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Un número importante de mujeres no conoce la función de este órgano sensorial
 
“El clítoris no es un botón”
El clítoris es un órgano sensorial que está presente en la mujer desde el útero materno. Aún así hay muchas quienes no saben para qué sirve y hombres que tienen un concepto errado con respecto a esta parte del cuerpo, el que en algunas culturas es tan importante que llega a ser el protagonista de actos en contra de la dignidad de la mujer.
 
Carla González C.
 

Hemos planteado en ediciones anteriores que es un hecho la falta de conocimiento que tiene la mujer de sí misma. Sea por la razón que sea, el género femenino carece de la confianza y la autoestima suficiente para sentir que su cuerpo le pertenece y de allí que temas como la autoexploración o la sexualidad son para muchas un problema difícil de afrontar.

Este tema es realmente preocupante, pues no se trata de tópicos “sutiles” como lo son las emociones o la conducta en el ámbito sexual – que si lo pensamos bien pueden resultar más grave aún su ignorancia – sino que se trata del conocimiento del propio cuerpo, algo que para algunos resulta básico para poder desde ahí comprender nuestro interior.

Una de las partes del cuerpo de la mujer que aún resulta desconocida es el clítoris, órgano sensorial femenino que sólo tiene como propósito entregar placer y por eso es muy necesario conocerlo y saber cómo estimularlo, pues de hacerlo

El ginecólogo – obstetra, sexólogo y director del Centro de Estudios de la Sexualidad en Chile (CESCH), doctor Christian Thomas Torres, menciona que lo primero que debemos saber es que es desde el desarrollo embrionario donde el clítoris ya está presente en el cuerpo de la mujer.

Para el doctor Thomas el llamado punto G “no es más que la prolongación de las terminaciones sensitivas del clítoris en la zona interna de la vagina”. Entonces, para él no se trataría de un punto sino “de una zona altamente enriquecida por terminaciones que vienen desde el clítoris”, afirma.

Sin embargo, hace hincapié en que lo anterior sucede más o menos en la séptima semana de embarazo, ya que antes el embrión – a pesar de traer consigo una carga genética que luego lo determinará – es indiferenciado.

Luego de aquello, sucedería la identificación de géneros y con ello la “activación de los factores que van a permitir o no la presencia de testosterona y esto hará que se encaucen en el desarrollo del embrión hacia la formación de los órganos sexuales masculinos (si aparece la testosterona) o femeninos (si hay carencia de esta hormona)”, menciona.

Entonces, asevera que tanto los órganos del hombre como los de la mujer en esa etapa son de una enorme similitud y la diferenciación va a estar dada simplemente por la testosterona: si la hay se desarrollará un pene y bolsas testiculares (escroto). Con esto las gónadas bajarán de la ubicación que tienen en el interior del feto hacia la bolsa escrotal”.

Si no hay presencia de esta hormona, “el mismo pene queda detenido y se transforma en el clítoris; la bolsa escrotal no se cierra y queda transformado en los labios genitales y los ovarios – gónadas – no descienden, sino que quedan al interior, desarrollándose así el aparato reproductor femenino”, explica.

Con esto, el ginecólogo – obstetra manifiesta que el clítoris “tendría más o menos una correspondencia con el pene”, pero deja en claro que se diferenciaría con el órgano masculino, entre otras cosas en que el de la mujer no excretaría secreción alguna.

El protagonista de las sensaciones

El doctor Christian Thomas afirma que desde sus comienzos, el clítoris se comporta como un actor importante y activo dentro de la sexualidad y el placer de la mujer y sentencia que es en la etapa de la infancia donde comienza a dar sus primeros avisos de existencia.

Es así como indica que “en la niña, el clítoris guarda especial relación con la estimulación de las sensaciones sexuales que tanto el niño como la niña viven, especialmente en la etapa urogenital (2 a 4 años aproximadamente) y posteriormente en la etapa fálica, que es donde las sensaciones eróticas empiezan a depositarse lentamente en la zona genital”.
 

Según el director del CESCH, “el clítoris es un órgano sensorial activo desde los primeros años de la mujer”. Luego, menciona que en la pubertad y con el desarrollo de la moral y la vergüenza, “la cultura empieza a actuar impidiéndole a la mujer disfrutar de la sensorialidad del clítoris”.

Tan importante resulta este órgano, que en algunas culturas se somete a las mujeres a su ablación y con ello “evitar que la mujer pueda tener sensaciones que puedan ser peligrosas para una cierta creencia”. En otros grupos humanos esta mutilación se realiza a modo de rito de iniciación a la edad adulta.

En cuanto a su opinión, el doctor Thomas sentencia que al ser la sexualidad (y sensorialidad) femenina “infinitamente más rica que la del hombre” y es por esa razón – quizás – que el varón al saberlo, “ha tratado siempre de limitarla, controlarla e igualarla a la de él”, confiesa.

Actitud y valoración

Teniendo claro lo anterior, el especialista comenta que ya es sabido que durante el acto sexual, el clítoris va cambiando de posición y tamaño. “Durante la excitación se produce un aumento que luego en la fase meseta (antes del orgasmo), cambia para dar lugar al recogimiento del órgano de manera de que pueda permitir el paso de las sensaciones hacia la vagina y de esa manera producir una riqueza en toda esa zona”, indica.

A pesar de lo anterior, se dice que el 70% de las mujeres logra tener sensaciones placenteras sólo con la estimulación y el roce del clítoris y sin tener la necesidad siquiera de la penetración.

Con esto, el sexólogo sentencia que para que exista una vida sexual rica y plena, “debe haber una cadena de hechos”, que parte con la relación que tuvo la mujer con su madre durante la niñez, persona fundamental en el aprendizaje de la sexualidad. Para el médico, la mamá es quien debe “haber valorado la anatomía sexual de la niña, haberle dado los nombres adecuados y no haberlas borrado de los registros sexual”, dice.

 

Luego, en la pubertad – dice – debe haber existido la libertad del poder sentir y vivir “lo placentero que es el tocarse, explorarse, buscar, mirarse esa zona y ver que es parte del cuerpo y que es extremadamente hermosa”, define.

Por otro lado, el especialista menciona que el hombre es quien debe aprender a “valorar al clítoris como un órgano sensorial. Lo primero que tiene que saber es que no es un botón, sino un órgano que hay que aprender a tocar”, cuenta.

Al respecto, agrega que la manera correcta de estimular y acariciar esta parte del cuerpo es desde “la periferia hacia el clítoris mismo”, de manera de no producir dolor con movimientos demasiado bruscos. “una buena estimulación del clítoris permitirá a la mujer acceder a la fase de excitación, lubricarse adecuadamente y estar en condiciones de recibir al pene”, detalla.

La higiene en esta zona del cuerpo es fundamental. La falta de ésta puede ocasionar hongos e irritación. Por otro lado, el uso de pantalones muy apretados podría causar algún grado de inflamación.

Por último, el doctor Christian Thomas menciona que lamentablemente aún las mujeres no conocen del clítoris y su placentera función. “Hay un enorme porcentaje de mujeres que no se han explorado nunca su zona genital y si lo han hecho ha sido casi de mala gana”, comenta.

Entonces, afirma que la mujer debe contactarse con su propio cuerpo y sus zonas erógenas. “Si no hay contacto será muy difícil poder compartir con el otro. Si no sabes provocarte placer, difícilmente otro podrá provocarlo”, manifiesta.

Punto Vital Marzo 2010 ©

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