea entre la evolución y la adaptación. Al respecto comenta que “este doble estándar no significa que la gente lo acepte” y que más bien se trata de un conformismo, de que como “ya está en frente” no queda otra que verlo.
Con respecto a la tesis que habla de una moda entre los jóvenes en compartir experiencias de tipo sexual con gente de su mismo género, Patricio Venegas sentencia que a través de los casos que ha tratado “hay jóvenes que no tienen ningún problema en besar a hombres y mujeres por experimentar. Obviamente muchos de ellos, después de la adolescencia van a quedar con gusto por gente de su mismo sexo”, manifiesta.
Frente a la pregunta: ¿es válida la experimentación?, el psicólogo contra pregunta: “el experimento tiene un gran valor, pero ¿y si después me quedo pegado?”. Luego de una pausa, prosigue, “creo que la experimentación es muy sana si va absolutamente unida con un proceso de madurez y de libertad personal. Pero, lo que ocurre con la mayoría de los chilenos es que experimenta y no posee esa libertad interna ni la capacidad de decir: una cosa es experimentar y otra es que sea lo que experimenté”, dice taxativamente.
Según su experiencia, Venegas cuenta que muchos adolescentes que han tenido experiencias con ambos sexos, “se quedan pegados precisamente en lo oculto, lo prohibido; en lo que no se debía hacer. Entonces son producto de lo que ‘creen’ que son”, subraya.
Para el especialista, el verdadero homosexual no le tiene fobia ni rabia al sexo contrario. “Es típica esa imagen del gay que le tiene mala a las mujeres, su mamá lo molesta, tuvo una amiga que lo decepcionó, etcétera”. Frente a esta aseveración, explica que “en terapia se puede ver que la persona eligió esta condición, luego de que una experiencia lo marcó, para bien o para mal”. |