Alimentación En Forma Cuerpo y Mente Salud   Estética Sexualidad Emprendedores Suscríbase
+ SEXUALIDAD

 
 
Tener fantasías sexuales no es un pecado, pero hay que tener los límites claros
 
Lo entretenido de fantasear
El encuentro sexual entre dos personas puede ser complementado con las fantasías que cada uno contenga en su interior. La idea es entender que sólo se trata de un juego definiendo claramente los límites, los que no se sobrepasarán hasta llegar a actitudes como la violencia, el sometimiento o la pérdida del sentido de la realidad.
 
Carla González C.
 

Hacer más entretenida, diferente y juguetona una relación sexual puede ir acompañado de una fantasía para cumplir. Lugares exóticos, disfraces atrevidos, particulares caracterizaciones e incluso representaciones con diálogo incluido pueden ser parte de una relación de pareja, sin que esto implique que esa interacción sea parte de un comportamiento insano o al límite de la perversión.

Lo anterior debe ir unido a la percepción que tengan ambos miembros de la pareja acerca de los límites entre realidad y fantasía. De esta forma, el juego debe por sobre todas las cosas, estimular la vida sexual de la relación manifestando todas las acciones bajo el campo del juego, la conversación, el imaginar, el crear.

Así lo explica la psicóloga clínica y directora del Centro Chileno de Sexualidad Humana, Carmen Gloria Fenieux Campos, quien define al encuentro sexual como algo único, especial y no generalizable “en la delicadeza de la intimidad”. Por lo tanto, y ateniéndose a su carácter de individual, “puede haber parejas que no vivan la sexualidad con fantasías conscientes, es decir, mucho más explícitas y basadas en lo concreto y eso está bien”, afirma, agregando que no es en ningún caso un requisito para la relación y para que ésta sea considerada como enriquecedora.

Sin embargo, la especialista comenta que habrá también otras parejas que “necesiten, busquen o utilicen la fantasía para estimular su vida sexual”, dejando de lado ideas que tengan que ver con acciones anormales o inadecuadas. “Sólo tiene que ver con la pareja en sí misma”, recalca.

La directora del Centro Chileno de Sexualidad Humana, Carmen Gloria Fenieux, comenta que en algunos tratamientos sexuales se recomienda el uso de fantasías. “Que el hombre o la mujer se dejen llevar por una fantasía erótica para contactarse con su sexualidad”, afirma.

En esta misma línea, Carmen Gloria Fenieux dice que en aquellos individuos que recurran a la concretización de fantasías sexuales, éstas sí servirán como elemento enriquecedor en sus encuentros. La explicación se relaciona con el deseo, el que va muy unido a las fantasías, “con el espacio de la mente donde el objetivo es alcanzar algo: el orgasmo, la intimidad, etcétera”.

Construyendo juntos una fantasía

La idea de que las relaciones de pareja se construyen ‘de a dos’ no es novedad. La comunicación verbal y no verbal, compartir experiencias y expresar en forma libre y clara los sentimientos, inquietudes y deseos, son algunas de las características esenciales para el buen funcionamiento de una interrelación.

Con respecto a las fantasías sexuales, si bien la comunicación mantiene su carácter de importante, la psicóloga del Centro Chileno de Sexualidad Humana menciona que también es posible que sea a través del juego donde se expresen, en forma natural, “que uno empiece y el otro lo siga”, ejemplifica. “Hay otras que lo conversarán antes, es decir, son situaciones que la pareja o puede inventar previamente o puede jugar en el momento”, sentencia.

 
     
La construcción de una fantasía también varía de acuerdo a la edad de los individuos, quienes con el pasar de los años tendrán cambios tanto en la percepción del cuerpo, como también en la idea de concebir una relación sexual con la pareja. “Las personas tienen que ir integrando las pérdidas y los cambios que se viven a través de la experiencia. Integrándolas, se puede construir una sexualidad”, afirma Fenieux.

¿Realidad o fantasía?

Establecer un límite en las fantasías sexuales es tanto o más importante que disfrutarlas, puesto que el objetivo de la satisfacción mutua puede verse coartada por un mal uso de la sexualidad, la pérdida del sentido de la realidad y acciones violentas de sometimiento que perjudiquen el libre desenvolvimiento de una de las partes.

La especialista menciona al respecto que “quizás los límites tienen que ver con poder entender que es una fantasía y no la realidad, que exista el juicio crítico de comprender que es un juego que ayuda a la relación de pareja, a la efervescencia del deseo y de la excitación”, sentencia.

De esta manera, la psicóloga clínica dice que si hay uno que fantasea y el otro no está de acuerdo con la acción, se siente abusado o sometido, “entonces eso ya no es un juego”, alejándose de lo gratificante que debe ser una relación íntima de pareja saludable.

Para la profesional, en nuestro país las personas no se atreven mucho a fantasear y esto tiene que ver en su mayoría por el temor a sentirse rechazados por sus compañeros, “es parte de nuestra cultura”, recalca. Sin embargo, reconoce que actualmente ha habido una apertura mediática importante con respecto a este tema, pero que lamentablemente, su tratamiento no es el adecuado.

“Mi duda es que si esto va acompañado de la real significación de lo que debería ser en realidad la relación sexual, la búsqueda de la intimidad y la satisfacción personal, la integridad en la sexualidad. Eso, creo, es lo que falta desarrollar”, enfatiza.

Punto Vital Octubre 2008 ©

Artículos Relacionados

delicious digg technorati yahoo meneame